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Antes y después: una reforma de policía que ha logrado salvar 5.000 vidas

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Policías alumnos del Instituto Técnico Policial (ITP), con su instructor. Foto: Jesús Abad Colorado

Por César Rivera

Es común ver titulares de cuántas personas han muerto trágicamente. Es menos común el titular que les ofrezco aquí: Honduras ha logrado salvar la vida de casi 5.000 personas al bajar su tasa de homicidios en casi 30 puntos en cuatro años, a 59 por 100.000 habitantes en 2015.

Todavía se pierden demasiadas vidas pero la trayectoria ha cambiado de manera dramática. Creemos que un elemento central de este cambio es la reforma en curso con la Policía Nacional de Honduras.

Lo central es una transformación que ha logrado devolverle la dignidad a una policía que había perdido la confianza de la ciudadanía.

Parte de la reforma es de cemento e infraestructura. Las nuevas instalaciones del Instituto Técnico Policial son de las mejores de América Latina. El gobierno está construyendo cuatro nuevas sedes policiales y dos laboratorios criminalísticos de última generación.

Sin embargo, el cemento y el equipamiento resultan inútiles si no cuentan con buenos recursos humanos para aprovecharlos, y en este último punto, el cambio ha sido dramático. Un policía en Honduras goza de mejor salario: el presupuesto para pagos de salarios y jubilaciones subió 52% en 2016. El país tiene 4.000 nuevos policías, formados bajo un sistema educativo completamente renovado. Antes, un cadete podía ingresar a las filas policiales con seis años de estudios de escuela. Ahora se necesitan completar el bachillerato, es decir, 12 años de estudios. Antes los cadetes se graduaban con menos de seis meses de formación, y hasta a veces con dos. Ahora necesitan 11 meses de formación.

Antes, los derechos humanos era un contenido más que se enseñaba. Ahora es considerado una competencia propia del desempeño policial, centrado en una doctrina comunitaria. Un nuevo policía debe saber cuántos nuevos vecinos hay en su comunidad, y no cuántas armas ha logrado incautar. Debe saber si un hogar tiene un padre alcohólico, ya que eso puede ser un foco de violencia actual o futura. Es decir, un policía con formación comunitaria pero traducida a la vida real.

Esta tabla resume los cambios monumentales ocurridos en apenas tres años. Pocos países en el mundo han vivido cirugías tan profundas. La policía no puede bañarse en su gloria, por cierto. Esto apenas comienza. Pero es un buen comienzo.

 

Transformación Integral del Sistema Educativo Policial en Honduras

ANTES

DESPUÉS

Naturaleza de la formación Se impartían cursos de educación policial “no formal”, por lo general, con un fuerte enfoque en el adiestramiento físico. Estos cursos no tenían ningún asidero formal en el sistema educativo. El curso actual corresponde a un tramo de educación formal, Se inicia una carrera que conduce a un título universitario y, por tanto, formalmente reconocido.
Intensidad de la formación No había un esquema definido. Podían ser cursos de tres, cuatro y seis meses. En el año 2008 hubo un curso de un mes. Un año académico de 11 meses. Estos 11 meses de desagregan en 10 meses en el Instituto Técnico Policial (ITP) y un mes de práctica.
Programa de Estudio No existía de manera formal. Predominaba una lógica intuitiva, casi de tradición oral. Se contrataron a unos especialistas para que elaboraran un nuevo Programa de Estudios. Este Programa se ha actualizado en los últimos dos años.
Perfil de ingreso El requisito de escolaridad era de 6to de educación primaria El requisito de escolaridad es de 11 ó 12 años (en dependencia del tipo de bachillerato elegido por los estudiantes). De manera específica se exige la educación media terminada y certificada.
Grado Académico El ITP extendía un “diploma” El ITP, con la autorización de la Universidad de la Policía, extiende el título de “Técnico Superior en Ciencias Policiales con orientación en Seguridad Comunitaria”
Proceso de admisión No existía de manera formal. No se realizaba ninguna prueba. Se realiza un conjunto de pruebas, incluyendo poligrafía, toxicología, test psicológicos y estudios socioeconómicos. Se introducirán análisis de inteligencia (verificación de antecedentes de cada candidato — cuán conocido es dónde vive, si donde vive existen pandillas, opinión de los profesores o figuras de referencia).
Docentes del ITP No había un criterio para seleccionar a los instructores policiales. Policías que, por algún tipo de falta (gruesa o menos gruesa) eran “castigados” para pasar un tiempo en el ITP como instructores. Se exige que los instructores policiales tengan título profesional (grado de licenciatura) y que no hayan cometido ninguna falta o que se encuentren en régimen de castigo. Contribuye también un grupo de 30 profesores civiles, que imparten las clases no policiales (por ejemplo: sociología, derecho penal, fundamentos de Derechos Humanos.)
Infraestructura El ITP funcionaba en unas instalaciones que datan de la década del 80, sin ninguna mejora y con una estructura típica de edificaciones militares antiguas. El actual ITP es una infraestructura de 33 edificaciones (de diferente dimensión y magnitud) a manera de “campus universitario”.
Orientación didáctica Orientación a conocimientos Está centrada en la formación de competencias (cognitivo, actitud y habilidad) en consonancia con las más modernas orientaciones didácticas.
Estipendio o becas de los alumnos Los alumnos tenían una “beca” mensual de aprox. US $50 y era una práctica común que les descontaran de su mensualidad por diferentes motivos (pago de libros, participación obligada en rifas, aportación para eventos especiales, uniformes) Se les dota de una beca mensual de aproximadamente US$150. Bajo ningún concepto, se les hace algún tipo de retención o se les obliga a hacer algún gasto.
Enfoque de formación Orientado a la creación de una “policía de régimen”, centrada en resolver los problemas de seguridad del Estado. Con orientación comunitaria, entrada en resolver los problemas de seguridad de la ciudadanía
Formación en DDHH Predominaba el tratamiento de “eje curricular” y, por tanto, de contenidos que se enseñan y aprenden. Centrado en la formación de una competencia profesional que se desarrolla.
Uso de TICs

 

El uso y propensión a la tecnología era nulo. Más aún, el “registro académico” se llevaba de manera manual; Los alumnos utilizan “tablets” y se ha implementado el sistema “B-Learning” de enseñanza.

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César Rivera es especialista senior en modernización de estado del BID.

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Sobre el autor
Artículos escritos por autores invitados. Esta sección está abierta a expertos de los sectores público y privado, de la academia y de otras organizaciones multilaterales que quieran contribuir al debate.

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