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Por Andrea Proaño Calderón.

El reclamo por alcanzar la cobertura de salud universal se oyó fuerte y su eco llegó a los líderes de los gobiernos que, en un afán por tratar de marcar al menos ese Objetivo de Desarrollo Sostenible como “alcanzado”, lo convirtieron en bastión de sus políticas públicas de salud. En la carrera por construir más hospitales y centros de salud, comprar más equipos o contratar más personal para ese propósito, se perdió de vista el elemento clave sin el cual airear la bandera de la salud universal no cuenta para mucho: la calidad.

Un asunto de vida o muerte

En salud, una atención de calidad es tan importante, que su ausencia tiene repercusiones no solamente sobre la eficiencia del sistema de salud o la percepción que los ciudadanos tienen de él, sino que, literalmente, puede costarles la vida. Un nuevo reporte del Lancet Global Health Comission sobre los sistemas de salud de alta calidad revela que en los países de pequeños y medianos ingresos—que son la mayoría en América Latina y el Caribe—mueren más de 8 millones de personas por enfermedades que pudieran ser perfectamente tratables por los sistemas de salud.

De acuerdo al reporte, 60% de las muertes que podrían haberse tratado médicamente son consecuencia de una baja calidad de atención. Cabe reparar por un momento sobre las implicaciones: la mala calidad de la atención de salud es, actualmente, un mayor obstáculo para reducir la mortalidad que la falta de acceso a servicios de salud. En otras palabras, aún si se logra asegurar el acceso a un determinado servicio de salud, especialmente en los sectores más vulnerables de la población, el progreso queda anulado si no tiene la capacidad de salvar vidas – y mejorarlas.

Según los autores, los sistemas de salud de alta calidad tienen el potencial de prevenir, cada año:

-> 1 millón de muertes de neonatos

-> 50% de las muertes maternas

-> 2,5 millones de muertes por enfermedades cardiovasculares

-> 900.000 muertes por tuberculosis

La atención de mala calidad es un desperdicio enorme de recursos, y puede ser un problema aún en países de ingresos altos como Estados Unidos. En 2015 solamente, las muertes ocasionadas por enfermedades tratables significaron una pérdida de 6 billones de dólares para la economía estadounidense.

La atención desde la perspectiva de los pacientes

Naturalmente, la consecuencia del derroche y la ineficiencia del gasto en salud deteriora la confianza de los pacientes en los sistemas de salud. Según una nueva publicación del Banco Interamericano de Desarrollo, que analiza las experiencias de la atención primaria de salud en la región desde la perspectiva del paciente, 98% de los brasileños considera que su sistema de salud debe ser reformado. Y no es únicamente un asunto de percepción. La baja calidad asistencial puede resultar en condiciones de salud peores, agravamiento y persistencia de síntomas, pérdida de funcionalidad e inclusive recelo de regresar al centro de atención.

Hay problemas de calidad en todos los países – y para todas las enfermedades. Sin embargo, la intensidad del problema es variable; sigue siendo mucho peor en los países de bajos y medianos ingresos y, al interior de esos países, entre los grupos más vulnerables, como aquellos que viven en situación de pobreza o están marginados de los sistemas de salud por distintas razones.

En estos países,

  • las mujeres y niños reciben el tratamiento o seguimiento clínico recomendado para visitas preventivas o curativas típicas solamente la mitad de las veces;
  • los diagnósticos con frecuencia son errados para enfermedades graves como infarto de miocardio o asfixia en un recién nacido;
  • el tratamiento para condiciones crónicas y mentales suele ser deficiente o alcanza los estándares mínimos,
  • y la atención puede ser demasiado lenta en casos que requieren acción inmediata.

¿Cómo resolverlo?

Mejorar la calidad de la atención de salud no será fácil y demandará la acción de todos los actores del sistema. Un lugar donde empezar, y probablemente el más importante, es enfocar las intervenciones en esfuerzos para capacitar mejor a los profesionales de la salud, además de implementar reformas estructurales que se reflejen en todo el sistema.

Lo positivo es que hemos identificado el problema y le hemos dado a la calidad el sitio que se merece, al menos en teoría, en su rol para alcanzar una verdadera salud universal. Lo que queda por completar es la acción. Ojalá este reporte sirva como una guía útil, práctica y realista para los profesionales de la salud y tomadores de decisiones con voluntad de ofrecer la mejor atención posible a los ciudadanos.

Para conocer más sobre los hallazgos y recomendaciones de la Comisión para alcanzar sistemas de salud de calidad, lee el reporte ejecutivo en español.

¿Cómo es la calidad del sistema de salud en tu país? Comparte tu opinión en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Andrea Proaño Calderon es consultora en comunicaciones para la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Showing 12 comments
  • Viviana valenzuela
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    Muy buen material

  • Juan Proaño
    Responder

    De acuerdo!

  • José Manuel Beza
    Responder

    Hemos avanzado mucho en coberturas de vacunación, control prenatal, atención hospitaria del parto, no obstante se tienen fallas en la calidad cuando a pesar de las altas coberturas, los resultados en materia de supervivencia infantil no son los deseados. Hay condiciones maternas prevenibles con un buen control prenatal, que afectan la salud fetal y la supervivencia principalmente en el período neonatal. No siempre más es mejor. La cobertura universal debe ser de alta calidad. En El Salvador, la organización y la asistencia gratuita de los servicios públicos permite por inercia facilitar el acceso universal a servicios esenciales y se ha tenido buenos resultados con la llamada APS selectiva focalizando las inversiones y esfuerzos en las poblaciones mas vulnerables, con mayores índices de pobreza, y sin empleo formal.
    La atención integrada (por niveles de atención) se ha mejorado en su organizacion en redes, mas no en sus resultados principalmente en la mortalidad neonatal (inmaturidad extrema, prematurez). Aún no se cumplen las condiciones de categorización de hospitales públicos en el 100% ni la optimizacion de la calidad de la atención en el primer nivel.
    La atención integral es predominantemente curativa y paliativa, menos preventiva y de promoción de la salud. El liderazgo para la intersectorialidad es limitado, no hay promoción de la salud en todas las políticas públicas, ni de buenas prácticas y autocuidado en el individuo, familia y comunidad. Actualmente, en materia de salud reproductiva, las principales complicaciones durante el embarazo están asociadas a la obesidad mórbida, la diabetes y la hipertensión arterial en la mujer, todas prevenibles con servicios de atención primaria de alta calidad.

  • Antonio
    Responder

    Muy buen artículo, muchas gracias!

  • José Manuel Beza
    Responder

    Hemos avanzado mucho en coberturas de vacunación, control prenatal, atención hospitaria del parto, no obstante se tienen fallas en la calidad cuando a pesar de las altas coberturas, los resultados en materia de supervivencia infantil no son los deseados. Hay condiciones maternas prevenibles con un buen control prenatal, que afectan la salud fetal y la supervivencia principalmente en el período neonatal. No siempre más es mejor. La cobertura universal debe ser de alta calidad.
    Es prioritario partir de un análisis del desempeño de los servicios de salud como uno de los tantos factores de la determinación social, sobre los cuales podemos ejercer control, para optimizar los recursos con base en prioridades y la definición de poblaciones según su vulnerabilidad y por ciclo de vida.
    En el marco de las Redes Integradas de Servicios de Salud, hay que rescatar las buenas prácticas de salud comunitaria en el área rural y en asentamientos precarios urbanos por medio de trabajadores comunitarios de salud y demás personal técnico de los Equipos Comunitarios de Salud, y mejorar la promoción de la salud (educación, intersectorialidad, salud en todas las políticas públicas a nivel local) mejorar la calidad de la salud reproductiva con enfasis en la salud materno infantil (perspectiva de género, atención preconcepcional, planificación familiar, control prenatal de calidad, parto limpio y salud del recién nacido), asegurar los Cuidados Obstétricos y neonatales de emergencia en todas las maternidades, promover la salud de adultos para la prevención y control de las Enfermedades Crónicas No Trasmisibles, reforzar conocimientos y prácticas para la prevención (estilos saludables), el autocuidado y el empoderamiento personal, familiar y comunitario.
    Fundamental debe ser la inclusión renovada de una Supervisión capacitante en servicio basada en los resultados de bienestar en las personas en los diferentes niveles de atención de las RISS.

  • JOSE MANUEL BEZA
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    En los últimos 8 años se ha invertido mas en el primer nivel de atención. La estrategia de APS incluye los recursos sectoriales e intersectoriales vinculados al desarrollo sostenible y el bienestar social incluidos los servicios de salud en general. En el segundo nivel se incrementó, en menor proporción, la inversión para mejorar la atención obstetrica especializada las 24 horas en la red de hospitales, lo cual tuvo un impacto muy positivo en la atención especializada de los partos con una reducción importante de las complicaciones y muertes maternas, no obstante la alta vulnerabilidad de los recién nacidos prematuros por embarazos con complicaciones no controladas en el primer nivel de atención y la disponibilidad limitada de neonatólogos en las maternidades ha sido una situación preocupante en la salud materno infantil. Sin duda que los incentivos laborales han sido determinantes en la contratación, deserción y finalmente en la disponibilidad de atención neonatal especializada. Hay competencia por las contrataciones por parte de los proveedores mas importantes del sector público, lo cual afecta la igualdad en términos de oportunidad de atención especializada neonatal de la población pobre no asegurada.

  • Gustavo Mauricio Zeledón Donzo
    Responder

    Muy de acuerdo en lo señalado, y aunque el título del artículo suena cruel, es una verdad.

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