innovacion orientada por misiones

¿Por qué impulsar la innovación orientada por misiones?

La idea de que el crecimiento económico no solo tiene una tasa sino una dirección, y que la innovación orientada por misiones debe estar al centro de las estrategias de crecimiento, está dando la vuelta al mundo, con la economista Mariana Mazzucato como una de sus principales promotoras.

Los países de América Latina y el Caribe (ALC) enfrentan el desafío de encontrar nuevos motores de crecimiento que les permitan alcanzar y sostener en el largo plazo altos niveles de desarrollo económico y social. Esto último implica que el objetivo no es crecer por crecer, sino lograr un cierto tipo de crecimiento que vaya en una dirección determinada, que asegure mejoras en el estándar y en la calidad de vida de las personas. En este contexto, las políticas orientadas por misión pueden ser clave para dirigir las inversiones en innovación hacia la resolución de los principales desafíos que los países enfrentan.

¿De qué se trata este enfoque de políticas de innovación orientadas por misiones? En una reciente charla en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mariana Mazzucato, directora del Institute for Innovation and Public Purpose (University College London), investigadora y autora de El Estado Emprendedor, nos presentó los principales conceptos detrás de este enfoque y por qué es tan relevante para los países de ALC.

En este blog, te presentamos tres ideas clave y un video con la entrevista que le hicimos al finalizar su presentación.

Vea la entrevista completa con Mariana Mazzucato
Política de innovación orientada por misiones y su relevancia para América Latina

  • La dirección del crecimiento: sustentable, inclusivo e inteligente

    Mariana enfatiza que los países, tanto desarrollados como en desarrollo, enfrentan hoy el desafío de lograr un crecimiento que sea sustentable, inclusivo e inteligente: Un crecimiento sustentable, que sea cada vez más verde; un crecimiento inclusivo que llegue a todos y que revierta los vergonzosos incrementos en desigualdad que se han hecho evidentes durante los últimos años; y un crecimiento inteligente, que ponga a la ciencia, tecnología e innovación al servicio de la solución de los más grandes desafíos que enfrentan las sociedades hoy.

    Por ejemplo, el cambio climático es un desafío que ha logrado generar el compromiso de muchos países para combatirlo. Y compromiso no solo significa reconocer que hay un problema, sino poner metas, definir un plan de acción y destinar una cantidad de recursos que sea consistente con lo que se quiere lograr. China, por ejemplo, se ha puesto la misión de abordar los problemas del cambio climático mediante la inversión de 1.7 trillones de dólares en un plan de 5 años para crear 5 sectores verdes que permitan que un 20% de la producción de energía provenga de fuentes renovables en el año 2020. Pero los países de la región también están haciendo lo suyo: México firmó en el año 2012 una ley que le compromete a obtener un 35% de su energía de fuentes renovables para el año 2024. Por su parte, Uruguay, luego de la implementación de un programa de energías renovables en el año 2008, ha logrado que un 86% de la oferta de energía provenga de fuentes renovables.

    Alcanzar estas metas implica el desarrollo de nuevas tecnologías e innovaciones que involucran a muchos sectores de la economía, potenciando simultáneamente la actividad económica en todos ellos: esto es crecimiento con dirección, no solo verde sino también inteligente.

  • Rol activo del Estado: más allá de resolver fallas de mercado

    América Latina y el Caribe enfrenta muchos desafíos que pueden enfrentarse de una manera “inteligente” mediante el desarrollo y aplicación de tecnologías e innovaciones.

    En este sentido, las políticas de innovación de la región debieran estar orientadas a abordar desafíos sociales concretos, si lo que se quiere es alcanzar el desarrollo económico y social en el largo plazo. Esto requiere de un rol activo del Estado, que según Mariana Mazzucato va más allá de resolver fallas de mercado. Porque para atacar estos desafíos se deben definir misiones, y para abordar estas misiones se deben tomar decisiones, crear incentivos y asignar recursos de tal manera de dar una señal a los mercados y a las empresas de la dirección en la que se necesita avanzar.

    Este enfoque de políticas orientadas por misión es tan relevante para ALC como lo es para países desarrollados. Porque la innovación no es solo un hobby de país rico. La innovación debe estar al centro de las estrategias de crecimiento de la región, lo que según Mariana no significa darle la espalda los recursos naturales, sino avanzar en la incorporación de nuevas tecnologías para que su explotación y producción sea más “inteligente” y, de esta manera, posicionarse como verdaderas plataformas de desarrollo.

  • Colaboración público-privada y aprendizaje

    En su entrevista Mariana también nos dice que este enfoque requiere de una colaboración activa entre el sector público y el sector privado, e involucra a la sociedad en su conjunto. Además, implica un compromiso de largo plazo, donde los responsables de que las misiones se cumplan sean inmunes a los ciclos políticos y económicos; porque para lograr objetivos de largo plazo es evidente que se deben realizar esfuerzos continuos.

    Pero inherente al esfuerzo continuo está el aprendizaje: al lidiar con problemas complejos y con tecnología e innovación nos enfrentamos a la incertidumbre, y con ella es natural que se cometan errores, porque es parte del proceso de aprendizaje. El ensayo y error, y las lecciones aprendidas se convierten en activos fundamentales para retroalimentar y afinar las estrategias para llegar alcanzar estas misiones.

Dada la situación económica de América Latina y el Caribe (ALC) y los múltiples desafíos que enfrenta, el enfoque de políticas orientadas por misión se vuelve muy relevante. Este tipo de enfoque va, sin duda, más allá de una sola agencia o ministerio de innovación. Lograr las metas requerirá de la participación de muchos sectores de la economía, y por lo tanto debiera involucrar a diversos ministerios e instituciones, partiendo por el propio ministerio de hacienda o de finanzas.

En el BID estamos desarrollando un estudio junto a Mariana Mazzucato para entender las condiciones bajo las cuales los países latinoamericanos pueden avanzar en la implementación de este enfoque. Esto implica evaluar cómo las capacidades institucionales existentes en la región pueden ser fortalecidas para avanzar hacia la consolidación de este tipo de políticas.

Actualmente nos encontramos estudiando los casos de Colombia, Chile y México junto a destacados investigadores de la región. Iván Hernández (Universidad de Ibagué) se encuentra estudiando el caso de Colombia, Mario Cimoli (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL) el de Chile, y Gabriela Dutrenit (Universidad Autónoma Metropolitana, UNAM) el de México. Aunque abarque solo estos paises, los aprendizajes derivados de este estudio resultarán también útiles para muchos otros países de ALC, una región donde hay grandes desafíos esperando ser abordados.

Jocelyn Olivari
Jocelyn Olivari

Jocelyn Olivari es economista de la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo y Doctora en Economía y Política de Innovación de la Universidad de las Naciones Unidas y la Universidad de Maastricht (UNU-MERIT). Sus intereses de investigación abarcan la economía de la innovación, el emprendimiento y las políticas públicas vinculadas a estos temas. Previo a sus estudios de doctorado lideró el área de Innovación del Centro de Investigación en Innovación y Emprendimiento INTELIS del Departamento de Economía de la Universidad de Chile. Anteriormente formó parte de la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Innovación para la Competitividad y de la División de Innovación del Ministerio de Economía en Chile. Jocelyn cuenta con una Maestría en Economía de la Universidad de Chile y el título de Ingeniero Comercial de la misma universidad.

Vanderleia Radaelli
Vanderleia Radaelli

Vanderleia Radaelli es Especialista Senior en la División Competitividad, Tecnología e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De nacionalidad brasileña, Vanderleia es economista y posee una maestría y un doctorado en política científica y tecnológica por la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp). En su posición actual lidera el diálogo sectorial y la agenda de conocimiento del BID en temas vinculados a políticas industriales, políticas de innovación y de emprendimiento dinámico en Brasil y en la región.

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