Innovación y sistemas inteligentes de transporte

El futuro de los vehículos eléctricos en América Latina

Los vehículos eléctricos son considerados como una tecnología prometedora que permitirá reducir el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, no serán la única solución para mejorar la eficiencia tecnológica de los sistemas de transporte. De hecho, gran parte del reto es promover un cambio modal desde los vehículos privados hacia el transporte público, los vehículos compartidos y los medios menos contaminantes y más saludables: la bicicleta y caminar. Solo así podremos reducir las tasas de motorización en las ciudades y liberar espacios para los que han sido los grandes olvidados del planeamiento urbano: los propios peatones.

Los autos eléctricos representan menos del 1% del mercado global de vehículos y su crecimiento ha sido impulsado en gran medida por medidas de apoyo gubernamental en EE.UU, Europa y Japón. Pero, ¿cuál es la situación en América Latina? Según un nuevo estudio del BID, la mayoría de los países aún no han implementado políticas públicas para estimular las ventas, y por consiguiente, su incursión en el mercado es aún marginal. Sin embargo, existen políticas que pueden facilitar su introducción sin acelerar el ritmo de la motorización ni gastar grandes recursos públicos o privados.

La principal ventaja de estos vehículos es que su costo operacional es menor que el de los vehículos de motor de combustión interna por dos razones principales: el mantenimiento del motor es más económico y el costo de la electricidad usualmente es menor que el del combustible (diésel o gasolina). De hecho, la reducción en los precios de energía varía desde más del 90% en países como Paraguay y Argentina hasta un 70% en países como Brasil, Colombia y Ecuador.

Además, estos vehículos presentan importantes beneficios ambientales. El principal es la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, si bien debe de ser evaluada considerando también las emisiones causadas por la generación y distribución de electricidad que utilizan.

Varios estudios indican que los beneficios en la reducción de emisiones dependen en gran medida de la fuente utilizada para la producción de energía. En el caso de la producción de electricidad a base de carbón, las emisiones son similares a los vehículos de gasolina convencional o diésel. Sin embargo, si la energía es generada con fuentes renovables, se podría reducir el número total de emisiones a casi cero.

América Latina es en general una región con un alto porcentaje de uso de fuentes renovables, debido a la importante contribución de la hidroelectricidad. De hecho, países como Paraguay, Costa Rica, Brasil y Colombia podrían lograr importantes reducciones de emisiones en el transporte adoptando la tecnología de vehículos eléctricos. Otros países como Argentina, México y Bolivia, que dependen del gas y petróleo como fuentes de energía, lograrían reducciones mucho más modestas.

Políticas públicas para impulsar los vehículos eléctricos

Los gobiernos también pueden poner de su parte y existen políticas que los países pueden implementar a bajo costo para impulsar el mercado de estos automóviles. Estas son algunas de ellas:

  • Solicitar un porcentaje mínimo de plazas de estacionamientos con puntos de carga en los hogares y lugares de trabajo nuevos.
  • Establecer regulaciones claras para desarrollar puntos de carga en otros espacios como hoteles, tiendas o centros comerciales.
  • Apoyar la armonización de los estándares y la interoperabilidad de los sistemas de carga.
  • Introducir cambios en los precios de la electricidad para incentivar la carga de los vehículos fuera de las horas pico y reducir la necesidad de expandir el sistema eléctrico.
  • Incrementar la conciencia social sobre estas tecnologías a través de proyectos piloto de taxis eléctricos o las compras públicas de flotas eléctricas.
  • Apoyar las inversiones de capital privado y la investigación y desarrollo para crear industrias de alto valor agregado en los mercados de vehículos y baterías, sobre todo en países con una gran industria de producción de automóviles (México y Brasil) o con reservas importantes de litio (Argentina, Bolivia y Chile).
  • Implementar estándares más estrictos para contaminantes y emisiones para vehículos de pasajeros.

Antes de implementar este tipo de proyectos sería necesario realizar estudios de pre-factibilidad y sostenibilidad, regulación de la matriz energética y un análisis del inventario de gases de efecto invernadero. Una buena oportunidad para poder identificar y diseñar estas políticas es a través de la plataforma NDC Invest. Dicha plataforma está creada para trabajar de manera holística con los países con el fin de convertir las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (NDCs por sus siglas en inglés) en planes de inversión, revisando los marcos regulatorios y los instrumentos necesarios para su implementación.

Para aprender más sobre el futuro de los vehículos eléctricos en América Latina, descarga: La incorporación de los vehículos eléctricos en América Latina

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