Transporte Sostenible

Invertir para movernos, prioridad inaplazable

Un reto para las ciudades de América Latina y el Caribe

Javier Garduño es Consultor del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo México (ITDP México)

El Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo de México, ITDP México, presentó recientemente en la Cámara de Diputados un documento que analiza los mecanismos de financiamiento para mejorar el transporte urbano. Este documento muestra que en las principales ciudades del país, la mayor parte de fondos y programas de origen federal se destinan a infraestructuras para automovilistas. Cuando la realidad es que en México, sólo el 35% de las viviendas cuentan con un automóvil particular. 

Los segundos pisos, pasos a desnivel y los túneles son inversiones promovidas con estos fondos y contrastan con la poca inversión que recibe la infraestructura para el transporte público (también la ciclista y peatonal) que lo convierten en el modo mayoritario de transporte y que además suele ser de baja calidad.

En bicicleta y acompañados de algunos legisladores federales y locales fuimos al máximo recinto legislativo del país para presentar el documento, demostrando que este medio de transporte puede ayudar a solucionar los problemas de movilidad en nuestras ciudades.

En las últimas décadas, los países de la región de América Latina y el Caribe (ALC) hemos experimentado un aumento en los niveles de ingreso, así como una acelerada urbanización y expansión territorial que han tenido como consecuencia un incremento de la tasa de motorización y por tanto, una mayor contaminación y congestión vehicular en las ciudades. El BID ha identificado algunas estrategias y metodologías para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector transporte. Sin embargo, para poder llevar a cabo dichas estrategias es necesario que las ciudades de la región realicen grandes inversiones para mejorar los sistemas de transporte público, para gestionar el uso del automóvil y para incrementar la infraestructura ciclista y peatonal.

Lamentablemente, hasta el momento no existe suficiente conocimiento en la región de cómo se financia la infraestructura para el transporte y la movilidad. El gran reto del financiamiento para la movilidad urbana sostenible requiere conocer y replicar las mejores prácticas de financiamiento en ALC. El documento Invertir para movernos” del ITDP México es un paso en esta dirección. Desde una perspectiva más global, lo anterior lleva a preguntarnos si es necesario replicar un ejercicio de este tipo para conocer cómo se están gastando los recursos públicos en otras ciudades de la región. ¿Es posible aprender de buenas prácticas en ALC sobre financiamiento a la movilidad urbana? ¿Cuál es el papel que deben de jugar los organismos financieros internacionales, como el BID, para diseminar mejores prácticas de financiamiento a la movilidad y al transporte urbano?

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