Energía: sustantivo, ¿femenino?, singular.

A pesar de ser grandes consumidoras y usuarias de energía, las mujeres distan mucho de estar equitativamente representadas en esta área de la economía, especialmente en la producción. El BID abre un concurso internacional de proyectos para conocer los mejores casos de estudio en materia de inclusión de género en energía.  

La energía juega un papel fundamental en la vida de hombres y mujeres y, sin embargo, no participa en la misma medida en la vida de ambos. Un estudio de la Comisión Europea sugiere que las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir pobreza energética, entendida como la imposibilidad de alcanzar los niveles más básicos de energía para una adecuada calefacción, iluminación, preparación de alimentos y uso de electrodomésticos básicos. Entre ellas las mujeres mayores están más expuestas debido a su mayor esperanza de vida y a sus menores ingresos, riesgo que es compartido por las mujeres que en solitario tienen que sacar adelante a sus familias con sueldos reducidos.

Por otro lado, hay fundamentos para sostener que apenas llega la energía a un hogar liderado por mujeres, las condiciones de vida mejoran por la posibilidad de desarrollar alguna actividad productiva (de venta de suministros, por ejemplo), las formas de cocción se vuelven más ecológicas (evitando usar combustibles fósiles o leña) y se mejora la condición educativa de los niños (tienen más luz para hacer sus tareas).

Las diferencias de género se hacen sentir no sólo en los propósitos para los que se usa la energía sino en el acceso a la misma. Las infraestructuras son las mismas para todos y, sin embargo, a menudo las mujeres encuentran más dificultades en acceder a la energía debido fundamentalmente, a carencias en financiación, en información o en educación.

Es más, desde un punto de vista institucional, los hombres tienen un mayor poder de decisión que las mujeres. Un estudio llevado a cabo por la plataforma del Índice de Género y Medio Ambiente (EGI) en 2015, destacó que las mujeres ocupan sólo el 10% de los puestos en ministerios y agencias nacionales de energía en todo el mundo y el 4% de los cargos directivos del Consejo Mundial de la Energía.

Fruto de este interés y de la necesidad de acción, desde el sector de energía del BID hemos abierto un concurso (hasta el 16 de Agosto de 2018) para conocer los mejores proyectos del mundo en materia de inclusión de género. Invitamos a la comunidad internacional, individuos, y ONGs, para que envíen sus propuestas de soluciones innovadoras, casos de éxitos y proyectos que hayan realizado en materia de equidad de género en el sector energético. 

Buscar la promoción de oportunidades económicas para las mujeres, adaptar la infraestructura y los servicios a las necesidades diferenciadas por género y conseguir el fortalecimiento del liderazgo y la participación de las mujeres en el sector de la energía forma parte de los objetivos del Sector de Infraestructura y Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Se trata de fortalecer las capacidades y oportunidades de las mujeres para acceder a trabajos no tradicionales en los sectores de infraestructura, incorporar una perspectiva de género en los proyectos que promueven el acceso a la energía, fortalecer la participación de las mujeres en la toma de decisiones en el sector energético y recopilar datos sobre género que permitan tomar decisiones políticas y diseñar programas sectoriales.

Aplicar una perspectiva de género en el campo de la energía supone varias mejoras; entre ellas un mejor acceso a la energía y en la efectividad de las cadenas de abastecimiento. Incorporar a la mujer a los trabajos del sector energético y a los puestos de responsabilidad contribuye a tomar decisiones más diversas y equitativas.

Las propuestas y casos de estudio de éxito pueden centrarse en uno o más temas, relacionados con el acceso a la energía, el mercado laboral, la regulación, y otros temas relevantes para la región de América Latina y el Caribe y que puedan ser aplicables en esta región, aunque se hayan desarrollado en otras partes del mundo.

La integración de las mujeres en todos los niveles de la cadena de valor energética puede conducir a una energía limpia más eficaz y eficiente. De acuerdo con el Instituto Europeo por la Igualdad de Género (EIGE, por sus siglas en inglés) las mujeres tienden a hacer un consumo de energía más sostenible que los varones: son más propensas a comprar productos ecológicos, dan más importancia a las fuentes de energía y al transporte eficiente y están más dispuestas a cambiar sus comportamientos para alcanzar metas de sostenibilidad, incluida la eficiencia energética.

Todas estas son tareas que hay que acometer sin demora porque, a pesar de lo que diga la sintaxis, hoy en día la energía no tiene género femenino.

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