No soy perfecta, soy guapa

No soy perfecta, soy guapa

Emma Näslund-Hadley 6 marzo 2017 Comments

“Necesito una calculadora hasta para sumar 2 + 2. No soy perfecta, soy guapa”. Hay tanto que decir sobre esta frase, que podría escribirse una tesis entera. Tristemente, la joven que la tuiteó cuenta con cerca de 600.000 seguidores. Lo más preocupante, sin embargo, es que este es apenas una pequeña muestra de la enorme cantidad de mensajes negativos sobre ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (disciplinas STEM por sus siglas en inglés) que publican cada día miles de niñas y mujeres jóvenes latinoamericanas.

En un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo que se encuentra próximo a publicarse en colaboración con Alto Data Analytics, se analiza el tono del discurso en torno a las STEM y el alcance que los estereotipos de género tienen entre los usuarios de redes sociales en América Latina. A través de un análisis de “big data” de todos los mensajes en redes sociales relacionados con las STEM y que fueron generados durante seis semanas en todos los países de habla hispana de la región y Brasil, encontramos que los estereotipos de género son evidentes y predominantes.

Sorprendentemente, los estereotipos negativos sobre las mujeres, a menudo, son generados y/o replicados por las propias niñas y jóvenes. Ellas son más propensas que los hombres a publicar y sentir afinidad con los mensajes que promueven puntos de vista negativos sobre las materias de STEM en los medios sociales. Esta tendencia es particularmente pronunciada al hablar sobre matemáticas, donde ¾ partes de todos los mensajes que descalifican las habilidades en esta materia son escritos por niñas y mujeres jóvenes. Lo que esto nos dice, es que es socialmente aceptable para las niñas y mujeres latinoamericanas afirmar que son “malas en matemáticas“.

Es poco probable escuchar a alguien decir que no sabe leer bien y menos aún compartirlo en las  saturadas redes sociales. ¿Por qué entonces es tan aceptable que las chicas digan públicamente que son terribles en matemáticas?

La falta de confianza en las materias STEM puede ser, en parte, el resultado de una exposición constante a roles estereotípicos de género en estos campos. Este factor ha demostrado afectar los comportamientos de los niños y las niñas, así como también el sentido de pertenencia que ambos desarrollan hacia las materias STEM. Para los jóvenes de hoy, una parte importante de esta exposición se lleva a cabo en las redes sociales, en donde encontramos que 1/3 de los mensajes compartidos por estudiantes sobre mujeres y niñas en STEM son sexistas.

Una tendencia que identificamos con nuestros estudio y que si bien es más sutil, pero igualmente preocupante, es la sobrerrepresentación de investigadores y científicos hombres en imágenes de redes sociales y en menciones acerca de descubrimientos e innovaciones en STEM. Por cada mensaje compartido que atribuye un descubrimiento a una mujer científica, hay seis que dan crédito a un científico hombre. Del mismo modo, los jóvenes tienen seis veces más probabilidades de ver a un científico que a una científica en imágenes compartidas en las redes. Y, cuando sí se ven a mujeres en STEM en estas imágenes, la mujer aparece retratada como asistente de investigación en  cuatro de cada cinco ocasiones. Claramente, esto nos habla sobre lo poco probable que es que las niñas y jóvenes latinoamericanas encuentren en las redes sociales los modelos a seguir en los campos de STEM que necesitan.

La falta de modelos femeninos en STEM y la prevalencia de estereotipos negativos son aspectos que transcienden a las redes sociales y desempeñan un papel en las agudas brechas de género que existen en los resultados educativos y en las preferencias profesionales en la región.

Las brechas de género en aprendizaje de ciencias y matemáticas son pronunciadas entre los jóvenes latinoamericanos de 15 años de edad, según indican los resultados de las pruebas PISA 2015. Por otro lado, en la educación superior, una de cada diez mujeres elige una carrera en STEM, mientras que los hombres casi triplican esta tasa. Y una vez que entran en el mercado de trabajo, en América Latina sólo uno de cada tres empleados en STEM es mujer. Los datos hablan por sí solos y como vemos,  nos pintan una imagen que no es ni perfecta ni guapa.

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