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Por Andrea Proaño Calderón.

¿Sabías que antes de que empezara el Mundial de Fútbol se disputó, también en Rusia, el tercer Mundial de los niños de la calle? Algunos de los más de 200 niños y niñas en situación de riesgo y vulnerabilidad, procedentes de 20 países, pudieron saborear, por la duración del torneo, la libertad en la cancha lejos de centros de detención juvenil, de situaciones de violencia o de la calle misma.

Aunque oficialmente las niñas brasileras y los niños de Uzbekistán se llevaron la copa, todos ganaron un espacio de visibilidad y la oportunidad de exigir a los gobiernos acción a favor de los derechos de la infancia, entre ellos, el derecho a jugar.

El fútbol, considerado un lenguaje universal, es ante todo un juego, especialmente en la niñez, y el juego es la actividad más importante para un niño pequeño. Además, en situaciones de conflicto, vulnerabilidad, migración o peligro, ha demostrado ser un poderoso aliado para distraer y devolver algo de normalidad a la vida, ayudar a los niños a superar los traumas y alejarlos de conductas riesgosas o de la violencia.

El deporte como aliado del desarrollo y la protección infantil

El impacto del fútbol en la infancia, y de los deportes en general, es enorme. Por ejemplo, influye sobre el desarrollo físico:

 Forma huesos más fuertes, densos y sanos, especialmente en las niñas, y fortalece los músculos
 Mejora la capacidad cardiovascular y pulmonar, la coordinación motora y hasta la visión periférica
 Ayuda a prevenir la obesidad y diabetes a corto y largo plazo
 Desarrolla habilidades de resistencia, velocidad, control del cuerpo y manejo del balón, agilidad, equilibrio y fuerza

También tiene un importante efecto sobre el desarrollo cognitivo y emocional:

 Cultiva habilidades sociales, especialmente la comunicación y socialización, propiciando interacciones significativas
 Promueve la creatividad, el pensamiento crítico y la autoestima
 Fomenta la disciplina, la capacidad de organización y concentración
 Enseña a manejar emociones como la frustración, a trabajar en equipo, a divertirse

Lo aprendido con el deporte en la niñez se traslada a la adultez, por eso es una oportunidad de oro que no se debe desaprovechar.

Si tus hijos ya están en edad de practicar deportes, comparto consejos sobre cómo apoyarlos mejor.

10 consejos para los padres hinchas

1. Involucrarse activamente, acudiendo a los partidos lo más posible y ¡alentando!
2. Aprender cómo funciona el deporte en el que está interesado el niño, aún si no es el de su preferencia
3. Valorar las ganas del niño de jugar, dejarlo divertirse y divertirse con él
4. Inculcarles valores como la perseverancia, la dedicación, el esfuerzo, la pasión, el trabajo en equipo y el ‘fair play’
5. Conversar sobre sus emociones en la victoria y la derrota y enseñarles que ambas son normales
6. Darles retroalimentación positiva y crítica constructiva, con un tono de voz adecuado y lenguaje corporal con el que se sienta apoyado y no confrontado
7. Modelar una conducta ejemplar tanto con el entrenador y sus asistentes como con los compañeros de equipo
8. Conocer bien al entrenador y a los padres de los otros jugadores y hablar abiertamente sobre lo que es apropiado o no por parte de los adultos, enseñándoles a toda costa a protegerse de la violencia física, psicológica y sexual
9. Enseñarles a manejar bien el tiempo y las prioridades y asegurarse que sus escuelas incorporen programas deportivos
10. ¡Seguir practicando el deporte en casa, por diversión! Cualquier actividad que los estimule a pensar, interactuar, expresarse y desarrollarse emocional y físicamente contribuye a su desarrollo

Y un bonus de 6 consejos sobre lo que no deben hacer:

1. Tener expectativas irreales sobre la capacidad y el rol del hijo en el deporte
2. Tomar el papel de entrenador o contradecir sus estrategias
3. Confrontar al entrenador o a los compañeros
4. Presionar, criticar, ni elogiar efusivamente. Que los hijos no piensen que su valor está solamente en el deporte
5. Fomentar la competitividad o conductas como la trampa, la frustración, la agresividad o el individualismo
6. Transmitir sus miedos o sueños frustrados e intervenir en el estilo propio del niño

Si el deporte es algo tan beneficioso, tan divertido y tan fácil de compartir con los niños, ¿por qué no les damos más oportunidades para ello? Lograrlo no requiere sumas inalcanzables de dinero público, ni esfuerzos extraordinarios para los padres. Solo voluntad, dedicación, pasión, y las ganas de ver sonreír a los niños. Así que este Mundial, no solo alientes a tus ídolos, sino a tus hijos. Después de ver los partidos (ojalá con ellos), cambia el sofá por los zapatos de correr, ¡y salgan a divertirse!

¿Qué beneficios ha tenido el deporte sobre tus hijos? Comparte tus experiencias en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Andrea Proaño Calderon es consultora en comunicaciones para la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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