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Por Caridad Araujo.

América Latina y el Caribe han experimentado en los últimos 15 años una clara mejoría en las condiciones de vida de sus habitantes, incluyendo en la reducción de la pobreza. Sin embargo, siguen existiendo sectores de población en situación de pobreza extrema que son difíciles de alcanzar.

¿Cómo hacer para que los programas de lucha contra la pobreza lleguen a quienes no logran beneficiarse normalmente? ¿Cómo mejorar la salud, nutrición y educación de los niños de los hogares que enfrentan las mayores desventajas? Una respuesta clave está en invertir en los niños para permitirlos superar la pobreza y acceder a mejores oportunidades.

Apostando a la educación

México lleva años persiguiendo mejores niveles educativos para las nuevas generaciones. La matrícula en la escuela primaria es prácticamente universal, incluso para los niños provenientes de las familias más pobres. Sin embargo, la deserción escolar a partir de la secundaria es todavía muy alta. A menudo, los jóvenes abandonan su educación porque no cuentan con los recursos suficientes para cubrir los gastos del transporte o de materiales. Esto resulta paradójico en la ciudad, donde el beneficio de tener mejor preparación académica es mayor, porque existen más oportunidades reales de trabajos remunerados.

Tomando en consideración esta realidad, hace casi 10 años el Programa de Inclusión Social PROSPERA, que lidera las transferencias monetarias condicionadas en México, modificó la estructura de sus apoyos educativos para los niños de las ciudades. Eliminó las becas en la etapa de educación primaria y lo aumentó un 25% para los alumnos de los seis cursos posteriores a este ciclo, equivalentes a Secundaria y Preparatoria. El ajuste de la cantidad a entregar se hizo de manera que no afectara a los presupuestos totales del programa.

Resultados de un reciente estudio publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo apuntan a que, en comparación con los estudiantes que siguieron el esquema de de apoyos tradicionales,

– los alumnos que se beneficiaron de esta medida innovadora mostraron tasas inferiores de abandono escolar

– aumentó un 33,5% la tasa de graduación del bachillerato

Se estima que por cada dólar invertido en el aumento de estas becas, los alumnos beneficiarios tendrán ingresos adicionales de más de dos dólares gracias a los mayores niveles educativos alcanzados.

Reinventarse brinda resultados

Los programas de transferencias monetarias condicionadas como PROSPERA se están aplicando desde hace 20 años en América Latina y el Caribe. Desde su creación, a través de incentivos han promovido la asistencia a los controles de salud materna e infantil, nutrición y vacunación y la asistencia escolar. Con el tiempo, algunos programas han modificado su esquema de incentivos, enfocándose en otras áreas como la promoción de la salud para los adolescentes y adultos.

América Latina ha avanzado mucho en materia de política social. Por esta razón, con frecuencia observamos hoy en día que los problemas que persisten no se solucionan con más de lo mismo. Para llegar a los sectores que todavía se encuentran marginados del bienestar, puede ser necesario innovar. Cuando pensamos en innovación, lo primero que viene a la mente es la palabra tecnología. No obstante, en muchos países de América Latina y el Caribe, la conectividad a la telefonía móvil y el acceso al internet son todavía muy escasos en zonas de vulnerabilidad económica y geográfica. Por esta razón, innovar para erradicar la pobreza extrema requiere una dosis adicional de creatividad tanto en el diseño de los proyectos como en su implementación.

Con este cambio en su esquema de apoyos educativos, que PROSPERA implementó a escala piloto y además evaluó, no solo logró mejores resultados innovando, sino que estuvo dispuesto a asumir un riesgo, pues no era seguro que la innovación sería una garantía del éxito.

¿Conoces iniciativas que tuvieron éxito en reducir la deserción escolar? ¿Qué retos y oportunidades hay en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

María Caridad Araujo es especialista líder de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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