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Por Cecilia Martinez Gomez.

Hace unos días escuché que una amiga dijo a su hija de 4 años, “no comas ese dulce, ¿o quieres ser gorda?” Al ver la reacción de la niña sentí una profunda preocupación: ojitos tristes, mirada baja, hombros y brazos caídos. ¿Cómo procesa ese pequeño cerebro una frase tan común y poderosa? ¿Cómo se construye la autoestima de las niñas ante todos los estímulos sociales y culturales que requieren que ellas tengan un cuerpo de molde preestablecido?

Los desórdenes alimenticios han sido considerados problemas de adolescentes por mucho tiempo, sin embargo, en países como Estados Unidos, las niñas expresan preocupación por su peso y la forma de su cuerpo ¡antes de cumplir los 6 años! Y lo que es peor, el 10% ha sido diagnosticada con algún tipo de desorden alimenticio. Esto indica que estamos frente a un problema que se inicia en la infancia y debe ser atendido cuanto antes, ya que 70 millones de personas en el mundo, tanto hombres como mujeres, sufren estos trastornos.

¿Qué es un desorden alimenticio?

El desorden alimenticio es una enfermedad mental, en la que se da un conjunto de alteraciones en la conducta y actitudes hacia la comida, el peso y la imagen corporal. Contrario a lo que muchos piensan, este tipo de enfermedad no solo tiene que ver con la limitación en la ingesta de alimentos y si bien es difícil determinar qué los causa, el consenso entre especialistas sugiere que es un conjunto de factores biológicos, psicológicos y socioculturales.

Una pregunta común cuando se habla de este tema es, ¿y la obesidad? Aclaremos que la obesidad NO es un trastorno de la conducta alimenticia, sino una enfermedad crónica. Van de la mano porque la alimentación va ligada a ambas y como tienen orígenes multifactoriales se abordan desde la misma mirada y en equipo.

¿Un problema de las niñas?

No, cualquier persona, hombre, mujer, de todas las razas y edades puede sufrir un desorden alimenticio. Sin embargo, las niñas tienen más del doble de probabilidades de padecerlo ya que estos desórdenes tienen relación con la inseguridad en sí mismas, la baja autoestima, la presión social por un cuerpo de ciertas proporciones y el deseo de control. La familia, los medios de comunicación y el entorno social tienen que ver con la imagen que ellas tienen de sí mismas y de las expectativas de belleza y apariencia que se generan por el simple hecho de ser niñas.

Por ejemplo, hay estudios que indican que los padres y madres se enfocan más en la inteligencia y aptitudes de los hijos varones mientras que se concentran en la apariencia y el peso de las hijas tan temprano como a los dos años. Por otro lado, los medios de comunicación juegan un rol preponderante en las expectativas físicas y de belleza mostrando a mujeres de medidas hasta irreales, que representan un estándar imposible de alcanzar para todas las mujeres. Todo esto, sumado a un historial familiar de depresión, sentimientos de inutilidad, tristeza, ansiedad, y perfección hacen de las dietas o la pérdida de peso herramientas para controlar o estabilizar las presiones que sienten.

6 desórdenes alimenticios para tener en el radar

  1. Anorexia nerviosa
  2. Bulimia nerviosa
  3. Trastorno por atracón
  4. Trastorno evitativo-restrictivo de la ingesta
  5. Síndrome de rumiación
  6. Trastornos no especificados de la nutrición y de la conducta alimentaria

Lo más importante en este tema es comprender que los desórdenes alimenticios tienen raíces emocionales y psicológicas serias que son, en el mejor de los casos, prevenibles y, en el peor de los casos, curables. Sin embargo, de ser desatendidos, pueden llegar a causar la muerte. Es indispensable estar alerta para tratarlos y, sobre todo, no llegar a un extremo en que las conductas alimenticias afecten las funciones corporales.

Por ello, aquí comparto 8 consejos para criar niñas de cuerpos y mentes saludables:

1. Enfatiza su valor como persona, no el valor de su apariencia: Usa palabras como inteligente, valiente, buena amiga, detallista, ordenada, etc. en lugar de linda, delgada, gorda.

2. Habla con ella sobre lo que ve en los medios: Al ser inevitable que esté expuesta a la “imagen ideal”, es importante balancear los efectos a través del diálogo.

3. Ten conversaciones sobre lo que significa ser saludable: Usa palabras simples para explicar cómo funcionan los alimentos. Por ejemplo, “la gasolina que necesita el cuerpo para funcionar”.

4. Explica por qué necesita una variedad de alimentos: Asegúrate de que entienda lo que consume, para que se sienta segura eligiendo qué comer.

5. No uses comida como castigo o premio: Lo ideal es no asociar ciertos alimentos con momentos positivos o negativos.

6. Elije ropa adecuada para su edad: Evita la ropa que la exponga de manera “sexy” mientras sea niña.

7. Enséñale que no hay límites para sus sueños y aspiraciones: Hazlo, no solo a partir de las palabras, si no de tus actitudes con ella y sus pares varones, además de los juguetes y libros a los que está expuesta.

8. Ámala y acéptala como es, y enséñale a hacer lo mismo consigo misma y con quienes la rodean.

Los desórdenes alimenticios están rodeados por numerosos mitos pero el hecho es que afectan cada vez más temprano, por lo que es indispensable que tanto en la casa como en los centros de cuidado y las escuelas, se considere el tema seriamente. No toma mucho prevenirlos, pero el tratamiento y la cura pueden ser procesos largos y recesivos para la paciente y su familia. Hagamos algo hoy para criar niñas saludables.

¿Qué piensas hacer tú? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Cecilia Martinez Gomez es la encargada de comunicaciones en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Gracias a la Licenciada Carolina CamposCervera, Psicóloga Clínica; y a Clara Alemann, consultora en género, quienes revisaron y complementaron el artículo.

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Showing 5 comments
  • Kathia Morillo G
    Responder

    Me Pareció Excelente!!

    • Cecilia Martinez Gomez
      Responder

      Muchas gracias, Kathia.
      Ojalá que sea de utilidad y lo compartas con tus contactos que tienen hijos e hijas.
      Saludos y espero que vuelvas a leernos.
      Cecilia

  • vivian
    Responder

    Excelente! maravillosamente explicado, lo estoy circulando al Wooton HS. gracias Ceci!!

    • Cecilia Martinez Gomez
      Responder

      Muchas gracias a vos, Vivian!
      Ojalá sea de utilidad para mucha gente.
      Saludos,
      Cecilia

  • Ledys
    Responder

    Maravilloso artículo

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