por María Caridad Araujo. 

Toma unos minutos y trata de recordar cuándo fue la última vez que jugaste. ¿Puedes hacerlo?

En el día mundial de la infancia, te invito a que analicemos juntos qué ha pasado con el juego en el nuevo milenio. Estas son algunas de mis ideas, inspiradas por un bello documental español llamado Imagina Elefantes, espero que luego me compartas las tuyas.

1. La vida moderna restringe la cantidad y calidad del tiempo que los niños destinan a jugar. Las jornadas escolares cada vez más extendidas, el inicio de actividades extracurriculares desde los primeros años de vida, el tiempo que toma desplazarse de un lugar a otro en una gran ciudad, los escasos espacios públicos seguros para el juego en nuestras comunidades son solo algunos de los obstáculos que parecerían estar disminuyendo las oportunidades de los niños de dedicarse a jugar libremente.

2. Muchas actividades infantiles que se programan y se piensan como lúdicas restringen las oportunidades de jugar libremente. El juego libre se entiende como aquél que surge de los intereses y motivaciones de los niños. No excluye la presencia de un adulto como mediador y facilitador del aprendizaje a través del juego, incluso como un agente que introduce provocaciones que susciten intereses en los niños. No obstante, se destaca la necesidad de que sea la iniciativa del niño la que guíe el juego. Por ejemplo, los expertos mencionan la diferencia, en términos de experiencia lúdica, entre jugar a la pelota y tomar clases de fútbol. En la vida moderna tendemos a hacer más de lo segundo (las clases de fútbol) y menos de lo primero (el juego, ¡cualquier juego!, con la pelota).

3. El juego como premio o retribución al deber cumplido. En la lógica del mundo de los adultos, muchas veces el juego recibe una valoración menor que las otras actividades de los niños. Sin darnos cuenta, lo consideramos una pérdida de tiempo, o lo que se hace cuando se ha cumplido con todas las demás tareas, las necesarias. “Cuando termines de hacer tus tareas de colegio y hayas organizado tu habitación, entonces puedes salir a jugar.” ¿Te suena conocida la frase?

4. La exposición temprana a la tecnología recorta cada vez más la edad para el juego. Los expertos reconocen que la tecnología ha pasado a asumir el papel que en su momento ocupó la televisión: mantener a los niños entretenidos mientras los adultos se dedican a otras tareas. Esto restringe las oportunidades para el juego libre, imaginativo y la interacción.

5. El riesgo como elemento clave del juego. Uno de los elementos principales para el aprendizaje a través del juego es que éste puede ofrecer oportunidades únicas para aprender a tomar riesgos y a enfrentase a ellos. Pero esto supone que el juego efectivamente ofrezca riesgos a los niños. La vida moderna puede llegar a ser tan organizada, desinfectada y programada que prive a los pequeños de estas oportunidades. A través del juego aprendemos a evaluar riesgos, a medir nuestras fuerzas, a tomar decisiones y a afrontar los pequeños éxitos y fracasos que éstas conllevan.

Espero que estas pocas reflexiones te sirvan de abrebocas para provocarte a ver Imagina Elefantes. Después de verla, cuéntanos, ¿qué te pareció?, ¿compartes estas ideas?, ¿tus hijos juegan libremente? Tal vez, incluso, hasta te han entrado unas ganas irreprimibles de jugar un poco. ¡Ojalá! Comparte tus comentarios en la sección de abajo o mencionando a @BIDgente en Twitter.

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