Por Emmanuelle Sánchez-Monin.

Hace pocos días, una comunidad de Masaya, en Nicaragua, abrió las puertas de su nuevo Centro Infantil Comunitario o CICO. Esta obra es la primera de 40 centros que se prevé inaugurar en distintos barrios pobres del país antes de febrero de 2013. Estos centros son el producto más tangible y esperado (pero no el más importante) de una nueva etapa del Programa Urbano de Bienestar para la Niñez en Extrema Pobreza. Es un momento de gran alegría: el Programa ha sido soñado desde hace más de tres años por el Ministerio de la Familia de Nicaragua. Para mí, también es un momento de satisfacción – por qué no admitirlo- por haber sido parte de esta iniciativa, ofrecido una que otra idea y (¡ojalá!) no haber entorpecido el proceso de llenar el primer CICO de chavalas y chavalos.

Desde hace catorce años, Nicaragua conoce como CICOs a los más de setecientos locales donde educadoras comunitarias atienden a los pequeños de las comarcas más pobres. Igual cantidad de tiempo tengo yo de haberme enamorado del país, pues llegué acá por primera vez en 1998 a supervisar la primera etapa de lo que se llamaba entonces el Programa de Atención Integral a la Niñez Nicaragüense (PAININ). Cuento esto para que me perdonen si se revela en mi escritura más emoción de lo que debería admitir en mi rol de supervisora del proyectos del BID, que se supone es un papel más objetivo y algo distante. Ni modo, el slogan del BID es “somos más que un banco”.

Lo que me emociona hoy es ver cómo las propias comunidades son y se sienten dueñas de los CICOs. Quiero compartir una anécdota que ilustra un tema mucho más complejo que es el de la pertenencia y la pertinencia cultural. En el CICO de Masaya, el entusiasmo de la comunidad se materializó espontáneamente al momento de decidir sobre la decoración de las paredes. Por iniciativa propia, el comité de padres del barrio solicitó ayuda a uno de los papás quien ofreció su talento artístico. Pintó un pájaro, pero no cualquier pájaro sino el precioso guardabarranco. También pintó una flor, la brillante flor de sacuanjoche y el paisaje del familiar e imponente volcán Momotombo. El pájaro y la flor son elementos familiares en el entorno de los chavalas y chavalos de ese CICO. Como tales, les recuerdan a diario que sólo abriendo los ojos hacia lo que les rodea puedrán encontrar experiencias que les harán saber quiénes son, y con esa fundación firme de confianza, poder llegar hacia donde ellos quieran. Ese sentimiento de pertinencia es fundamental para generar autoestima y construir otras fortalezas (afectivas, físicas y cognitivas, por nombrar algunas).

¿Realmente encontramos todo eso en una flor y un pájaro? Pues sí, con el perdón de Winnie Pooh, pienso que el Programa debería estar orgulloso de que el osito no se haya asomado ese día. Que alegría que las niñas y niños de Masaya puedan dar sus primeros pasos fuera del hogar en el CICO rodeados de señales que les recuerdan que lo suyo vale mucho y que les enseñan a apreciarlo y a apreciarse a sí mismos.

Emmanuelle Sánchez-Monin es especialista líder en la división de protección social y salud del BID y trabaja desde las oficinas del Banco en Nicaragua.

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Showing 3 comments
  • Victoria Peralta
    Responder

    Gracias Emmanuelle por tu artículo que lo relacionaste con el tema de la pertinencia cultural de los currículos. Veo que este CICO está aplicando los planteamientos, de lo cual me alegro mucho. Nicaragua tiene una importante cultura que debe estar reflejada en sus centros educativos.
    Victoria Peralta

  • Armando
    Responder

    Que bonito es engrandecer nuestros valores culturales y simbolos patrios, dejar por fuera valores importados fantasiosos. Pienso que la historia de Nicaragua, que se imparte en los colegios, debería de liberarse de la politequería que cada gobierno de turno le imprime a su conveniencia histórica y profundizar en valores como el arte, la cultura, el deporte y la educación. Actualmente se le da mucha importancia a las guerras, derrocamientos de gobiernos y no se destacan acontecimientos deportivos, grandes pintores nicaragüenses, historia de nuestos bailes, del güegënse patrimonio histórico cultural, etc.

  • Imelda
    Responder

    Felicidades Emma:
    Muy interesante el articulo contextualizado, en él se imprime un sello inclusivo, articulado, personalizado para nuestro país , permite visualizar que se trata abordar las necesidades mas sentidas generando valor público desde una perspectiva territorial, llega al futuro y centro del alma nicaragüense que son sus niños y niñas, facilitando la implementación de la política más valorada en la cuna del folklor nicaragüense, en un ambiente natural y autóctono ambientado con los símbolos nacionales como son el guardabarranco y la flor de sacuanjoche. Excelente detalle!!!!
    Gracias, por respetar nuestra cultura.

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Radilson Carlos Gomes, Ministerio de Salud de Brasil