En un mundo cada vez más urbanizado, las ciudades se han convertido en plataformas de innovación y de cambio, particularmente en países en desarrollo. En estos contextos, las ciudades emergentes han tomado protagonismo. Mientras las megaciudades afrontan grandes retos para distribuir bienes y servicios a extensas poblaciones, las ciudades intermedias tienden a ofrecer una alternativa más sostenible. Planificar para el crecimiento de estas ciudades es una de las metas del Programa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (CES) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que a la fecha ha apoyado a más de 80 urbes de América Latina y el Caribe.

Hermosillo es la capital del estado fronterizo de Sonora. La ciudad se ubica a 280 km al sur de la frontera con los Estados Unidos, por lo que históricamente ha estado influenciada por las grandes urbes de su vecino del norte, principalmente por Phoenix y Tucson. Asimismo, Hermosillo no solo es la capital, sino la ciudad más grande —en términos demográficos— de Sonora, con un aproximado de 850.000 habitantes. El municipio de Hermosillo limita al oeste con el Golfo de California, y al sur con el municipio de Guaymas, unos de los puertos más importantes de México en el Océano Pacífico.

Hermosillo es una ciudad dinámica, innovadora y productiva. Una ciudad que, gracias al trabajo de su gente y a la visión estratégica de sus gobiernos, ha logrado establecerse entre las urbes más prósperas de México. La capital sonorense se enorgullece de su historia, de su cultura y su de actitud emprendedora y proactiva, características plasmadas en su rica tradición agrícola y su moderno sector industrial. La ciudad ha demostrado en repetidas ocasiones durante sus más de dos siglos de historia una gran capacidad para apalancar las ventajas comparativas de su territorio, y su ubicación estratégica como bisagra entre México y los Estados Unidos, para propulsar el desarrollo de su estructura económica y el bienestar de sus habitantes. En 2016, figuró como la séptima ciudad mas competitiva en México de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad.

Hermosillo a escala humana. Foto: BID

Después de poco más de tres décadas de crecimiento económico sin precedentes, Hermosillo se ubicaba en el 5% de los municipios más prósperos de México (Center for International Development, 2017). Hoy, el nivel de ingreso per cápita en Hermosillo es casi cinco veces superior al de los municipios más pobres de la nación, y comparable con el PIB per cápita de miembros de la OCDE como la República Checa, Estonia y Grecia. El gran dinamismo económico de Hermosillo se ha traducido en importantes incrementos en la calidad de vida de sus habitantes y, en general, de los sonorenses.

A pesar de estas virtudes, Hermosillo enfrenta una serie de retos que son comunes a muchas otras ciudades intermedias de la región: el crecimiento acelerado de su huella urbana, la gran dependencia del auto como medio de transporte, el deterioro de su acceso a recursos naturales tales como el agua y un centro histórico en estado de abandono. Adicionalmente, impulsada por la instalación de una planta ensambladora de la Ford en la década de los 80, Hermosillo dejó de lado su larga tradición agrícola y puso su foco en la manufactura. Sin embargo, su economía ha perdido dinamismo en los últimos años, señalando que ya es momento de diversificar sus fuentes de producción y de conocimiento.

A fin de potenciar sus activos —tanto naturales como culturales— y cambiar el paradigma de desarrollo de la ciudad, en 2017 comenzó un proyecto de colaboración entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN) y la Universidad de Harvard para repensar de forma innovadora el futuro de esta ciudad mexicana. Esta colaboración consistió en una serie de estudios y actividades académicas que tomaron a Hermosillo como piloto de experimentación urbana desde un enfoque multi-sectorial, abarcando temas como la planificación urbana, el desarrollo económico local, la ecología urbana y las políticas públicas.

La colaboración partió con una serie de estudios base —crecimiento urbano, cambio climático, riesgos y vulnerabilidad— y el levantamiento de una serie de indicadores a nivel fiscal, ambiental y urbano a fin de desarrollar un diagnóstico de carácter holístico de la ciudad de acuerdo con la metodología del Programa CES. Con base en estos insumos, un grupo de estudiantes latinoamericanos de la Harvard Graduate School of Design (GSD) desarrollaron Repensando Hermosillo, un reporte que sirvió para levantar información complementaria sobre los patrones y oportunidades de crecimiento de la ciudad, y visualizar soluciones a mediano y largo plazo para replantear su modelo de desarrollo. En paralelo, un grupo de expertos del Center for International Development (CID) de la Harvard Kennedy School (HKS) también tomaron a Hermosillo como una ciudad piloto para poner a prueba y adaptar dos de sus metodologías a nivel subnacional —el Diagnóstico de Crecimiento y el Análisis de Complejidad Económica— y determinar las razones por las que la economía de esta ciudad emergente ha dejado de crecer.

Dando continuidad a estos primeros pasos, entre septiembre y diciembre de 2017 tuvo lugar Planning and Design Visions for Hermosillo(Visiones para la Planificación y el Diseño de Hermosillo), una clase impartida por Diane E. Davis (GSD) y Felipe Vera (BID) a un grupo de 12 estudiantes quienes tuvieron oportunidad de explorar la ciudad de Hermosillo durante una semana y sostener reuniones con el alcalde e instancias municipales, consultores externos, academia y organizaciones de la sociedad civil a fin de llevarse una idea aterrizada de los retos y oportunidades para la ciudad.

Estudiantes de Harvard GSD junto a Diane Davis y Felipe Vera en el desierto de Sonora. Créditos: Andreina Seijas.

A su regreso a Boston, los estudiantes trabajaron en tres propuestas para la transformación de la ciudad focalizadas en tres lugares y con tres niveles de impacto sobre el entorno natural y construido de la ciudad. Aunadas a los estudios y análisis multi-sectoriales, estas ideas sirvieron de base para el desarrollo del Plan de Acción Hermosillo a Escala Humana.

Cerrando la brecha entre la investigación y la práctica

Tras muchos meses de reflexión que permitieron concretar esta colaboración entre Harvard y el BID, hoy nos complace anunciar que próximamente publicaremos una monografía que resume estos aprendizajes y comparte lecciones valiosas para muchas otras ciudades emergentes de la región. La publicación se titula “City Design, Planning and Policy Innovations: The Case of Hermosillo” (Innovaciones en diseño, planificación y políticas urbanas: el caso de Hermosillo) y provee un resumen de los resultados de este piloto de implementación de la metodología CES de la mano con una institución académica. Gracias al apoyo de más de 40 expertos, el libro presenta un acervo importante de recomendaciones de políticas públicas, programas y proyectos con el potencial de transformar el futuro de la ciudad.  Esperamos que esta publicación sirva para dar paso a mayor innovación en la manera en la que diseñamos e implementamos soluciones que nos permitan cerrar la brecha entre la teoría y la práctica del cambio que queremos ver en nuestras ciudades.

Arte Urbano en el centro histórico de Hermosillo. Créditos: BID


Imagen Portada: Vista aérea de Hermosillo y el Cerro de la Campana, un elemento emblemático del paisaje de la ciudad. Foto: BID.