El rápido proceso de urbanización observado en América Latina y el Caribe durante las últimas décadas ha planteado múltiples desafíos para la región y ha provocado grandes contrastes en la calidad de vida dentro de las ciudades. Hoy en día, más del 80% de la población de esta región vive en ciudades, y aproximadamente el 27% de la población urbana aún vive en asentamientos informales sin acceso adecuado a servicios urbanos básicos.

Otro proceso rápido y generalizado en la región, también imperfecto y con una distribución desigual, es la digitalización. En menos de 30 años, la proporción de personas que utilizan internet en la región aumentó de 0% a 56%, en comparación con el 45% a nivel mundial[1]. La tecnología desempeña cada vez más un papel clave en la vida de los ciudadanos y en la vida de las ciudades. El mayor impacto de la digitalización y sus consecuencias se puede ver en el ascenso del internet de las cosas (IoT), que aumenta enormemente la cantidad de datos disponibles en el espacio urbano.

Las posibilidades que presentan las nuevas tecnologías para el desarrollo urbano son concretas y es probable que crezcan sustancialmente. Un informe reciente de McKinsey muestra que la aplicación de las soluciones de ciudades inteligentes existentes podrían utilizarse para mejorar los indicadores de calidad de vida de un 10% a 30%. Además, las tecnologías de vanguardia, como los servicios en la nube, el análisis avanzado, 5G y otros, están emergiendo rápidamente, lo que potencialmente aumenta el impacto de la tecnología en la calidad y la sostenibilidad de las ciudades.

En América Latina y el Caribe, las ciudades inteligentes operan en la intersección de estos dos fenómenos y se pueden ver como una oportunidad para brindar beneficios a los ciudadanos mediante la implementación de soluciones holísticas basadas en la tecnología. Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una ciudad inteligente pone a las personas en el centro del desarrollo, incorpora las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la gestión urbana y utiliza estos elementos como herramientas para estimular el diseño de un gobierno que incluye la planificación colaborativa y la participación ciudadana. Al promover un desarrollo integrado y sostenible, las ciudades inteligentes se vuelven más innovadoras, competitivas, atractivas y resilientes, mejorando así las vidas.

Durante varios años, el BID ha estado trabajando en la generación de conocimiento sobre el concepto de ciudades inteligentes y su relevancia para la región. Un ejemplo de tal conocimiento es una publicación reciente titulada La Ruta Hacia las Smart Cities, que comparte las mejores prácticas sobre cómo las ciudades pueden migrar con éxito de la administración tradicional a la administración inteligente.

Memorias. Fuente BID

Este noviembre, el BID organizó un panel en el Smart City Expo World Congress en Barcelona (SCEWC 2018) con el objetivo de compartir conocimientos y mejores prácticas sobre la transformación de las ciudades inteligentes en la región. El evento presentó perspectivas de líderes regionales que han podido migrar sus ciudades de un modelo de gestión tradicional a una ciudad inteligente. Discutieron las mejores prácticas y ejemplos de uso de diferentes tecnologías, estrategias y soluciones innovadoras para superar desafíos concretos y hacer que sus ciudades sean más resistentes, competitivas y sostenibles.

SC EXPO. Shaping Smart Cities. Memorias. Fuente BID. De izquierda a derecha: Tatiana Gallego, Division Chief BID CSD/HUD. Julio Acevedo, President, Digital and Creative City, Guadalajara, MX. Oscar Curuchet, General Director of the Economic Development Department, Montevideo, UY. Marcos Daniel Pineda, mayor, Monteria, CO. 

Ejemplos exitosos incluyen las ciudades de:

  • Guadalajara, México, que ha implementado el proyecto Ciudad Creativa Digital (CCD), un catalizador del cambio en el centro de Guadalajara que combina la revitalización del centro de la ciudad, la preservación del patrimonio histórico y cultural y el uso de la tecnología para aumentar los recursos locales. Resiliencia y desarrollo económico. Es la primera ciudad de México con vocación de ciudad inteligente, en la que los recursos naturales se gestionarán de manera sostenible y los ciudadanos estarán más comprometidos e involucrados en la planificación.
  • Montería, Colombia, que desarrolló un plan estratégico (2016-2019) con el objetivo de convertirse en “La ciudad inteligente del Caribe Colombiano”. La ciudad también lidera la innovación, a través de su laboratorio de innovación, que se centra en el desarrollo y la capacitación de tecnologías digitales innovadoras. Además, el Ministerio de Educación de Colombia eligió las mejores y más innovadoras prácticas de la región del Caribe como las estrategias de salud electrónica y educación inteligente de la ciudad.
  • Montevideo, Uruguay, que estableció el Departamento de Ciudades Inteligentes para proporcionar soluciones innovadoras y herramientas para promover la transformación digital, la participación ciudadana, la inclusión social y la transparencia. Su proyecto principal es la plataforma de participación ciudadana digital (DCEP), basada en la información recopilada de dispositivos conectados (IoT), que unifica todas las iniciativas y servicios que permiten monitorear, administrar y mejorar los servicios de la ciudad en tiempo real utilizando herramientas de colaboración centradas en el ciudadano como analítica de las redes sociales y un sistema de respuesta único.
  • Vitória, Brasil, una ciudad que ha sido un sólido promotor de ciudades inteligentes y soluciones innovadoras en Brasil, especialmente en el contexto de regulaciones estrictas y procedimientos de adquisiciones que los países a menudo enfrentan. Implementó un sistema de vallado de seguridad inteligente para mejorar la vigilancia del tráfico y aumentar la seguridad. Lo que redujo los robos de vehículos en un 15%. También implementó una solución de botón de pánico para reducir la violencia doméstica que mejora el tiempo de respuesta y la coordinación con la policía. Vitoria ha innovado en soluciones de salud y educación en Brasil y actualmente está desarrollando otro proyecto innovador, un Centro de Cooperación de la Ciudad (CICC) para aumentar la colaboración entre agencias y ciudadanos.

Estos son algunos ejemplos que muestran que las ciudades de ALC ya están migrando para convertirse en ciudades inteligentes. Los ciudadanos ya están conectados, y las ciudades son cada vez más innovadoras y comienzan a ofrecer servicios más inteligentes. El objetivo del BID es ayudar a aprovechar las tecnologías innovadoras para abordar los desafíos urbanos, así como crear y compartir conocimientos sobre cómo las tecnologías inteligentes pueden ayudar a las ciudades. La participación del BID demostró que la transformación ya está ocurriendo y que ALC tiene una oportunidad única de convertirse no solo en una región de ciudades, sino en una región de ciudades inteligentes.

Para más información sobre el trabajo del BID en ciudades inteligentes, por favor visite www.iadb.org/SmartCities.

[1]http://databank.worldbank.org/data/reports.aspx?source=2&series=IT.NET.USER.ZS#


Editor: Andreina Seijas