América latina y el Caribe es la región más urbanizada del mundo, más del 80% de la población vive en ciudades. Nunca había vivido tanta gente en centros urbanos y nunca fue tan necesario mejorar la manera en que entendemos, planificamos y gestionamos las ciudades como proyectos colectivos. La escala y el número creciente de ciudades traen una serie de nuevos desafíos que requieren soluciones flexibles e innovadoras en el diseño y la implementación de políticas públicas.

Desde una perspectiva general, la innovación urbana no solo significa hacer las cosas de una manera nueva y más eficiente. Es un proceso de adaptación mediante el cual se debe replantear cada tema para comprender mejor sus raíces, motivos y consecuencias, de modo que sus soluciones se puedan rediseñar y mejorar constantemente. Es un método de prueba y aprendizaje tan dinámico como las propias ciudades, a menudo basado en el proceso interactivo del “pensamiento de diseño” (design thinking en inglés).

Aqueductos de Roma (Credits: isawnyu / Flickr)

Pero la innovación en sí misma no es nada nuevo para el desarrollo urbano, ya que es la esencia del desarrollo de la ciudad y el precursor de cualquier forma de avance. Por ejemplo, consideremos los acueductos y alcantarillas de la antigua Roma, o la creación del automóvil en los Estados Unidos, y las implicaciones que tuvieron en la expansión y el desarrollo urbano; o los impactos de la invención de la iluminación eléctrica y la iluminación en la vida pública urbana y la ciudad de 24 horas. Ejemplos más recientes de innovación urbana en los últimos 50 años son los Buses de Transito Rápido (BRT) en Curitiba, Brasil, el antecesor del Desarrollo Orientado al Tránsito; la economía colaborativa y su impacto en el tránsito urbano (Uber y bicicleta compartida); y el “High Line” en la ciudad de Nueva York, donde una línea ferroviaria abandonada, en el medio de la ciudad, es ahora un parque lineal popular en un área que carecía de espacio abierto de calidad.

Los tubos de estación de bus en Curitiba, Brasil (Credits: Mario Roberto Duran Ortiz / Wikimedia Commons)

La necesidad de más espacios para debatir ideas brillantes de este estilo, ha abierto el camino para laboratorios y centros de innovación en toda la región en los últimos años (Chile, Colombia, Paraguay, Argentina), y el término “innovación” se ha convertido rápidamente en una “palabra de moda” en el desarrollo. La innovación no debe ser una tendencia, sino una mentalidad, una forma de ser o de hacer, un proceso inherente enraizado en una determinada actitud y perspectiva; de apertura y flexibilidad para cambiar y aceptar lo nuevo. Más importante aún, la innovación urbana es un ciclo que se basa en lo que se ha hecho antes y para posteriormente tener un mayor impacto en el desarrollo de la ciudad.

Vista aérea del “High Line” en Nueva York (Credits: David Shankbone/Flickr)

Muchas ciudades de la región han avanzado hacia la creación de más espacios para ideas innovadoras y el BID no se ha quedado atrás. Ha iniciado su propia plataforma para continuar apoyando a la región en sus desafíos urbanos a través de la innovación. Por medio del LAB Ciudades, la innovación, la co-creación y la experimentación proponen transformar el desarrollo urbano sostenible en América Latina y el Caribe con ideas que no son solo disruptivas, sino que también son escalables y replicables.

El LAB Ciudades se centra en proyectos de demostración y pruebas de concepto. Su proceso es de carácter iterativo. Cuenta con un ciclo constante de exploración, experimentación, evaluación, escalamiento y diseminación para responder a las necesidades y demandas de los países con soluciones específicas y viables.

El LAB Ciudades del BID abre un espacio para la experimentación y la generación de ideas y apoya el uso de tecnología y datos, como Waze, por ejemplo, para construir ciudades más eficientes y humanas. De hecho, el LAB está facilitando un Ideathon con Waze durante su evento “Ciudadanos Conectados” que ocurre esta semana en Buenos Aires. El evento servirá como una lluvia de ideas para resolver problemas urbanos recurrentes en América Latina a través de nuevas soluciones. Las herramientas sencillas como Waze y otras tecnologías de crowdsourcing y de data-pooling pueden ayudar a los ciudadanos a involucrarse más en el proceso de toma de decisiones para resolver problemas de la ciudad de una manera más rápida e ingeniosa.

La innovación, ya sea una nueva tecnología o simplemente una nueva idea o solución, no es un fin, sino parte de un enfoque de largo plazo que permite la creación de soluciones iterativas y facilita la experimentación a corto plazo para permitir un proceso de aprendizaje continuo. Cualquier creativo sabe que alimentar el ciclo de retroalimentación de la innovación depende del intercambio regular de conocimiento, lo que multiplica sus efectos positivos. Con las décadas de experiencia y buenas relaciones del BID en la región, ahora con la nueva plataforma del LAB, existe la posibilidad de multiplicar buenas prácticas en innovación urbana en la región. En el LAB Ciudades, nuestro objetivo es ser un catalizador para el cambio urbano y promover un entorno de innovación tanto dentro del Banco como en todas las ciudades de América Latina y el Caribe.

Desde el LAB Ciudades del BID, lo invitamos a desempeñar un papel activo para trabajar juntos y construir mejores ciudades en nuestra region.