“Un país habrá llegado al máximo de su civismo cuando en él se puedan celebrar los partidos de fútbol sin árbitros”. Con esta carismática frase, el humorista español José Luis Coll describía el anhelo de las sociedades de poder llegar, algún día, a su máximo nivel de respeto y tolerancia. En un contexto como el latinoamericano, con múltiples factores de riesgo social como pandillismo, drogas, violencia y miseria extrema, el deporte está siendo un sólido muro de contención para lograr esa anhelada convivencia.

Como se reconoce en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, “el deporte contribuye cada vez más a hacer realidad el desarrollo y la paz promoviendo la tolerancia y el respeto, y que respalda también el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, las personas y las comunidades, así como los objetivos en materia de salud, educación e inclusión social”. Con esta visión, desde la División de Vivienda y Desarrollo Urbano del BID hemos apoyado programas deportivos en nuestra región que han generado impactos positivos en la búsqueda de la paz y el desarrollo integral, apostándole principalmente a los niños y jóvenes por la capacidad que tendrán de liderar, movilizar y transformar sus ciudades en el futuro.

El Programa FutbolNet en Cartagena de Indias beneficia a niños y jóvenes de sectores vulnerables. Fuente: División de Vivienda y Desarrollo Urbano

Hay varios ejemplos exitosos. Con la Fundación del reconocido Fútbol Club Barcelona, la Alcaldía de Cartagena de Indias en Colombia y su Instituto Distrital de Deporte y Recreación (IDER), implementamos en la ciudad el destacado Programa FutbolNet, una herramienta metodológica para educar a niños y jóvenes a través del deporte y ser motor de cambio para el desarrollo personal y comunitario. Su principal objetivo es utilizar el fútbol como un instrumento pedagógico y de reflexión en torno a valores específicos: esfuerzo, respeto, tolerancia, trabajo en equipo, humildad y superación. Desde junio de 2016, este programa ha formado a 70 entrenadores locales y beneficiado a más de 7.000 niños y niñas pertenecientes a diversos sectores vulnerables de “La Heróica” y sus alrededores. En el 2017 se buscará ampliarlo y llevarlo a otras ciudades de la región.

También, junto a la organización Fútbol Con Corazón y el apoyo de la Fundación Tras La Perla De La América, se impulsa actualmente un programa deportivo para desarrollar valores y habilidades para la vida de niños, niñas y adolescentes en riesgo. En el emblemático Barrio Pescaíto, de la ciudad de Santa Marta, cuna de leyendas como el Pibe Valderrama o Radamel Falcao, y lugar por donde dicen que llegó el fútbol a Colombia, se está realizando la implementación de este programa deportivo integral con el apoyo de las Juntas de Acción Comunal, los líderes comunitarios y las instituciones educativas de la zona, que utiliza la pedagogía del fútbol en niños y jóvenes para inspirar, motivar, generar autoestima, promover la igualdad de género y unir a la comunidad. Con esta iniciativa se buscará beneficiar a unos 240 niños y jóvenes de los sectores San Martín y Olaya Herrera, además de un estimado de 700 jóvenes y 20 instructores de 12 escuelas de fútbol que juegan en la famosa cancha La Castellana de Pescaíto.

El deporte en muchas comunidades de la región ha sido un antídoto contra la violencia. Fuente: Fútbol con Corazón

Decía Nelson Mandela queel deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas… Tiene más capacidad que los gobiernos de derribar barreras raciales”, y sin duda es cierto. Sin embargo, el deporte como herramienta para el desarrollo sigue enfrentándose a numerosos retos para explotar todo su verdadero potencial. Con mucha frecuencia vemos ejemplos de intolerancia, racismo, odio o violencia durante actividades deportivas de todo nivel, así como aquellos que lo deshonran con el dopaje, la corrupción o el fanatismo extremo. Pero sabemos que el poder positivo del deporte y la pasión que despierta puede unir a los pueblos y promover un mundo más inclusivo a través de sus valores universales. El deporte es y seguirá siendo una de las herramientas más versátiles y eficaces para que las ciudades metan un golazo hacía su desarrollo sostenible.