A menos de dos semanasde la apertura de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, quiero compartirles una investigación que realicé en 2014 y resulta especialmente relevante en este contexto: “Los Juegos Olímpicos como catalizador de la Marca Ciudad”. Este estudio analizó la importancia de las olimpiadas de 1992 como catalizador de un proyecto maestro para reinventar y posicionar a Barcelona en el mundo diseñado por los líderes de aquel entonces.

Dicho proyecto maestro fue creado por los exalcaldes Narcís Serra y Pasqual Maragall que, desde la apertura democrática, empezaron a idear un plan para que Barcelona fuera la sede de los Juegos Olímpicos y tener así la oportunidad de repensar la ciudad. Construyeron los Juegos para la ciudad y no la ciudad para los Juegos. La consecuencia más importante de la reinvención de Barcelona y de su nuevo pensamiento de cómo construir ciudad fue el restablecimiento de su identidad.

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Los ex alcaldes Pasqual Maragall y Narcís Serra, el presidente del Comité Olímpico Internacional Juan Antonio Samaranch, el asesor del Comité Olímpico Josep Miquel Abad, y el desaparecido presidente del Comité Olímpico Español Carlos Ferrer Salat unos meses antes de la Ceremonia de Inauguración. Foto: Agustí Carbonell

 

¿En qué consiste el restablecimiento de la identidad de una ciudad?

Antes de 1992, Barcelona era una ciudad industrial y portuaria, donde predominaba el carro. No era una ciudad que atrajera turistas. A partir de los Juegos Olímpicos, el sistema de transporte público de la ciudad se transformó en una marca de élite mundial y pasó de tener 12 millones de pasajeros anuales a transportar a 22 millones, mejorando la imagen de Barcelona, Cataluña y España.

Un catálogo presentado por el Instituto Municipal de Promoción Urbanística indica que la reinvención de Barcelona se implementó en 2 fases:

  1. 1980-1987: Se intervinieron las estructuras urbanas de los sistemas locales basados en la construcción de espacios públicos. Estos recuperaron su importancia social y cultural sin afectar a los sistemas generales. También se regeneraron zonas industriales obsoletas y se intervino la movilidad de la ciudad.
  1. 1987-1992: Se transformaron los sistemas generales teniendo en cuenta el valor urbano de las infraestructuras. Se hizo una segunda reflexión e intervención de la movilidad de la ciudad que resultó en obras como los cinturones de Ronda. Además se articuló y equipó a la ciudad para los Olímpicos.

Desde la creación del proyecto maestro se decidió mostrar la mística que rodea a la ciudad. La arquitectura y la relación con el Mediterráneo, elementos muy ligados a la identidad catalana, fueron resaltados, dándole un significado social y cultural a los espacios públicos. Los 3 pilares asociados con los Juegos Olímpicos que le permitieron a la ciudad redescubrirse fueron:

  1. La funcionalidad urbana
  2. El respeto por el patrimonio
  3. El vínculo con el Mediterráneo

La ceremonia de inauguración de Barcelona ’92 vista desde las tribunas de prensa. Imagen del portal Mucho Deportivo.

Veintitrés años después de los Juegos Olímpicos, el Global Destination Cities Idex 2015 de MasterCard clasificó a Barcelona como la doceava ciudad más visitada del mundo y la cuarta en Europa, detrás de Londres, París y Estambul. También la puso como la sexta ciudad del mundo, y la tercera en Europa, que más ingresos por visitantes recibe (13,9 billones de dólares anualmente). La imagen asociada a los toros, el buen vino y la fiesta se transformó en una de vanguardia, innovación urbana, cultura, arte y confluencia multicultural. Una imagen asociada a la experiencia de una ciudad que ha desarrollado su marca a través del tiempo.

El sello emblemático de transformación de Barcelona persiste y la ciudad siempre está buscando nuevos enfoques para mejorar. Con esto se puede ver que plantear un proyecto de reinvención desde la creación de una marca puede favorecer a una ciudad. Barcelona lo hizo al fusionar su funcionalidad urbana con su bagaje cultural y social.

Dos de los mayores éxitos del proyecto maestro han sido el cumplimiento de los plazos propuestos para los proyectos particulares y la buena comunicación de los planes a los ciudadanos. Se respetó el umbral histórico para implementar obras urbanas de gran trascendencia, se construyeron hoteles en la periferia y se mejoró la infraestructura urbana como el aeropuerto de Barcelona, las estaciones marítimas, la red ferroviaria, los cinturones de la ciudad y la red arterial.

Indistintamente del escaparate que significaron los Olímpicos ¿hubiera sido posible esta transformación sin haber fundamentado el proyecto maestro en el enaltecimiento de la identidad de Barcelona centrada en su arquitectura y su relación con el Mediterráneo? Surge entonces la reflexión: ¿un proyecto de sostenibilidad debe aplicar esta consideración?

Imagen de un segmento de la ceremonia de inauguración de Barcelona ’92 dedicado al mar Mediterráneo, extraída del portal de fotografía La Fura.

Gabriel Fernández y Sergio Paz, catedráticos de la Universidad de Quilmes, escribieron en un proyecto para la Universidad de Barcelona un argumento que podría acercarnos a conclusiones puntuales:

Si se desea enfrentar con éxito los desafíos complejos propios de la realidad urbana es necesario recurrir a enfoques que permiten activar el potencial creativo que existe en todos los ámbitos de la vida urbana de manera tal que los actores locales y ciudadanos se transformen en co-creadores de su futuro y de las materializaciones de esas visiones de futuro expresadas, por ejemplo, en un diseño y gestión de marca para la ciudad.

Esto nos permite concluir que haber centrado su modelo de reinvención en el restablecimiento de su identidad fue la clave que activó el potencial creativo para que Barcelona renovara su manera de ser y hacer ciudad.