El largo proceso para hacer de América Latina y el Caribe (ALC) la región más urbanizada del planeta comenzó hace cientos de años allí, en lo que ahora son los centros históricos de sus ciudades. Con el 77% de su población viviendo en esas urbes, su población ha, lógicamente, desbordado en todos esos años los límites geográficos y los sueños más ambiciosos de sus primeros urbanistas.

Este largo proceso de urbanización y concentración económica en las ciudades ha contribuido a disminuir los niveles de pobreza y acceso a servicios básicos. Pero las urbes de la región también enfrentan grandes retos y desafíos. ALC es considerada la región más desigual del mundo en términos de ingresos y oportunidades, con el 75% de sus ciudades enfrentando niveles de desigualdad clasificados entre moderada alta y extrema alta, según UNHABITAT.

La ciudades de la región también se caracterizan por los altos grados de informalidad en lo concerniente a los mercados laborales y la tenencia de la tierra, con promedios regionales por encima del 50% (ILO,2014).   Las ciudades de la región son también campeonas de la inseguridad en relación a las altas tasas de homicidios y violencia urbana, tomando 9 de los 10 primeros lugares del ranking de las ciudades más violentas del mundo en 2015.

Los centros históricos (CH) de las ciudades de ALC no son ajenos a estos desafíos. Su condición de centralidad y los procesos de deterioro físico y social que enfrentan han contribuido a la concentración desproporcionada de esas problemáticas. En la mayoría de los CH de la región se evidencia una baja calidad de vida de los residentes (que afecta principalmente a los sectores de menores ingresos), alta informalidad laboral y ocupación del espacio público (evidenciado por la proliferación de vendedores ambulantes) y altos niveles de violencia e inseguridad. Estos retos no sólo amenazan el patrimonio cultural tangible e intangible latinoamericano, sino que ponen en riesgo la sostenibilidad de los CH y de las ciudades como un todo.

Pese a estas realidades y desafíos, la región ha hecho grandes avances en revitalizar sus centros históricos, al enfretar exitosamente y de forma innovadora las apremiantes problemáticas urbanas. Otras urbes de la región pueden seguir ese ejemplo. Algunas ciudades han hecho de sus centros históricos un verdadero laboratorio de innovación urbana y cultural, con alcances más allá de los límites geográficos del CH.

Consciente de esas oportunidades y de la oportunidad de replicar esas experiencias, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) invita a un espacio de diálogo en el marco de la reunión regional de ALC rumbo a la conferencia Hábitat III en Toluca-México, para presentar el potencial de los CH como laboratorios de innovación urbana y cultural. A través de la discusión de casos puntuales, se busca evidenciar y enfatizar la oportunidad que los CH ofrecen como espacios de innovación y experimentación para combatir problemas apremiantes de la urbanización contemporánea en ALC, a través de enfoques que reivindiquen y prioricen el papel de la cultura como recurso clave de las políticas y la planificación urbana.

El panel, que se realizará el 19 de abril en el Museo Felipe Santiago de Toluca, México, dará espacio para compartir una visión conceptual sobre el estado del arte de la revitalización de centros históricos y las presentaciones de tres casos regionales dónde la cultura ha sido eje principal para la atención de problemáticas prioritarias.

Los tres casos que se presentarán son:

  • Inequidad: El rol de la cultura en la construcción de equidad en el CH de Ciudad de México
  • Informalidad: La cultura y los “Distritos Creativos” como motor de la economía local en Buenos Aires
  • Inseguridad: La cultura y las ciudades 24 horas en la construcción de ambientes más seguros en Asunción.

Con este diálogo, el BID busca contribuir al debate y construcción del eje temático sobre Cohesión Social y Equidad de Hábitat III y así mismo aportar al desarrollo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los CH de América Latina y el Caribe contienen un capital-patrimonio cultural – tangible e intangible – invaluable y único, cuyo potencial debe ser aprovechado para generar procesos de transformación urbana y apropiación social que no sólo fortalezcan nuestra identidad, sino que contribuya a cambiar los paradigmas del desarrollo urbano contemporáneo y nos dé la oportunidad de vivir en ciudades más sostenibles y equitativas.

El futuro de las ciudades latinoamericanas está en su regeneración, y la revitalización de los CH de ALC representan una oportunidad única para su transformación hacia la sostenibilidad y la equidad. Con 33 CH declarados patrimonio mundial por la UNESCO y más de 400 declarados como patrimonio nacional por las legislaciones de los distintos países, los CH son la manifestación viva de la cultura de la región y el reflejo de la complejidad de las problemáticas de nuestras ciudades. Como tal, su revitalización potencia el desarrollo de estrategias y políticas urbanas innovadoras que, sensibles a los procesos e identidad cultural local, contribuyan a la atención de las problemáticas más apremiantes que afectan a las ciudades de la región.

Así entonces, la capacidad de los CH de  de actuar como  laboratorios de innovación urbana y cultural se debe a 5 de sus condiciones más representativas:

  1. Son epicentros de la vida social, política y económica, donde sus diversos actores se involucran y organizan, y la ciudadanía repone su interés y su identidad.
  1. Son territorios circunscritos que representan un microcosmo de la complejidad de la ciudad , de sus actores y de sus problemáticas.
  1. Son poseedores de estructuras y patrones espaciales de calidad cuya regeneración ofrece impactos ambientales locales y para la ciudad como un todo.
  1. Son depositarios de un valioso patrimonio cultural tangible e intangible que acoge un potente motor para generar oportunidades económicas.
  1. Son territorios con estructuras institucionales específicas y propias diseñadas para revertir su deterioro, impulsar su renovación y gestionar su desarrollo.

Así, los procesos de revitalización de los CH son una oportunidad no sólo para su preservación sino también para la generación de procesos transformadores con capacidad para producir mejores ciudades.

Los centros históricos son más que una huella del pasado. Son una pieza fundamental para el futuro de nuestras ciudades. ¡Los esperamos en Toluca!

Para registro y programa general,  consulte la página http://habitat-toluca.mx/

Este blog fue publicado originalmente en el periódico El Universal, de México.