Tegucigalpa vista aereaVista aérea de Tegucigalpa, Honduras. Foto: Ramon Zamora

A finales de Octubre de 1998, el Huracán Mitch—el tercer huracán atlántico más poderoso de la historia—tocó suelo en Honduras. La tormenta precipitó 910 mm de lluvia en el Río Choluteca, en cuya margen se ubica la ciudad de Tegucigalpa. En apenas 4 días llovió lo que normalmente precipita en 212 días, resultando en 1,5 millones de damnificados; 5,657 muertos; 8,053 desaparecidos; 12,272 heridos y 285,000 personas que perdieron sus viviendas a nivel nacional[1]. En la ciudad de Tegucigalpa, el caudal del río aumentó 6 veces su tamaño normal, destruyendo miles de viviendas y comercios, y afectando zonas enteras que aun hoy siguen sin ser habitadas o utilizadas.

El devastador Huracán Mitch es un triste recordatorio de la sucesión de fenómenos climáticos extremos que están teniendo lugar como consecuencia del cambio climático. Aun hoy, la ciudad de Tegucigalpa no logra recuperarse de semejante episodio. En la actualidad, aproximadamente 1500 hectáreas de zonas habitadas están sujetas a una susceptibilidad alta frente a movimientos de ladera, fenómeno que afecta a aproximadamente 112 mil habitantes; por su parte, 1500 hectáreas se clasifican en amenaza alta a inundaciones, lo cual afecta a 82 mil habitantes[2].

Con el objetivo de continuar colaborando con el desarrollo de Tegucigalpa, tanto en términos de infraestructura, como también económicos, sociales y culturales, el BID a través de su Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) ha estado trabajando con la ciudad capital de Honduras desde 2014. En sus intervenciones, ICES normalmente colabora con la realización de dos importantes productos:

  1. Un Plan de Acción estratégico que identifica y prioriza los grandes retos de la ciudad (agua, drenaje, inequidad urbana y seguridad ciudadana), para luego proponer planes, programas, obras de infraestructura, etc. específicos.
  2. Tres estudios de base que analizan en profundidad las problemáticas relacionadas con el cambio climático:
    1. Análisis de emisiones de Gases de Efecto Invernadero;
    2. Análisis de riesgo de desastres y vulnerabilidad a los impactos negativos del cambio climático;
    3. Análisis del crecimiento de la Huella Urbana.

A la fecha, 28 de los 32 planes de acción de la ICES contemplan estos estudios de cambio climático, en un esfuerzo por ampliar el conocimiento ciudadano sobre los riesgos asociados a eventos como el Huracán Mitch, y ayudar a canalizar recursos para mitigar sus efectos. Pero, ¿de qué manera podemos involucrar a la ciudadanía de una manera más activa en hacer frente al cambio climático y otros desafíos urbanos?

Desde agosto de 2014, la ICES ha venido apoyando a los gobiernos de la región en la mejora de los mecanismos de participación pública a través de la organización de hackatones ciudadanos, una serie de eventos en los que estudiantes, emprendedores y desarrolladores web pueden intercambiar ideas y diseñar soluciones a problemas urbanos utilizando la tecnología, el diseño y los datos abiertos del municipio. Hasta la fecha, las ciudades de Mar del Plata (Argentina), Xalapa (México), Valdivia (Chile) y Tegucigalpa (Honduras) han organizado sus propios hackatones ciudadanos.

Hackaton 2Jóvenes trabajando durante el Hackaton de Tegucigalpa

Durante el primer Hackaton de Innovación Ciudadana Tegucigalpa 2015 celebrado en noviembre de este año, más de 16 equipos de jóvenes universitarios desarrollaron prototipos de soluciones móviles con el objetivo de colaborar a resolver los problemas más inmediatos de la ciudad. Un elemento interesante de este hackaton es que dos de ellos (incluyendo Caudalert, el ganador) propusieron soluciones en materia de mitigación de la vulnerabilidad de la ciudad frente al cambio climático:

Caudalert: Sistema de detección de caudales en los ríos que atraviesan Tegucigalpa para obtener respuestas tempranas a futuros desbordamientos e inundaciones. Este concepto nace como una respuesta a la problemática causada por los ríos durante temporadas de lluvia, lo que trae consigo pérdidas humanas y en materia de infraestructura.  ¿Cómo funciona? Un dispositivo colocado en el río registra el caudal y envía esta información a un servidor permitiendo a las autoridades actuar rápidamente frente a la crecida “río arriba”.  El dispositivo móvil permitiría una medición más exacta y un reporte sumamente rápido a las autoridades que a su vez, podrían retransmitir la información a los ciudadanos.

 Hacktaton 3Jossue Amador, egresado de la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC) presenta  Caudalert, el proyecto ganador del Hackaton de Tegucigalpa

SIAT (Sistema Integrado de Alerta Temprana): Este sistema de alerta temprana propone la transformación de alertas enviadas desde dispositivos móviles en señales luminosas instaladas en zonas marginales para notificar sobre riesgos deslave, deslizamiento o inundación. El sistema informático envía las alertas generadas por la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) a una luminaria provista de LED que cambian de color en función del tipo de alerta.

Ambos proyectos son prototipos de soluciones prácticas y escalables de alto impacto y relativo bajo costo. El desarrollo de estas soluciones comprueba nuevamente que el pensamiento y trabajo colectivo con los ciudadanos resulta una estrategia sumamente efectiva para fomentar la innovación y obtener soluciones prácticas a los desafíos que propone la vida urbana, y en este caso, relativas al fenómeno del cambio climático.

[1] Huracán Mitch en Honduras 1998. Programa de Preparativos para Desastres, OPS/OMS. Secretaria de Salud de Honduras. Febrero de 1999.

[2] Estudio de diagnóstico ICES 2015.