Desde hace ya varias décadas, el mundo viene siendo testigo de un cambio en las tendencias que solían ser la base de proyecciones, ejercicios de planificación y procesos de toma de decisiones, a nivel global, regional y local. Según el McKinsey Global Institute, las transformaciones que estamos presenciando vienen dándose como resultado de la convergencia de cuatro fuerzas económicas fundamentales: (i) urbanización, (ii) cambio tecnológico, (iii) envejecimiento de la población, y (iv) profundización de la globalización—mayores conexiones globales.

En tanto nuevos protagonistas del crecimiento económico, las ciudades de los países emergentes están llamadas a desempeñar un papel crucial en el entendimiento y rápida adaptación a estas nuevas tendencias, de manera que se minimicen los desbalances que ellas pueden generar: déficit de personal calificado, declive de la fuerza de trabajo como factor de producción, disminución de la productividad laboral, reducción de la inversión privada, aumento del desempleo y de la brecha de ingreso, y por consiguiente, de la inequidad urbana, entre otros (McKinsey Global Institute, No Ordinary Disruption: The Four Global Forces Breaking All the Trends, 2015).

Como era de esperarse, nuestra región no ha sido ajena a estas tendencias. Prueba de ello es que América Latina y el Caribe (LAC) es hoy la segunda región más urbanizada del planeta y la primera en términos de desigualdad. Y es que uno de los mayores impactos que ha tenido el proceso de urbanización en la sostenibilidad de la región ha sido en términos de inequidad. Si bien se encuentran diferencias entre los datos de desigualdad de las ciudades, los datos agregados para LAC la ubican en el rango de ‘Muy Alta Desigualdad’ (Gini promedio de 0.5), convirtiéndola en la región con más inequidad del planeta (ONU-Hábitat, Construcción de Ciudades Más Equitativas, 2014).

Es por ello que la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) considera de especial importancia el impulso de estrategias para generar empleos productivos que permitan disminuir la inequidad urbana y mejorar el bienestar social en las ciudades de la región. En ausencia de oportunidades de trabajo adecuadas, los procesos de migración rural-urbana e inter-urbana tienden a traducirse en la creación de asentamientos informales en las áreas periurbanas, con sus consecuentes características sociales (violencia, informalidad, inseguridad, etc.), lo cual refuerza la desigualdad en las ciudades.

Desde sus inicios, la ICES ha venido asumiendo una relación directa entre avances en la calidad de vida, mejoras en la competitividad urbana, atracción de la inversión y generación de empleos productivos. Sin embargo, y dadas las condiciones de inequidad que caracterizan a LAC, la Iniciativa se propuso fortalecer su herramienta metodológica con el objetivo de contribuir en la construcción de entornos urbanos mas competitivos, que puedan ofrecer oportunidades de empleo de calidad a sus ciudadanos, que permitan reducir las brechas de ingreso.

Es así como, con el apoyo de la firma consultora IdenCity, se han formulado nuevos instrumentos para el análisis y diagnóstico de la competitividad y el Desarrollo Económico Local en las ciudades intermedias de LAC, orientados al desarrollo de estrategias para la mejora de la competitividad territorial y la generación de empleos productivos. Estos instrumentos incluyen, entre otros, el análisis de 40 indicadores, agrupados en 10 nuevos temas que van desde el capital humano y el mercado laboral, hasta la conectividad, innovación e infraestructura, y se incorporan al pilar de Desarrollo Urbano de la Iniciativa. De la misma manera, se esta integrando una propuesta de Índice de Competitividad para las ciudades que hacen parte de la Iniciativa.

Competitividad

Como parte de los esfuerzos de la Iniciativa, estos nuevos instrumentos fueron puestos a prueba en dos ciudades intermedias de la región, a través del desarrollo de ejercicios piloto: Quetzaltenango, Guatemala y San José, Costa Rica.

En Quetzaltenango, con la colaboración y participación activa de diferentes actores públicos y privados de la ciudad, se hizo el levantamiento de los 40 indicadores propuestos y, a partir de los valores de referencia definidos, se hizo un análisis comparativo que permitió desarrollar un esquema de semaforización.

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Quetzaltenango, Guatemala. Foto: Ramón Zamora.

Este ejercicio permitió identificar la posición actual de la ciudad respecto a los diferentes desafíos de la competitividad y desarrollo económico, señalando aquellos aspectos que requieren mejora.

Asimismo, a partir de los resultados consolidados de los indicadores, fue posible formular y estimar un Índice de Competitividad y Desarrollo Económico Local propio de la Iniciativa, facilitando la identificación de las principales brechas de la ciudad, así como su localización en una escala que a futuro permita hacer análisis comparativos entre ciudades de la región.

Una vez identificadas las oportunidades de mejora, se formuló una estrategia orientada a la acción que le permitirá a la ciudad concentrar sus esfuerzos iniciales en aquellas intervenciones que puedan tener un mayor impacto en la mejorar de su competitividad y la generación de empleos productivos (ver Diagnóstico de Competitividad y Desarrollo Económico Local-Quetzaltenango).

Al final, lo más importante es que, con el apoyo de la Iniciativa, las ciudades contarán con herramientas de análisis que les permitirán identificar y actuar sobre los desafíos más apremiantes de la ciudad en materia de competitividad y desarrollo económico, interviniendo de manera efectiva en aquellos aspectos que tengan un mayor impacto en la generación de empleo, la mejora de la calidad de vida y la sostenibilidad, y contribuyendo a reducir la inequidad urbana en la región.

Nancy Moreno Mora trabaja para la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) desde noviembre de 2014, apoyando la generación de productos de conocimiento relacionados con la extensión de la Iniciativa a nuevos temas como el desarrollo económico local, la generación de empleo y la formulación de estrategias de financiamiento de los planes de acción. Anteriormente, fue consultora del BID en Washington, DC, participando en la etapa de diseño, aprobación y prueba de la Iniciativa y su instrumento metodológico. Antes de su vinculación con ICES, estuvo en la Representación del Banco en Colombia, desempeñando actividades de supervisión y gestión de proyectos en temas de vivienda, mejoramiento de barrios y ordenamiento del territorio. Asimismo, fue consultora del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de Colombia, asesorando la ejecución y monitoreo de programas de vivienda social, desarrollo sostenible, ambiental y urbano. Nancy es graduada en Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, cuenta con una Maestría en Planificación y Gestión del Desarrollo Regional de Technische Universität Dortmund  de Alemania y University of the Philippines, y una Especialización en Evaluación y Desarrollo de Proyectos de la Universidad del Rosario de Colombia.