*Este blog es el primero de una serie de artículos sobre Hábitat III

Antes de la conferencia Hábitat II, hace veinte años las Naciones Unidas declaró que “el crecimiento de las ciudades será el factor más influyente en el desarrollo en el siglo 21”. Ahora, veinte años después, aunque la cita es aún más real dado la urbanización del planeta, temas urbanos siguen siendo un tema de la tercera liga del “gran debate” de desarrollo.

La Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable (Hábitat III) propone canalizar urbanización al corriente principal y trazar la hoja de ruta hacia una “nueva agenda urbana” para los próximos 20 años. Tendrá particular importancia para Latinoamérica, no solo porque se trata de la conferencia más relevante del mundo en esta materia, sino porque estará por la primera vez en América Latina (Quito, octubre de 2016). Será un escenario ideal para compartir las lecciones aprendidas de veinte años de políticas urbanas con el resto de mundo.

Para nosotros en el Banco Interamericano de Desarrollo es una oportunidad única para continuar con renovado entusiasmo y dedicación el apoyo al diálogo sobre políticas urbanas que hemos realizado desde hace décadas. ¿Estamos todos listos para discutir y definir esta agenda? Acá les comparto cuatro claves para lograrlo.

Hábitat III: más allá de “forolandia”

Una de las grandes críticas a los grandes foros globales es que se habla mucho, se decide poco y se gasta demasiado. Pero Hábitat III tiene la gran oportunidad de separarse de “forolandia”, ese circuito de cumbres tan criticado. Si los 193 países miembros de la ONU aprueban el texto para adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en septiembre, Hábitat III tendrá una finalidad mucho más pragmática que una conferencia típica. La buena noticia es que después de mucho debate el borrador de los ODS tiene un objetivo enteramente dedicado a los asentamientos humanos y las ciudades; “Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” (Objetivo 11). Entonces podríamos esperar que el objetivo urbano aparezca en planes de desarrollo de muchas administraciones en la región.

Hace quince años hubo un debate similar alrededor de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Para entonces la comunidad urbana logró incorporar la problemática de los asentamientos precarios en el texto final, a través de un objetivo que se concretó en un mayor apoyo a la implementación de programas de mejoramiento de barrios alrededor del mundo. Esto motivó e impulsó gran parte del trabajo del BID en casi todos nuestros países beneficiarios, lo cual beneficio aproximadamente cuatro millones de hogares. Aunque la financiación de donantes para el desarrollo urbano aumentó, no debemos dormirnos en los laureles. Se estima que la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) cumplió sólo el 5-10 % de la financiación necesaria para el mejoramiento de barrios. Hay desafíos serios que los países miembros discutirán en Hábitat III.

Los ingredientes para un foro que marque la diferencia

  • Si bien la mayoría de la población mundial vivía en zonas rurales en 1996, hoy en día la mayoría vive en ciudades y gran parte del debate será sobre los vínculos urbano-rurales y el espacio peri-urbano done esta la mayoría de tierra disponible para acomodar el crecimiento urbano.

  • La ciudad, país y región anfitriona le dan un “sabor” particular a las conferencias de la ONU y aunque los debates serán globales, habrá una fuerte presencia de personas de la región latinoamericana no solo de gobiernos de la región, sino también de la sociedad civil, universidades, y asociaciones gremiales y sectoriales, entre otros. Hábitat III será un momento para reflexionar sobre las reformas más recientes a las políticas de planificación urbana y modelos de participación ciudadana en la región y un momento para postular la relevancia para las naciones no latinos y caribeños.

  • Nuevos temas que han cobrado alta relevancia y han pasado a un primer plano desde 1996 serán discutidos a luz de las nuevas realidades urbanas: el cambio climático y la gestión del riesgo, refugiados en centros urbanos, la gobernanza metropolitana, ciudades inteligentes, el papel del sector privado en desarrollo urbano y la gobernabilidad electrónica.

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Los tres roles del BID en Hábitat III

Apoyar el diálogo regional e internacional: El BID podrá aportar en las discusiones y los foros que informen al documento final de Hábitat III. Por fuera de la región, es crítico que el BID apoye el diálogo internacional sobre políticas de vivienda, y que aprendamos de políticas y casos exitosos que puedan ser adaptadas en la región para confrontar la inequidad, criminalidad, el cambio climático y la dispersión urbana. Además de participar en varios eventos, el BID deberá asegurar la participación más amplia de los Ministros de Desarrollo Urbano y Vivienda de la región, sobre todo de los países más pequeños y vulnerables. Es fundamental que los líderes de los gobiernos de todos los países participen en Hábitat III.

Extender la discusión urbana más allá de la comunidad de urbanistas: Las ciudades son una construcción colectiva y por ello es fundamental aumentar la conciencia y conocimiento sobre Hábitat III en ámbitos paralelos del desarrollo económico y político post-2015, incluso la Asamblea Anual del BID.

Generar y fortalecer la investigación en temas urbanos y el monitoreo de los ODS urbanos: El BID podría expandir su apoyo a la investigación en temas desarrollo urbano y vivienda en la región, y a la prestación de asistencia a ministerios de desarrollo urbano para monitorear la implementación de los ODS urbanos. Específicamente podría colaborar para brindar apoyo al monitoreo de metas específicas como; el mejoramiento de asentamientos precarios (meta 11.1), el aumento de la capacidad institucional para la planificación de los asentamientos humanos en una manera sostenible y participativa (meta 11.3), y cambios en el acceso a espacios públicos, especialmente para las mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidades (meta 11.7).

América Latina y el Caribe solidifican su presencia

La alta participación de América Latina y el Caribe en Hábitat II en Estambul ha generado altas expectativas para Hábitat III en Quito. En 1996, 171 delegaciones nacionales asistieron Hábitat II, incluyendo 25 de América Latina y el Caribe. En Estambul, la delegación brasilera estuvo compuesto por 180 personas, liderada por la primera dama, Dra. Ruth Cardoso, y el Embajador Geraldo Holanda Cavalcanti. Todos los países de América Latina y el Caribe (con excepción de Bahamas, la República Dominicana y Surinam) mandaron delegaciones a Hábitat II. También participaron CEPAL, CARICOM, OEA, el BID y varios alcaldes de la región. Hubo varias publicaciones e investigaciones que informaron del proceso, como por ejemplo La ciudad para todos que presentaba una visión regional sobre la problemática urbana desde la perspectiva de líderes en temas urbanos, como Jaime Lerner, ex alcalde de Curitiba.

La alta participación de países en la preparación de Hábitat III augura que un número mayor de países a los que asistieron a Hábitat II estarán en Quito.

Hacer de lo urbano una agenda más amplia

Debemos tener presente que las ciudades no son islas y que la agenda urbana es una pequeña pieza en la agenda post 2015 de desarrollo global, la cual abarca más allá de lo rural y lo urbano. Del mismo modo deberíamos reconocer que el éxito de una nueva agenda urbana no será medido en solo la calidad de servicios en una ciudad sino en el bienestar de una sociedad. Como dijo Nelson Mandela en una sesión preparatoria de Hábitat II, “un programa de vivienda exitoso puede a la vez y al mismo tiempo convertirse en una fuerza para la liberación económica y social….la provisión de vivienda es un proceso que puede tanto crear y mantener el proceso democrático”.

Notas: Agradezco los comentarios de Luis Hernán Sáenz García.