La estación de Shinjuku en Tokio es el nodo de transporte más grande del mundo: por el transitan cerca de 3,6 millones de personas cada día. Es un milagro, no solo como obra de infraestructura, sino también como ejemplo de mediación urbana. Cuando un oficial explicó cómo se pudo construir un proyecto de tren y metro de esta magnitud dentro un barrio poblado, sin necesidad de expropiar a sus residentes, el oficial respondió: “gracias a 2,000 tazas de té”.

Los oficiales de urbanismo en Japón discuten cualquier asunto alrededor de una taza de té. Los desarrolladores en Tokio mezclaron sus habilidades de diseño urbano con la consulta ciudadana. Decenas de reuniones entre las autoridades y los residentes y miles de tazas de té después, la ciudad trazó los planos de la estación con el aval de los ciudadanos. Del otro lado del Pacífico, en la región más urbanizada del planeta, América Latina y el Caribe, a pesar de no tener aún obras de la escala de Shinjuku se percibe un cambio de modelo de planeación urbana que compara con el modelo japonés.

Ocho de cada diez habitantes en esta región viven hoy en ciudades. El manejo de dichas urbes ha sido legítimamente cuestionado, como resultado del fracaso tangible en la administración urbana. Cada residente de una ciudad latinoamericana probablemente puede ahora pensar en un desarrollo urbano que fue diseñado sin tomar en cuenta a la comunidad y está ahora abandonado, como un testamento a la desidia de los diseñadores. Pero muchas ciudades han dado un giro de 180 grados del malogrado “modernismo” del pasado. En los últimos años se ha dado paso a una importante transición, de un modelo de planificación urbana dictado desde las esferas más altas de los gobiernos, hacia un modelo más democrático.

En 1984, São Paulo carecía de un alcalde electo. Hoy, treinta años después, el nuevo plan maestro de la ciudad fue adoptado después de centenares de reuniones de consulta ciudadana, resultado de más de 11.000 sugerencias y enmiendas de la sociedad civil para el proyecto final. Este es apenas un ejemplo de cómo las ciudades latinoamericanas han desarrollado nuevos instrumentos para involucrar a sus ciudadanos en la administración urbana. La lista es larga: presupuestos participativos, cabildos abiertos, iniciativas populares, comisiones ciudadanas, audiencias públicas y veedurías han mejorado, unas con más éxito que otras, el manejo urbano en la región. El próximo año cuando decenas de miles de delegados lleguen a Quito para la Conferencia de Naciones Unidas Hábitat III, la región tendrá valiosas lecciones que mostrar el mundo.

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La participación ciudadana se ha convertido en un parte fundamental de la planificación urbana del siglo XXI.

Pero planificar y administrar las ciudades del presente y del futuro requiere no solo participación, sino también ideas y conocimiento. Es por eso que el Banco Interamericano de Desarrollo presenta un nuevo curso abierto masivo en línea (MOOC, por sus siglas en inglés) en un esfuerzo para introducir a ciudadanos y oficiales en la vanguardia en técnicas de desarrollo urbano y vivienda. El BID halla que una manera efectiva de acometer el reto de la urbanización en América Latina y el Caribe pasa por cuatro ejes fundamentales: ordenamiento territorial y planificación urbana; políticas de vivienda, informalidad y mejoramiento de barrios; y centros históricos y barrios patrimoniales. Esos son, precisamente los ejes sobre los que se centra el MOOC, el cual se ha lanzado ya y es accesible para todos. La inscripción es gratuita y el BID espera alcanzar a todos los actores sociales interesados en el futuro de las ciudades latinoamericanas.

Muchas de las 750 operaciones y programas de cooperación técnica con gobiernos de la región que el BID ha financiado para el desarrollo urbano han fortalecido la capacidad de autoridades locales y generado mejores condiciones para la planificación participativa. Sabemos bien que los latinoamericanos tienen un fuerte deseo por involucrarse activamente en los procesos de toma de decisión de su entorno. En este espíritu, a través de este curso el BID ofrecerá también la oportunidad para que sus participantes formulen y propongan un proyecto de intervención urbana que ofrezca soluciones a los retos de la ciudad en la que viven. Los proyectos más destacados por su innovación serán invitados a participar en un evento organizado por el BID en la Ciudad de México en el mes de Noviembre.

El futuro de las ciudades es crucial para nuestra región. Hoy, uno de cada tres latinoamericanos carece de una vivienda adecuada. Muchas ciudades pequeñas como Choloma, Honduras o El Alto, en Bolivia, comienzan a experimentar los desafíos del crecimiento que en su momento experimentaron las mega-ciudades de la región décadas atrás. Aprender a co-gestionar ese crecimiento, generar confianza y tener mejores diálogos es clave. El MOOC será interactivo y esperamos generar una conversación parecida a las 2,000 tazas de té que permitieron que Tokio realice aquella obra monumental.

*Este artículo apareció previamente en las páginas de Opinión del periódico El País.