En un mundo donde el 55% de la población mundial ya vive en áreas urbanas, con una proyección estimada de 66% para el año 2050, las urbes del planeta se han convertido en actores clave en la transición hacia un desarrollo económico más verde y sustentable.

Los países escandinavos llevan la delantera en ese esfuerzo con políticas que merece la pena examinar desde América Latina, la segunda región más urbanizada del planeta.

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La capital danesa es también la capital europea de las bicicletas, en donde cerca del 50% de la población las utiliza para transportarse. Foto de City Clock Magazine, via Flick.

Pero ¿qué significa una economía verde? El Programa Ambiental de Naciones Unidas, UNEP, lo define como “una economía capaz de no sólo incrementar la prosperidad material, sino también de reducir al mismo tiempo sus impactos ambientales”.

Esto ha sido comprendido muy bien por los países escandinavos (Dinamarca, Noruega y Suecia), los que desde los años 70 han comenzado a delinear una ambiciosa agenda de políticas en pro del medioambiente e inclusión social, sin sacrificar el crecimiento económico.

Dentro de las numerosas iniciativas implementadas, sobresalen los esfuerzos de planificación urbana orientada a soluciones para combatir el cambio climático.

Esos países han implementado por lo menos cuatro políticas que bien valdría la pena tomar en cuenta en nuestra región.

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La ciudad portuaria de Malmö, en Suecia, ha rehabilitado antiguas zonas industriales en desuso para proveer soluciones multiusos en lugar de construir nuevos proyectos urbanos. Foto por Kieran Lynam via Flickr.

La vida en bicicleta

Los tres países priorizaron en sus ciudades la movilidad ciudadana a través de ciclorutas, transporte pedestre y masivo ecológico, o la implementación de estrictos estándares ambientales para el diseño y construcción de nuevas áreas urbanas. Así, más del 50% de los habitantes de Copenhague, Dinamarca, se movilizan en bicicletas para sus tareas rutinarias. Y eso tomando en cuenta que la temperatura media anual de la capital danesa es de 8.7 grados celsius. ¿Quién dijo que las biciletas solo son para el verano?

El nuevo encanto de lo antiguo

La rehabilitación de espacios antiguos en desuso, readecuados para las exigencias de la vida moderna es una alternativa a la expansión de la mancha urbana, con el consecuente impacto ambiental que eso conlleva. Como ejemplo,  la vieja área portuaria occidental de la ciudad de Malmö, en Suecia, se ha convertido en el primer barrio neutral en emisiones de carbono del mundo. Las ciudaeds de Latinoamérica tienen cantidad de lugares con interés histórico que pueden convertirse de nuevo en polos de desarrollo y proveer no solo áreas de esparcimiento o actividad comercial, sino también de vivienda.

El poder de adquisitivo es verde

Los escandinavos han dado importantes pasos en la implementación generalizada de “adquisiciones verdes”, teniendo en mente que las compras del sector público en Escandinavia superan el 19% del PIB y pueden inducir positivamente al sector privado.  Así el Concejo de la ciudad de Oslo, Noruega, decidió que la totalidad de su flota vehicular sea de motorización eléctrica. Una de las mayores restricciones para adquirir vehículos eléctricos era la falta de estaciones de servicios, así que la alcaldía construyó 700 estaciones para promover este tipo de movilidad entre 2008 y 2014. Actualmente, Oslo es la ciudad del mundo con mayor cantidad de vehículos eléctricos por habitantes.

Incentivos a la innovación

Otros esfuerzos se dirigen al fomento de la innovación y negocios verdes, en donde se reconcilian el crecimiento económico con la preservación y/o restauración del medioambiente, en una relación simbiótica entre industria, gobierno, centros de conocimiento y educación ciudadana. Los países escandinavos son líderes mundiales en el reciclado de residuos y en tecnologías de punta para convertir dichos residuos en energía eléctrica y calefacción. Hoy, ciudades como Estocolmo y Oslo tienen que importar miles de toneladas de residuos de otras ciudades europeas, como Londres o Nápoles, a fin de alimentar sus plantas de incineración. De esta forma, el manejo integral de los residuos está generando ingresos significativos a estos países y a sus empresas, a la vez que permite brindar una solución eficiente en la actualidad a un serio problema de ribetes globales como es el de la producción y disposición de basuras.

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Oslo es la ciudad con más autos eléctricos del mundo. Foto por Martyn Smith via Flickr.

Como resultado de estas y otras importantes iniciativas, en su mayoría público-privadas, los países escandinavos nos muestran un apasionante derrotero para seguir muy de cerca.

Estos países han demostrado que en el “Siglo de las ciudades” es posible conjugar, con visión y esfuerzo, un crecimiento económico sostenido con la protección del medioambiente para futuras generaciones.

¿Le parece que esto es solo posible en economías como las de los países escandinavos y no en las latinoamericanas? Si piensa que sí, le invitamos a conocer la experiencia de Vale Encantado, una favela en Río de Janeiro, que ha demostrado que con voluntad y trabajo de sus propios habitantes es posible mejorar su entorno y al mismo tiempo contribuir para conservar los recursos naturales y reducir la contaminación ambiental.

Ahora, ¿Cree usted que las economías latinoamericanas deberían comenzar a pensar más en reverdecer sus economías?