Recuperar los espacios públicos es sinónimo de recuperar la calidad de vida de las ciudades.  Ellos son el espacio de encuentro y de convivencia para los ciudadanos, el núcleo de formación de identidades e imaginarios urbanos.

Desde el BID,  estamos desarrollando una estrategia de revitalización integral para el centro histórico de Santa Ana, un proyecto que busca que los valores patrimoniales de este sector de la ciudad se conviertan en su principal motor de desarrollo económico y social. Este proyecto supone una gran oportunidad no solo a nivel local sino también a nivel nacional, pues podría convertirse en el proyecto piloto que marque el camino para revitalizar otros centros históricos en El Salvador.

Además de restaurar su patrimonio, revitalizar el centro histórico de una ciudad supone incorporar equipamientos sociales y culturales, lo cual busca mejorar la habitabilidad para poder relocalizar a residentes y visitantes en la zona, además de garantizar el mantenimiento sostenido de la ciudad histórica.

Un centro histórico para los ciudadanos

La ciudad de Santa Ana tiene en su centro histórico un potencial enorme de generación de riqueza, bienestar y calidad de vida. El Parque Libertad (plaza de fundación), junto a la Catedral, el Teatro, la Alcaldía, y el Casino ubicados en la zona, se convierten casi a diario en el lugar de encuentro de sus habitantes para todo tipo de actividades lúdicas, culturales, políticas, entre otras.  Es fascinante ver cómo este espacio se llena de gente de todos los tipos y edades, que llegan desde todos los rincones, y comparten una determinada manera de usar los espacios públicos simbólicos de la ciudad.

 Santa Ana 3Arriba: Lateral del parque Libertad frente a la Catedral, en la actualidad. Abajo: Propuesta de regeneración urbana de este mismo lugar

 

El Mercado, con todo y su caos absoluto, desprende una vitalidad y una energía que merece ser  reconducida de manera adecuada. La Plaza del Calvario, de casi dos cuadras de superficie y poblada de  árboles majestuosos, es un remanso enorme de tranquilidad, lindando con el caos del Mercado en perfecta convivencia.

En este sentido, desaprovechar la oportunidad de mejorar sus equipamientos y sus infraestructuras, y de poner un poco de orden en su imagen urbana, sería un error imperdonable. Esta tarea va más allá de cuidar el patrimonio y la identidad histórica de esta zona, y corresponde al derecho que tienen los ciudadanos santanecos a una ciudad habitable, equilibrada, y de calidad, capaz de contribuir a su bienestar y su felicidad. No es un asunto para turistas (que bienvenidos sean), es un asunto de que los ciudadanos puedan vivir con dignidad y aprovechar las oportunidades que les brinda la urbe.

 Santa AnaIzquierda: Cruce de la segunda calle con el Parque Menéndez en la actualidad. Derecha: Propuesta de regeneración urbana de este mismo lugar

Las ciudades sostenibles son aquellas que saben encontrar un equilibrio entre su crecimiento y la preservación de sus orígenes. Además de Santa Ana, en la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles estamos trabajando para revitalizar los centros históricos de otras ciudades como Asunción, Cuenca, Cumaná y Barranquilla. ¿Qué está haciendo tu ciudad para preservar su patrimonio histórico? ¡Cuéntanos!

Juan Pablo Ortiz es abogado de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala y con un Doctorado en Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente coordina la implementación de la metodología ICES en la ciudad de Santa Ana, El Salvador.