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Manny Díaz fue elegido por primera vez como alcalde de la Ciudad de Miami en 2001, sin haber antes ocupado un cargo de elección popular. Fue reelegido para un segundo periodo en 2005, y en 2008 fue electo como Presidente de la Conferencia de Alcaldes de los Estados Unidos. En el 2006, Díaz recibió el Government Award de la revista Hispanic, en el 2004 fue reconocido como Innovador Urbano del Año por el Manhattan Institute, y en 2004 recibió el premio de líder empresarial del año por la revista South Florida CEO, y fue nombrado como Americano Excepcional por elección de la Oficina del Servicio de Ciudadanía e Inmigración.

Este artículo forma parte de una serie de entrevistas conducidas en el marco del Curso sobre  Sostenibilidad de Ciudades organizado por la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y el Ayuntamiento de Santander entre el 28 de julio y el 1 de agosto de 2014. Conoce más sobre el Curso aquí.

ICES: ¿Cuál fue el mayor reto para la ciudad de Miami durante su administración?

En el año 2000 teníamos una imagen horrible. La ciudad estaba sujeta a muchas bromas y chistes ridículos. Teníamos un desempleo aún mayor que el que tuvimos durante la gran recesión de hace unos cuantos años atrás. No se estaban construyendo ningunos proyectos. Había muchos conflictos étnicos y raciales. En pocas palabras, era un desastre la ciudad. Los parques no estaban arreglados, las carreteras y vecindarios estaban llenos de drogas y criminales… era una ciudad que estaba en muy malas condiciones, y obviamente tuvimos que cambiar todo eso. Eso supuso cambiar la cultura y las expectativas de la ciudadanía y de los empleados de la ciudad.

ICES: ¿Cómo se resolvió esta problemática?

Esto fue un proceso largo, no tiene una respuesta única. Lo primero es establecer una visión, y convencer a todos de la sinceridad de esa visión y del deseo que uno de verdad tiene para lograr una ciudad mejor para sus hijos y sus nietos, y poco a poco traer a las personas hacia esa visión. Lo segundo, es buscar aliados entre la ciudadanía, pero muy importante también entre los empleados, porque si los empleados no están contigo, es muy difícil lograr las metas. Así fue que poco a poco empezamos a establecer esa visión.

Al principio muchos pensaban que yo estaba un poco loco, que las ideas eran muy grandes, que nosotros no lo íbamos a lograr, que era un sueño. Pero poco a poco demostramos a través de diferentes proyectos cómo se llevaba a cabo y cómo podemos realizar muchas de esas metas.

Así se va creando más entusiasmo, las personas piden más y quieren más, y están dispuestas a hacer mas. Cuando uno logra inspirar y motivar a las personas, es interesante lo que son capaces de hacer.

MiamiLincoln Road Mall, Miami Beach. Photo: Flickr

ICES: ¿Qué consejo le daría a los alcaldes de las ciudades intermedias de la región?

Hay que ser franco, hay que comunicarse mucho con las personas, e involucrarlas en el proceso. Es importante hacerlos parte del equipo, hacerlos dueños de la visión. Saber que ellos son como accionistas de una compañía que es la ciudad, y pensar en el futuro. Desafortunadamente, la tendencia de los políticos—aún en el mundo moderno en que vivimos todos nosotros—es de pensar solamente en hoy, o la semana que viene o el mes que viene, pero nadie piensa a largo plazo. Y estos son problemas que no se cambian de un día para otro. Son problemas que se han creado por décadas, y cambiarlos no es fácil. Pero hay que empezar por crear el apoyo de la ciudadanía, para que aún cuando uno termine su término, esa lucha siga, esos sueños sigan, y otros que vengan detrás de uno puedan lograr las cosas que uno empezó. Todo es posible.

Ve la entrevista completa aquí.