Por Graham Watkins, Especialista Líder en Salvaguardias Ambientales del BID

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Una buena parte de mi tiempo en el BID, lo dedico a trabajar en proyectos de infraestructura destinados a mejorar la sostenibilidad, minimizando los impactos y riesgos potenciales de la población y el medio ambiente. A medida que las poblaciones han ido creciendo en un entorno más urbano, también ha aumentado la demanda de infraestructura para el suministro de energía, transporte y agua. De la misma manera, se requiere aún más que las condiciones ambientales se mejoren y se eviten consecuencias perjudiciales para la población. 

En diciembre de 2013, el BID dio a conocer su nueva estrategia de infraestructura, en un documento titulado “Sustainable Infrastructure for Competitiveness and Inclusive Growth” (Una infraestructura sostenible para promover la competitividad y un crecimiento inclusivo). En este documento, se describe la estrategia del BID para respaldar las medidas adoptadas en América Latina y el Caribe a fin de satisfacer la creciente demanda de infraestructura y las necesidades de la población en materia ambiental. Para esto, será necesario aumentar las inversiones en infraestructura para el suministro de energía, agua, saneamiento y transporte en la región de US$150.000 millones a US$250.000 millones cada año. Estas inversiones, permitirán reducir el costo del transporte, mejorar la calidad de vida en las zonas urbanas, hacer frente a los desastres naturales y los riesgos del cambio climático, abordar los problemas de suministro de agua y seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, mantener los servicios ambientales.

Es importante el hecho de que una de las seis “medidas prioritarias” de esta nueva estrategia consiste en “facilitar la construcción y el mantenimiento de una infraestructura ambiental y socialmente sostenible”. La implementación de la estrategia trae consigo ciertas iniciativas del BID destinadas a profundizar la sostenibilidad; estas incluyen la labor de la División de Cambio Climático y Sostenibilidad, el Programa de Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas, la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles, y planes para reforzar la sostenibilidad en sectores específicos, como el transporte. Además, el Grupo del BID para el sector privado evalúa y recompensa los proyectos de infraestructura sostenible, y reconoce y engrosa el contenido de sostenibilidad de los proyectos de infraestructura.

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Se han elaborado diversas estrategias en todo el mundo para calificar y establecer normas de sostenibilidad en los proyectos de infraestructura. Estos sistemas de calificación y regulación están ayudando a crear un marco para evaluar y mejorar la sostenibilidad en dichos proyectos.

Entre estos, el Civil Engineering Environmental Quality Assessment and Award Scheme (CEEQUAL)  (Sistema de Evaluación de Calidad Ambiental y Recompensa para Proyectos de Ingeniería Civil) se adoptó en el Reino Unido como norma para evaluar los resultados en materia de sostenibilidad. En Australia, se estableció el Infrastructure Sustainability Rating Scheme (Sistema de Calificación de la Sostenibilidad de la Infraestructura). En Estados Unidos, el Programa Zofnass de Infraestructura Sostenible de la Escuela Superior de Diseño de la Universidad de Harvard y el Instituto de Infraestructura Sostenible elaboró un instrumento denominado ENVISION, un enfoque holístico para evaluar y calificar la sostenibilidad en los proyectos de infraestructura. En Estados Unidos, también, la Administración Federal de Carreteras elaboró el Infrastructure Voluntary Evaluation Sustainability Tool (INVEST)  (Herramienta Voluntaria de Evaluación de la Sostenibilidad en la Infraestructura), como base para mejorar la sostenibilidad en los proyectos de infraestructura. Finalmente, basados en una perspectiva más orientada al proceso, Nature Conservancy ha colaborado con el Grupo del Banco Mundial para robustecer la aplicación de la jerarquía de mitigación en los proyectos de infraestructura.

En todos estos enfoques se tiene en cuenta la necesidad de demostrar, en los proyectos de infraestructura, la sostenibilidad desde los puntos de vista social, ambiental, de gestión de recursos, de gestión de proyectos, y de gestión del clima y el riesgo. Además, aunque puede no haber acuerdo en cuanto a los términos específicos para definir la “sostenibilidad”, existe un consenso general en cuanto a qué constituye un proyecto de infraestructura sostenible.

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Las salvaguardas ambientales y sociales son fundamentales para garantizar la sostenibilidad en los proyectos de infraestructura al promover una evaluación, planificación y gestión ambiental y social eficaces. Uno de los puntos centrales de la labor que realizo con mis colegas, es asegurar la aplicación de una jerarquía de mitigación (evitar, minimizar, restaurar y compensar) centrada en evitar y minimizar los impactos negativos de los proyectos. Esta labor puede traducirse en mejoras en el diseño y la eficiencia de los proyectos y en reducir los riesgos ambientales y sociales inherentes, aumentando así el valor global de los proyectos.

En el curso de nuestra labor hemos observado que una participación oportuna y efectiva de las partes interesadas en la planificación – ya sea en el ámbito regional y nacional o en proyectos mediante una evaluación del impacto ambiental y social– es un factor determinante del éxito o fracaso de un proyecto de infraestructura sostenible. En otras palabras, para crear proyectos sostenibles, la capacidad para determinar y calificar la sostenibilidad en un proyecto reviste la misma importancia que la capacidad para preparar el proyecto con las partes interesadas.

A fin de evaluar mejor este principio, los miembros del Grupo de Medio Ambiente y Salvaguardias del BID estamos colaborando con especialistas de la institución, expertos en infraestructura sostenible, y la empresa consultora DNV-GL a fin de comprender las condiciones que facilitan la preparación e implementación de proyectos sostenibles de infraestructura. En parte, esta labor consistirá en analizar los sistemas actuales de evaluación de la sostenibilidad, describir estudios de casos de infraestructura sostenible en América Latina y el Caribe, y obtener enseñanzas de esas experiencias. Esta labor tiene por objetivo final, ayudar a proveer orientación a los clientes, a fin de preparar proyectos de infraestructura cada vez más sostenibles y exitosos.  Consideramos que es especialmente importante reconocer la importancia fundamental que tienen la participación y capacidad institucional de las partes interesadas para formular e implementar con éxito proyectos de infraestructura sostenibles.

Con este fin, realizaremos una conferencia  con especialistas internacionales en infraestructura sostenible, en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, DC, el 19 de marzo de 2014, a partir de las 10 de la mañana.  Esperamos contar con su presencia.