Cuando el crecimiento urbano acelerado se encuentra fuertemente asociado al desarrollo de una industria en particular, los retos del desarrollo urbano, económico, ambiental y social adquieren un matiz particular, y pueden dar lugar a abordajes creativos. En la ciudad de Las Heras, en el centro de la Patagonia Argentina, se llevó a cabo una emotiva experiencia cultural para favorecer la cohesión social y fortalecer el sentido de pertenencia de sus ciudadanos.

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La Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) comenzó recientemente un trabajo en conjunto con la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación Argentina y la Fundación YPF para adaptar y aplicar la metodología ICES en ciudades petroleras argentinas donde se espera una intensificación del ritmo de crecimiento demográfico debido a los planes de inversión de la industria. Estas pequeñas ciudades presentan no solo las problemáticas comúnmente asociadas al crecimiento urbano acelerado, sino también otras específicamente relacionadas con la dependencia de la ciudad de la actividad de una industria en particular, que es altamente remunerativa y se encuentra en expansión (falta de diversificación económica, desigualdad de ingreso, sentido de desarraigo de la población, entre otras).

El Plan Piloto contempla la asistencia técnica del Banco para la implementación de la metodología ICES en las ciudades de Añelo (Neuquén) y Las Heras (Santa Cruz). Esta última, situada en el centro de la Patagonia Argentina, casi 2.000 km al suroeste de Buenos Aires, se convirtió a partir de 1970 en una ciudad petrolera por excelencia, experimentando un rápido crecimiento poblacional, con un pico de 7.4% anual entre los últimos censos de 2001 y 2010. Su población proyectada al 2013 asciende a poco más de 20.000 habitantes, de los cuales solo un 20%-25% son nacidos en la ciudad. De continuar este ritmo (se espera su intensificación), la ciudad duplicaría su población para el año 2021, gracias a un gran aporte migratorio.

El alto porcentaje de habitantes oriundos de otras localidades, que se trasladaron a Las Heras transitoriamente atraídos por las altas retribuciones del sector petrolero (es interesante que si bien el sentimiento de estadía transitoria existe, muchos se encuentran viviendo en la ciudad hace varios años), incide en la falta de sentido de pertenencia que se observa en la comunidad. Esto implica no solo importantes desafíos en el aspecto social, sino también en temas como vivienda (déficit cualitativo), gestión fiscal (bajo índice de emisión y cobrabilidad), decisiones de inversión, etc. Por otra parte, el clima hostil de la Patagonia condiciona la vida social, que salvo algunas semanas del verano solo puede desarrollarse puertas adentro.

En este contexto, el Gobierno Municipal estableció como prioridad al asumir su mandato la reconstitución del tejido social de la ciudad a través de la realización de actividades sociales y culturales, y el establecimiento de clubes e instituciones intermedias. La Fundación YPF, que está enfocada principalmente en educación y comunidad, articula acciones con diversos actores sociales para la realización de distintas actividades, varias de las cuales siguen esa misma línea de acción.

Una de las últimas iniciativas culturales impulsadas por la Fundación es una historia creativa, exitosa y especialmente emotiva, que merece ser contada como un ejemplo de buenas prácticas en la construcción de identidad ciudadana. Tanto es así que se realizó un pequeño documental contando la experiencia, el cual les transmitirá mucho mejor que yo todo lo vivido. Los dejo con “Pueblos Petroleros con Energía. Somos de Las Heras”, con la actuación estelar del Choque Urbano y la Comunidad de Las Heras:

 

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