Escuchaba hace unas semanas la presentación que la gente del estudio de Jan Gehl hacía para los donantes de  Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles donde comentaban un viejo dicho Islandés que más o menos decía:

“No hay nada más atractivo para la gente que mirar a otra gente.

Con esta frase confirmaba su obsesión y la de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) en re-focalizar el diseño urbano en la gente y por otro lado ejemplificaba una de las principales atracciones de espacio público y su uso: los encuentros urbanos, o el sentarnos en una plaza, en una mesa de café en la vereda o sencillamente la silla en la puerta de la casa (las jóvenes generaciones quizás no hayan visto este fenómeno) “a ver pasar gente”. Esta actividad sigue estando como interés fundamental actitudinal en nuestra entraña genética.

La semana pasada estuvimos en Cuenca, Ecuador, trabajando con la alcaldía para presentar los resultados preliminares en el proceso de diagnóstico y Plan de Acción a ser elaborados con la ICES. Del análisis y estudios realizados  se identificó la necesidad de mejorar la movilidad en el centro histórico de la ciudad, ya sea peatonabilidad y transporte público masivo.  La alcaldía, en línea con esta necesidad, ha venido trabajando en esa dirección desde hace tiempo y teniendo en cuenta el alto crecimiento vehicular aproximado al 8% anual en 2011, planea comenzar la construcción del Tranvía Cuatro Ríos a principios de 2014. Este será un sistema de transporte público masivo moderno, seguro y limpio, que atravesará el centro histórico,  recorriendo aproximadamente 22 km en 35 minutos transportando unas 115,000 personas por día. Un verdadero orgullo para la ciudad.

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Mapa del Tranvía de Cuenca, Ecuador

Preguntará el lector que tienen que ver la primera reflexión con el tranvía y Cuenca.

La alcaldía, como parte del programa de  información y educación sobre el nuevo sistema, montó en el centro de la ciudad una unidad con 5 vagones de las que circularán las calles de Cuenca en el 2015 para que el público se familiarice con el equipamiento rodante.

Decidí ir a visitarlo y cuando íbamos llegando al lugar era llamativa la afluencia de gente, de hecho pensé que estábamos cerca de algún evento artístico que comenzaba a la misma hora. Pero no. El público concurría  a conocer los vagones del tranvía que se encontraban, como es natural,  inmóviles en la calle.  Pero aún faltaba lo mejor, el tranvía estaba lleno de gente, prácticamente como un metro en hora pico, sin embargo el tranvía no tenía planeado llevar a nadie a su destino hasta dentro de un año.

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Los vagones del Tranvía de Cuenca, Ecuador

La situación presentaba un velo de surrealismo que la hacía única.  ¿Qué hacia la gente dentro? Algunos como yo querían conocer el equipamiento o ver los video explicativos, pero una gran mayoría eran grupos de amigos, adolescentes y familias que se sentaban en el mismo a dialogar, como si fuera la plaza, a ver pasar gente, porque esa actividad que parece tan banal, nos sigue dando placer, tanto que lo hacemos inclusive en un tranvía parado.