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Foto por: Elizabeth Membreño

En 1972, Managua sufrió un terremoto que, además de cobrar miles de vidas, dejó su centro destrozado. Las preocupaciones sobre el peligro de reconstruir sobre la falla ha resultado en una ciudad sin un centro económico y cultural, y por lo tanto, sin un sentido fuerte de identidad.

El año pasado, Managua  se unió a la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) del Banco Interamericano de Desarrollo. Desde entonces, la ciudad ha estado sujeta a un diagnóstico multisectorial, el cual consiste en el levantamiento y el análisis de más de 130 indicadores y entrevistas con técnicos, funcionarios y representantes de entidades gubernamentales nacionales y locales, así como con miembros el sector privado y la sociedad civil nicaragüense. Se finalizó con un proceso de priorización de los temas críticos identificados en el diagnóstico, el cual incorporó los resultados de una encuesta de opinión pública, una aproximación a los beneficios económicos potenciales a la ciudad, y la vulnerabilidad y contribución al cambio climático de los distintos sectores.

El 12 y el 13 de junio de 2013, el equipo ICES Managua presentó los resultados de dicho análisis en el que se identificaron cuatro potenciales áreas de acción para la consideración de las autoridades. Estas áreas de acción son:

  1. seguridad ciudadana
  2. gestión urbana-ordenamiento territorial
  3. vulnerabilidad ante fenómenos naturales y adaptación al cambio climático
  4. competitividad de la economía – empleo

Participaron en la discusión de los resultados funcionarios y directores de diversos sectores del gobierno, con amplia participación de la Alcaldía de Managua. Después de las presentaciones, los participantes se dividieron en grupos para discutir los resultados e individualmente priorizar las áreas de acción, con el objetivo de refinar la lista de prioridades a tres, como máximo.

Fue extraordinario el virtual consenso  en cuanto a los temas que deberían ser la primera y segunda prioridad. Los participantes claramente expresaron, casi unánimemente, que la primera prioridad para la ciudad es la gestión urbana y el ordenamiento territorial, y la segunda es la vulnerabilidad ante fenómenos naturales y la adaptación al cambio climático. No hubo el mismo grado de consenso sobre cuál debería ser la tercer área de acción, y se acordó que se deberían enfocar los esfuerzos y recursos disponibles en las dos áreas de acción claramente prioritarias, incorporando los otros temas en estrategias integrales.

Acordadas las áreas de acción prioritarias, el equipo de ICES, en conjunto con las autoridades, ahora está buscando desarrollar estrategias  en la gestión urbana y la reducción de la vulnerabilidad para reactivar el centro perdido en 1972 en una forma sismo-resistente, además de rediseñar el resto de la ciudad en una manera que contribuya a una mejor calidad de vida para sus residentes.