La gran mayoría de las economías latinoamericanas son altamente ineficientes en términos de energía, encontrándose muchas de ellas por encima del puesto 100 en el mundo, según la Agencia Internacional de Energía. El índice de intensidad energética básicamente muestra la eficiencia energética de la economía de una nación, es decir cuanto más alto es el índice, más cuesta convertir energía en producto bruto interno (PBI).

Algunas de las razones más comunes de esta alta intensidad energética son el gasto energético del sector público con sistemas eléctricos ineficientes y falta de conciencia por parte de los gobiernos y los ciudadanos en cuanto a la eficiencia energética y la importancia de conservar energía.

El costo de energía representa un gran porcentaje del costo operacional de muchos edificios públicos  (municipios, ministerios, hospitales, escuelas, etc.). Aplicar eficiencia energética en edificios públicos puede representar un gran ahorro para las economías de muchas ciudades latinoamericanas, permitiendo asignar y utilizar los fondos ahorrados en otras inversiones públicas.

Entre varias iniciativas del BID, y de acuerdo con los principios de la iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles, es que se planeó y se está implementando un proyecto de Sistema de Gestión de Energía (proyecto piloto para algunos edificios públicos) para la ciudad de Montevideo, Uruguay. Esta iniciativa se denomino Ciudades Inteligentes y tiene como tarea “atacar” el problema del manejo de energía desde tres flancos: sostenibilidad ambiental y cambio climático, desarrollo urbano y sostenibilidad fiscal del gobierno.

Esta iniciativa utiliza conocimientos y tecnología para integrar sistemas nuevos y existentes de manera que sus componentes puedan “hablar” el uno con el otro con el fin de identificar patrones de uso de energía y oportunidades, ver los resultados, reduciendo así los costos y aumentando la eficiencia de las personas y la asignación de recursos. En breves palabras esto significa convertir los datos y fuentes de energía en herramientas de conocimiento visual que impulsan la toma de decisiones sostenibles y que si se aplica en forma adecuada resulta en ahorros y eficiencias.

Los siguientes pasos de esta iniciativa son promover una red de actores locales y regionales para futuros proyectos y asegurar recursos tanto de financiamiento como de investigación de colaboradores tales como, pero no limitados a: Gobierno, Organizaciones multi o bilaterales, proveedores de Equipos y asociaciones público-privadas.