El Banco Interamericano de Desarrollo busca reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos en América Latina y el Caribea través de cuatro ejes de trabajo: proyectos, política pública, conocimiento y comportamiento.  

*Por José Agustín Aguerre

Tirar comida a la basura cuando hay personas que sufren de inseguridad alimentaria. Suena paradójico. Hasta increíble, pero es lo que sucede cada día alrededor del mundo.

Solo en América Latina y el Caribe, 348,000 toneladas de alimentos se pierden y desperdician cada día. Sí, cada día. Para tener una idea, esto equivale a unos 223 kilogramos por persona por año. Más de medio kilogramo por día.

¿Te imaginas lo que significaría esa cantidad de comida para los cerca de 42 millones de personas que padecen de sub-alimentación aguda, coloquialmente conocido como hambre, en nuestra región?

Sólo el desperdicio de los productos comestibles que se generan en los puntos de venta (supermercados, mercados o restaurantes), podría alimentar al 85% de esos 42 millones.

Eso sin contar lo que tiramos en cada uno de nuestros hogares. Es un ciclo vicioso que va, literalmente desde la granja hasta el tenedor.

El desperdicio de alimentos va mucho más allá del simple acto de tirar comida a la basura. Producir esas cantidades de alimentos que acabarán siendo desperdiciadas, implica un despilfarro enorme de recursos naturales como el agua, además del impacto en el medio ambiente por el uso de fertilizantes y la generación de gases de efecto invernadero.

Las pérdidas y desperdicios se producen a lo largo de toda la cadena y afecta a todos los sectores, desde los productores agropecuarios, donde se pierde el 28% en las fases de pre y post cosecha; las empresas transportistas y acopiadoras, donde se pierde otro 22% por ciento. Otro 6% se pierde en el procesamiento de productos. Luego, los distribuidores -desde los mercados populares hasta las grandes cadenas de supermercados -, terminan desperdiciando el 17% de sus productos. Finalmente, nosotros, los consumidores finales, terminamos moviendo del refrigerador al basurero el 28% de lo que compramos o consumimos en restaurantes.

El desperdicio crea así un problema adicional: el manejo de los desechos sólidos que, en primer lugar, nunca debieron ir a parar a los vertederos o rellenos sanitarios.

En el BID creemos que es posible reducir las pérdidas y desperdicios y contribuir, de esa manera, a la seguridad alimentaria de los millones que padecen subalimentación aguda en nuestra región.

Buscamos reducir ese desperdicio atacando las causas del problema como la sobreproducción de alimentos, estándares de calidad que hacen que muchos distribuidores rechacen productos por defectos meramente estéticos, cadenas logísticas ineficientes, normativas de caducidad que sacan los productos cuando estos todavía son comestibles, estrategias de mercadeo en los puntos de venta, así como los bajos costos de disposición final.

Debemos actuar alrededor de cuatro ejes: conocimiento del problema, proyectos innovadores, políticas que estimulen soluciones, y generación de cambios de comportamiento que fomenten hábitos de consumo responsable.

Lograr una América Latina #SinDesperdicio es un imperativo no solo moral, sino también económico y ambiental. El momento de tomar acción es ahora y debemos hacerlo, literalmente, desde la granja hasta el tenedor.

*José Agustín Aguerre es el gerente del Sector de Infraestructura y Energía del BID. Antes de su actual nombramiento, se desempeñó como gerente del Departamento de País para Haití, como gerente interino del Sector de Infraestructura y Medio Ambiente y como jefe de la División de Transporte. Ciudadano uruguayo, Aguerre ingresó al BID en el 2003 como especialista en transporte e infraestructura para América Central, República Dominicana y Haití. Antes de trabajar en el Banco, Aguerre trabajó en los sectores público y privado de su país natal, donde fue presidente de la Administración Nacional de Puertos, subsecretario de Estado en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, director nacional de Vialidad y presidente del Instituto de Planificación de Transporte e Infraestructura.

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