*Por Aracelis Arosemena y Javier Grau del equipo de @BIDagua en Panamá

En el último decenio, Panamá ha tenido una tasa promedio de crecimiento económico del 7.5%. Si bien en años recientes el porcentaje de población que vive en situación de pobreza ha disminuido, en el año 2015 aun el 23% de la población de Panamá vivía en situación de pobreza.  Además, el contraste entre zonas urbanas y rurales es marcado; en ese mismo año, la pobreza en zonas urbanas alcanzaba el 11.8% de la población mientras que en zonas rurales alcanzaba el 46% y en las comarcas indígenas alcanzaba el 84.6% de la población. Existe una gran concentración de los ingresos y un relativamente bajo porcentaje de pobreza en el Área Metropolitana de la Ciudad de Panamá en detrimento de las restantes provincias y comarcas indígenas.

Casi el 10% de la población de Panamá es indígena: más de 400,000 personas pertenecen a los grupos Ngabe, Kuna, Embera y otros. Es en estas comarcas indígenas donde los indicadores de educación, salud e infraestructura (caminos rurales, electrificación y agua potable y saneamiento) andan muy rezagados. Por ejemplo, la cobertura de agua potable en comunidades indígenas es del 43,6% mientras que la de saneamiento del 36,5%, muy por debajo de los promedios nacionales a nivel rural (78,1% y 85,2% respectivamente).

En Panamá, como en muchos otros países de la región, son las propias comunidades las que prestan los servicios de agua y saneamiento en zonas rurales e indígenas con poblaciones menores a 1.500 habitantes, a través de las llamadas Juntas Administradoras de Acueductos Rurales (JAARs). Las 2,830 JAARs que existen en el país deben recibir asistencia técnica y social del Ministerio de Salud (MINSA) a través de la Dirección del Subsector de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario (DISAPAS), quien además es la institución encargada de ejecutar las inversiones de agua y saneamiento en estas zonas.

El desempeño de las JAAR dista de ser adecuado, lo que resulta en una pobre gestión de los sistemas de agua potable y saneamiento rurales. La tarifa mensual que pagan los usuarios es en promedio de US$2 y US$3, según se trate de sistemas por gravedad o bombeo respectivamente. Según estimaciones de DISAPAS, estos montos alcanzan a cubrir alrededor del 70% de los costos de operación y mantenimiento. En sistemas por gravedad, la tarifa cubre la cloración y algunos repuestos menores. En sistemas por bombeo, se cubren los costos de electricidad y algunos costos menores de mantenimiento. Lo anterior contribuye a que sólo el 52,9% de los sistemas comunitarios operados por las JAAR brinde servicio las 24 horas. Si bien no existen estadísticas al respecto, se estima que el agua provista por un alto porcentaje de los sistemas de agua rural no cumple las normas de potabilidad.

En materia de saneamiento, según datos del Censo del 2010, la gran mayoría de los hogares rurales dispone sus excretas a través de una letrina (58,4%) o elimina sus aguas residuales a través de un tanque séptico (25%). Estas soluciones se caracterizan, en general, por sus inadecuadas condiciones sanitarias y mal estado de preservación/mantenimiento.

Con el fin de incrementar el acceso a estos servicios en comunidades rurales e indígenas en Panamá, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con recursos del Fondo Español de Cooperación para Agua y Saneamiento en América Latina y el Caribe (FECASALC), aprobó en el año 2012 una donación de otros US$ 7,5 millones para dotar de servicios de agua potable y saneamiento a más de 3.500 hogares rurales e indígenas en la región de Panamá Este, la provincia de Darién y la Comarca Guna Yala (PROGRAMA DE AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO RURAL E INDÍGENA EN PANAMÁ GRT/WS-13329-PN). Paralelamente, la Cooperación Española (AECID) está ejecutando por la vía bilateral una donación de US$ 7,5 millones del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento para mejorar la cobertura de los servicios de agua potable y saneamiento en la Comarca Ngäbe-Buglé. El Programa del Banco incluye además de la construcción de obras integrales de agua y saneamiento en las comunidades rurales e indígenas, el desarrollo comunitario y fortalecimiento de las JAARs y el fortalecimiento institucional de DISAPAS del MINSA.

Promover la gestión comunitaria del agua en Panamá se ha convertido en una prioridad para el MINSA-DISAPAS, por lo que ha impulsado la participación de representantes de las JAARs en la Confederación Latinoamericana de Organizaciones Comunitarias de Servicios de Agua y Saneamiento (CLOCSAS), el cual es un esfuerzo de unión, proyección, incidencia y fortalecimiento de las Organizaciones Comunitarias de Servicios de Agua y Saneamiento (OCSAS) a nivel de Latinoamérica y el Caribe. El BID está acompañando y apoyando al Ministerio y a la CLOCSAS en la organización de este evento.

En nuestra región, históricamente la gestión comunitaria del agua ha sido una respuesta a la necesidad de dotar a las comunidades más alejadas de los beneficios del servicio de agua y saneamiento. Por medio de la participación comunitaria y trabajo voluntario y comprometido, las OCSAS, son garantes de la resolución de la ONU sobre el derecho al agua potable y el saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”.

Mediante el apoyo de diversas organizaciones de sociedad civil, no gubernamentales y agencias de cooperación, las OCSAS han ido procurando mayor reconocimiento, fortalecimiento y cohesión. Es así como en el año 2010 se realiza el Primer Encuentro Latinoamericano de Gestión Comunitaria del Agua, en Samaipata – Bolivia, con la participación de 300 personas, entre los que hubo representantes de OCSAS de ocho países latinoamericanos. A la fecha, se llevan realizados seis encuentros, que incluyen además de Bolivia, los realizados en Cuzco, Perú (2011), Cuenca, Ecuador (2012), San Bernardino, Paraguay (2013), San Carlos, Costa Rica (2014), Olmué, Chile (2015).

Conociendo la importancia y el reconocimiento que ahora tienen estos encuentros, el séptimo encuentro correspondiente al año 2016 tendrá lugar entre el 14 y 16 de septiembre en la ciudad de Santiago de Veraguas, Panamá, bajo el lema “La gestión comunitaria del agua y su contribución al Desarrollo Sustentable en América Latina y el Caribe”. Será la segunda vez que se realice en un país centroamericano, esperándose la participación de unas 500 personas y con la expectativa de que sea un catalizador para una mayor organización, cohesión y fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua a nivel país y de toda la región.

El objetivo del encuentro, es facilitar un espacio de intercambio a nivel latinoamericano, sobre diferentes iniciativas para el fortalecimiento, reconocimiento y asociatividad de la gestión comunitaria del agua en los diferentes países de América Latina y el Caribe y donde se promueva las mejores prácticas para la adaptación al cambio climático y la responsabilidad hídrica de las OCSAS.

Esperamos que puedan acompañarnos. Para más información, visite: www.clocsas.org

Créditos fotográficos: iStock.com/joedebiase

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