El costo de la higiene menstrual para las mujeres y niñas (de este mundo)

Por Andrea Monje, del equipo de @BIDagua y @BID_Igualdad trabajando los temas de género en agua, saneamiento e infraestructura

Cuando NASA decidió enviar a la primera mujer al espacio, la astronauta y física Sally K. Ride, en la Misión Especial STS-7 de 1983, se encontró con un desafío nunca antes presentando: ¿qué hacer con la menstruación de la Doctora Ride durante su viaje al espacio? NASA, siendo NASA, puso a un grupo de científicos e ingenieros a diseñar tampones “aptos” para el espacio y a calcular todos los impactos físicos que las condiciones espaciales, como la falta de gravedad, podrían tener en Ride. Si bien el espacio representó ciertos desafíos, como las limitaciones de agua, Ride tuvo una menstruación normal.

La menstruación no requiere de ciencia espacial, todos los días 300 millones de mujeres y niñas están menstruando y, en promedio, una mujer pasará 3,500 días de su vida con el periodo. Sin embargo, algo que es alarmante y requiere acción inmediata (esperemos no espacial) es el costo, económico y social, que la higiene menstrual aún tiene sobre millones de mujeres y niñas (ver El tabú de la higiene menstrual). Es importante entonces que reflexionemos sobre como un proceso que es totalmente natural para la mitad de la población mundial está aumentando las brechas entre hombres y mujeres.

Según Wateraid, en Etiopia el 51% de las niñas faltan a la escuela entre uno a cuatro días al mes debido a sus menstruaciones y el 73% de las mujeres que trabajan en maquilas de ropa en Bangladesh faltan al trabajo un promedio de seis días al mes por infecciones vaginales causadas por el uso de productos femeninos no sanitarios como ser trapos viejos o periódicos. La falta de agua y servicios sanitarios en muchos lugares del mundo están al origen de este problema. Pero el costo de los productos femeninos es también una de las razones principales que afecta el manejo de la menstruación de forma adecuada, higiénica y saludable y, consecuentemente, mujeres y niñas deben ausentarse del trabajo y el colegio. Para las mujeres, cada día que no trabajan representa un día menos de pago; y para las niñas, cada día que faltan a la escuela reduce sus posibilidades de graduarse y tener mejores oportunidades de vida.

En varios países del mundo, como Ruanda, Francia, Canadá y Estados Unidos, diferentes batallas legales y políticas se han iniciado entorno a la reducción o eliminación de los impuestos sobre los productos femeninos. Esto se debe a que los impuestos sobre estos productos suelen ser muy elevados al no ser considerados como productos de primera necesidad, a pesar de que sin ellos millones de mujeres y niñas no pueden realizar actividades cotidianas.

Hoy existen diversas iniciativas que buscan proveer productos femeninos asequibles, ecológicos y ofrezcan oportunidades de empleo a mujeres de bajos ingresos. Una de estas es S.H.E. (Sustainable Health Enterprises) que provee microcréditos y asistencia técnica a mujeres en Ruanda para que produzcan toallas femeninas usando fibras de las hojas de bananos, vendan estos productos en sus comunidades a precios más bajos (hasta un 30% más barato) que los productos de las grandes marcas mundiales y, en el proceso, eduquen a niños y niñas sobre pubertad e higiene menstrual. BeGirl, AFRIpads o la maquina inventada por Arunachalam Muruganantham, son ejemplos de otras iniciativas que, como S.H.E., están mejorando la vida de millones de mujeres y niñas. Asimismo, por ejemplo, en el BID,  la División de Agua y Saneamiento está recolectando datos sobre la situación de las mujeres en torno a su menstruación y acceso a productos sanitarios en Puerto Príncipe (Haití), con el objetivo de proponer intervenciones que ayuden a combatir los problemas causados por la falta de higiene menstrual.

Es necesario seguir promoviendo iniciativas similares pues la menstruación no puede limitar las oportunidades a las cuales las mujeres y niñas puedan acceder tanto en la tierra, como en el espacio.

Fotografía por NASA [Public domain], via Wikimedia Commons

Agua y género es oportunidad. ¡Haz clic en nuestra bio para saber más! Cuando no hay baños, las mujeres y niñas deben caminar grandes distancias, a veces solas o de noche para evitar ser vistas o acosadas, obligadas a hacer sus necesidades al aire libre. Por si esto fuera poco, en muchos países, se ven obligadas a ausentarse de la escuela o el trabajo por la falta o el estado de las instalaciones sanitarias, construidas sin considerar las necesidades de su higiene femenina. Esto explica por qué la higiene menstrual es un elemento fundamental para el bienestar de nuestros hogares y la dignidad de la mujer. #mejorandovidas #género #educación #productividad #equidad #inclusión #igualdad #desarollosostenible #objetivosdedesarrollosostenible #poderfemenino #girlpower #womanpower #mujeres #saludintima #mujeresreales #mujeresfuertes #empoweringwomen #mujer #regla #higienefemenina #higieneintima #higienemenstrual #ciclomenstrual

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