¿La educación y la experiencia laboral redujeron la desigualdad en América Latina?

La desigualdad en América Latina

Como Joana Silva y yo hemos documentado en un libro reciente, en la primera década de 2000 la desigualdad de los ingresos disminuyó en 16 de los 17 países en América Latina para los cuales se pueden calcular estadísticas consistentes, aunque la intensidad y los puntos de inflexión variaron según los países. Por ejemplo, después de una década de estancamiento de la desigualdad o de un lento aumento, el rango intercuantílico 90/10 de la distribución de los ingresos laborales disminuyó en un 20% en Argentina y un 28% en Chile entre 2000 y 2013. En Brasil, donde la desigualdad de los ingresos comenzó a disminuir ya en 1990, la reducción ha sido un notable 46% desde el año 2000. Sin embargo, hay que señalar algunas diferencias importantes cuando prestamos más atención a lo que sucedió en diferentes puntos de la distribución de los salarios. Si bien la parte más importante de la reducción en la desigualdad de los ingresos en Brasil fue el resultado de una disminución en la parte baja de la distribución (caída en el rango intercuantílico 50/10 del 31% desde 2000), la reducción de la desigualdad en Argentina fue principalmente el resultado de una disminución de la desigualdad de la cola superior (disminución de -23% del registro de la ratio de ingresos 90/50 desde 2000). En Chile, la desigualdad disminuyó simétricamente en las partes inferior y superior de la distribución de los ingresos (-15% desde 2000).

La prima de la educación y la experiencia laboral disminuye, contribuyendo a la reducción de la desigualdad

¿Cuáles son los motores detrás de las tendencias de la desigualdad del ingreso en estos tres países? Manuel Fernandez y yo abordamos esta pregunta en un artículo publicado este mes en el Journal of Development Economics. Nuestro punto de partida es que las tendencias en la desigualdad salarial son bastante similares a las observadas en las primas de escolaridad. Por ejemplo, la disminución de la desigualdad salarial en Argentina después de 2002 fue particularmente marcada en la cola superior de la distribución, coincidiendo con una brusca disminución de la prima de educación universitaria. En Brasil y Chile, donde la disminución de la desigualdad de la cola inferior fue más pronunciada, las primas de educación secundaria se modificaron en sincronía con el registro del rango intercuantílico (50/10).

La evolución de la prima de la experiencia ha sido objeto de comparativamente mucha menos atención en la literatura que estudia los determinantes de la dispersión salarial en América Latina. Sin embargo, ésta también disminuyó durante este período. La brecha salarial entre los trabajadores con 20-29 años de experiencia y aquellos con 0-9 años de experiencia disminuyó en los tres países para todos los grupos educativos. En Argentina, la disminución fue más marcada entre los trabajadores con educación universitaria (una reducción del 23%) y los trabajadores con educación secundaria (-16%). en Brasil y Chile, la brecha salarial de la experiencia 20-29/0-9 entre los trabajadores con educación secundaria disminuyó en un notable 37% y 30%, respectivamente.

¿En qué medida la disminución de la prima de escolaridad y de experiencia contribuyó a la reducción de la desigualdad? Utilizando los métodos de desglose de Oaxaca-Blinder en toda la distribución de salarios, nuestro artículo confirma que la disminución de la prima por educación fue un determinante clave de la disminución de la desigualdad. También muestra que la reducción de la prima por experiencia fue un motor cuantitativamente importante. En Argentina y Brasil encontramos que el impacto de la disminución de los retornos de la experiencia en la desigualdad de la cola superior fue incluso mayor que el efecto de la disminución de las primas de escolaridad.

¿Qué importancia tuvo la oferta laboral en la disminución de las primas de experiencia y educación?

El grueso del artículo se concentra en entender el rol de los cambios en la composición de la fuerza laboral en las caídas de las primas de escolaridad y experiencia. Los porcentajes de trabajadores con un alto nivel de educación y los trabajadores de mayor edad aumentaron considerablemente durante este período y, tal y como las fuerzas de la oferta/demanda sugerirían, a medida que aumenta el número de trabajadores con un buen nivel de educación y de mayor edad, es de esperar que las primas de la educación y la experiencia tendieran a disminuir. Los cuatro paneles del gráfico abajo muestran evidencia del co-movimiento negativo en el cambio de los salarios y el cambio de la oferta laboral en diferentes grupos de educación/experiencia.

La desigualdad en América Latina - primas de educación vs ofertas relativas

Nota: El cambio en el ratio de ingresos corresponde a los residuos de una regresión de los ingresos relativos observados contra una tendencia lineal más un efecto fijo de país. El cambio en las ofertas relativas corresponde a los residuos de una regresión de las ofertas relativas observadas contra una tendencia lineal y efectos fijos de país. En el caso de las primas de experiencia, las ratios de ingresos residuales y las ofertas relativas se calculan por separado para los grupos [10-19], [20-29] y [>= 30] en relación con el grupo [0-9] con menos experiencia, y todas se incluyen en los dos paneles inferiores.

¿Qué importancia tuvieron las fuerzas de la oferta laboral en la determinación de la disminución de las primas? Para responder a esta pregunta, desarrollamos y estimamos una ampliación del modelo de la oferta y demanda laboral convencional popularizado por Katz y Murphy. En el modelo, no todos los trabajadores son igualmente productivos, y la producción requiere una combinación de trabajadores más cualificados con trabajadores menos cualificados. En términos más formales, los trabajadores son sustitutos imperfectos y, utilizando datos del salario relativo y oferta laboral para trabajadores con diferentes niveles de habilidad, podemos estimar su elasticidad de sustitución en la producción.

Encontramos evidencia de que los trabajadores con diferentes niveles de escolaridad son sustitutos imperfectos en la producción. Además, observamos que, dependiendo del nivel educativo, los trabajadores de diferentes grupos de edad también son sustitutos imperfectos en la producción. En nuestra especificación preferida, estimamos las elasticidades de sustitución en un rango de 1,25 (entre trabajadores cualificados y no cualificados) y 5,5 (entre diferentes grupos de experiencia condicionado a una educación universitaria). La implicación inmediata de este resultado es que el aumento de la oferta de trabajadores más educados y de mayor edad ejerció de hecho una presión a la baja de sus salarios relativos.

¿Fue entonces simplemente un cambio en la oferta el que llevó a una caída de las primas de escolaridad y experiencia? En realidad, no. Nuestras estimaciones muestran que el envejecimiento secular de la población explica cerca de la mitad de la disminución de la prima de la experiencia entre los trabajadores no cualificados, y aproximadamente una tercera parte de la reducción de dicha prima entre los graduados universitarios. El rápido aumento de la graduación de educación secundaria predice de manera exagerada la disminución de la prima de educación secundaria en Argentina y Chile, porque no es capaz de explicar una ligera tendencia al alza durante los años noventa. Entre tanto, las tendencias de la oferta laboral impulsaron la prima universitaria a la baja durante la década del 2000, pero no lo suficientes para explicar toda la disminución, al menos en Argentina y Chile.

Una interpretación posible de esta última conclusión es que la demanda relativa de trabajadores con educación universitaria disminuyó durante la década del 2000, posiblemente alimentada por el auge de las materias primas y los cambios en la demanda que ella conllevó, que favorecieron a los trabajadores de baja cualificación. Una alternativa es que el aumento de la matriculación universitaria ha provocado una disminución de la calidad media de los graduados universitarios, y la disminución de la prima simplemente refleja el contenido real del capital humano del título universitario. Las preguntas están sobre la mesa. Esperemos encontrar respuestas en los próximos años.

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Updated: octubre 25, 2018 — 1:09 PM

El Autor

Julián Messina

Julián Messina

Julián Messina es actualmente economista investigador del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Antes de unirse al BID, trabajó en el Banco Mundial y el Banco Central Europeo. Fue profesor en las Universidades de Barcelona GSE, Georgetown, Girona, Frankfurt y Mainz. Sus proyectos de investigación incluyen la economía del trabajo, la macroeconomía aplicada y la economía de la educación. Es autor de tres libros, incluyendo dos de los informes más importantes sobre América Latina del Banco Mundial. Su trabajo ha sido publicado en revistas académicas el American Economic Journal: Macroeconomics, Journal of Economic Perspectives, Economic Journal, Journal of the European Economic Association y Labour Economics. Frecuentemente aparece en blogs populares y medios de comunicación, incluyendo The Economist. Tiene altos niveles de experiencia en asesoría a gobiernos en América Latina, Europa y Asia. En 2002 Dr. Messina obtuvo un PhD del Instituto Universitario Europeo.

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