Cómo los países latinoamericanos pasaron a ser campeones del mundo en felicidad

A pesar de todos sus problemas, los países latinoamericanos están entre los más felices del mundo

Si tomáramos dos regiones: una con un PIB alto, elevadas tasas de igualdad, transparencia gubernamental y atención sanitaria, y la otra un poco rezagada en estos aspectos, a veces incluso por un amplio margen. ¿En cuál de las dos la gente se sentirá más optimista? La respuesta no es nada intuitiva. Muchos países latinoamericanos arrasan Europa Occidental y otras economías avanzadas con su energía positiva.

En un reciente estudio, Mariano Rojas, un economista mexicano, experto en el tema de la felicidad, estudió las respuestas de la Encuesta Mundial de Gallup a cinco preguntas relacionadas con los denominados estados positivos afectivos. Analizando las respuestas de los encuestados a la pregunta de cómo se habían sentido el día anterior, —si habían reído o sonreído, aprendido algo nuevo, si habían sido tratados con respeto o si habían disfrutado—, Rojas constató que muchos países latinoamericanos son un faro de felicidad. De hecho, ocho de los diez países con los más altos niveles de estados positivos afectivos son latinoamericanos, y entre ellos Paraguay, Panamá y Costa Rica ocupan los tres primeros lugares.

Una región de relaciones sociales muy estrechas

Según dice Rojas, los latinoamericanos tienen relaciones muy estrechas. Las personas en América Latina pueden verse aquejadas por el estancamiento del crecimiento del PIB, los altos niveles de desigualdad, corrupción y delincuencia, pero están unidas por un vínculo poco común y cuentan con el apoyo y afecto de sus familiares y amigos. Según afirma Rojas, esta es una cultura que combina las tradiciones de los españoles, en cuanto a la importancia que dan a sus parientes lejanos, con las tradiciones comunitarias de los indígenas, creando una mezcla que une a las personas y provoca alegría.

América Latina es una región que da prioridad a sus redes familiares y amigos cercanos. Por ejemplo, según el Programa Internacional de Encuestas Sociales, un 77% de los latinoamericanos cree que a las personas mayores deberían cuidarlas sus propias familias en vez de alguna institución pública o privada. Eso a diferencia de los países de Europa Occidental y anglosajones, donde solo el 36% y el 52% comparte esa convicción. La satisfacción familiar, según la encuesta, también es mucho más alta en América Latina que en los países anglosajones y de Europa Occidental.

Entre tanto, una encuesta realizada en 2001 por la misma organización encontró que Brasil y Chile —los únicos dos países de la región incluidos en la encuesta— excedieron a la mayoría de los países de Europa Occidental en el porcentaje de encuestados que respondieron que solían visitar a amigos y parientes cercanos. Brasil es el líder mundial en cuanto a esas relaciones familiares y amistades cercanas, sobrepasando a Italia, España, Estados Unidos y Canadá.

 

 Los países latinoamericanos lideran el mundo en una cierta medida de la felicidad

 

Una medida distinta de felicidad

La forma como todo esto se correlaciona con la medida, totalmente distinta, de satisfacción de la vida en general es otro asunto. El Informe Mundial de la Felicidad, que se publica anualmente, basa su clasificación de los países en las respuestas a una pregunta sencilla de la Encuesta Mundial de Gallup. En ella, se pide a los encuestados que califiquen su vida en una escala de 0 a 10, donde 0 es la peor vida que se puedan imaginar y 10 es la mejor. Así crea una medida distinta: la felicidad se vuelve más un asunto de evaluar la vida en general de cada uno y no según las emociones diarias como la risa y la alegría.

Aquí entran en juego varios factores. Según la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que produce el informe, dichos factores incluyen el PIB, la esperanza de vida y los niveles de corrupción de un país, así como la cantidad de generosidad, apoyo social y libertad que se siente.

No sorprende que este proceso produzca sus propios resultados diferentes. Según el último Informe Mundial de la Felicidad, los países más felices del mundo son Finlandia, Noruega y Dinamarca. El país latinoamericano mejor clasificado es Costa Rica (13), que está delante de Alemania (15) y Estados Unidos (18), y los siguientes países latinoamericanos mejor clasificados son México (24) y Chile (25), ubicados justo detrás de Francia (23).

Según los expertos, América Latina como región sale mucho mejor librada de lo que podría esperarse con solo mirar su PIB. Solo cuenta con menos ganadores que en la otra medida de la felicidad. Sin embargo, los resultados de Costa Rica, un país que no solo disfruta de los estrechos lazos personales de la cultura latinoamericana sino también de un sistema de bienestar social relativamente bueno y bajos niveles de violencia, constituyen un claro ejemplo de lo feliz que puede ser un país latinoamericano. A pesar de tener niveles de ingresos más bajos que las economías avanzadas, Costa Rica está bien posicionado en su medida de felicidad, según cualquiera de las dos definiciones del término.

Se necesita un desarrollo más equilibrado

Todo esto tiene repercusiones muy reales para el desarrollo. Sin duda alguna, los latinoamericanos podrían ser más felices si tuvieran niveles más bajos de desigualdad, menos corrupción y mejores sistemas educativos y de salud. Pero también debería existir un equilibrio, afirma Rojas.

Podemos educar a los niños, enseñándoles mayores destrezas y conocimientos. Pero también debemos enseñarles a mostrar empatía y cómo relacionarse con los demás. Podemos esforzarnos para ser más productivos. Pero quizás no deberíamos, como se sugiere en algunos países, eliminar días festivos para lograrlo, destruyendo valioso tiempo libre en el proceso. Podemos construir ciudades más grandes, pero no deberíamos crear grandes aglomeraciones urbanas que corten las conexiones entre los familiares que viven en el centro de las ciudades y aquellos que viven en las periferias distantes.

La felicidad es un impulso humano básico, algunos incluso dirían que es el más básico de ellos. Y por esa razón, afirma Rojas, “Al diseñar estrategias para el crecimiento económico en América Latina, debemos tener mucho cuidado de no destruir las cosas que contribuyen a la felicidad”.

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El Autor

Steven Ambrus

Steven Ambrus trabajó como corresponsal de los medios masivos de comunicación de Estados Unidos y de Europa durante dos décadas en América Latina cubriendo política, educación, medio ambiente y otros temas. El trabaja actualmente en la unidad de comunicaciones y publicaciones del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo BID.

2 Comments

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  1. En un mundo globalizado y de integración comercial, lo más valioso e importante son las ganancias, utilidades, los rendimientos, los recursos humanos calificados y competitivos es lo más importante, LA FELICIDAD, EN DONDE ESTA? En tanta pobreza en México, 45 millones de personas

  2. La felicidad, un bien intangible, tan escaso, y tan necesario!

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