Cómo las ideas del Nobel inspiraron al BID

Richard Thaler, el profesor de la Universidad de Chicago que introdujo el uso de herramientas de la psicología en la economía, fue galardonado el 8 de octubre de 2017 con el Premio Nobel de Economía.

El galardón, que reconoce el trabajo de Thaler en indicar que no siempre se cumplen los supuestos de racionalidad en la conducta económica y en demostrar que a las personas se les podía dar un “pequeño empujón” para que tomaran mejores decisiones, despierta una gran satisfacción en el BID. Su influencia ha sido crucial para ayudarnos a diseñar intervenciones que han contribuido a mejorar vidas en América Latina y el Caribe.

“Al explorar las consecuencias de la racionalidad limitada, las preferencias sociales y la falta de autocontrol, Thaler ha demostrado que estos rasgos humanos influyen sistemáticamente tanto en las decisiones individuales como en los resultados del mercado”, declaró la Academia Sueca. En otras palabras, no somos tan racionales como suponen la mayoría de los modelos económicos. Ni siquiera somos tan racionales y calculadores como creemos ser.

Esta visión ha servido de base para una parte importante de nuestro trabajo en el Departamento de Investigación del BID en los últimos años. Hemos establecido asociaciones con gobiernos locales y nacionales y con agencias en América Latina y el Caribe para probar soluciones innovadoras para ayudarles tomar mejores decisiones a las personas. Y, dada la sencillez de estas intervenciones, hemos descubierto que podemos mejorar el bienestar de las personas y de la sociedad a un costo relativamente bajo.

Una de las observaciones de Thaler es que las personas toman atajos mentales cuando toman decisiones, debido a sus limitaciones cognitivas y al escaso tiempo que se dan a sí mismas para pensar las cosas. El cumplimiento tributario es un caso clásico. Muchas personas en América Latina no pagan sus impuestos porque creen que la sanción es pequeña. En Argentina, el costo de no pagar los impuestos a la propiedad en la mayoría de las ciudades tiene una tasa de interés compuesto del 2%. Las personas, al concentrarse en el valor del 2%, tienden a ver ese monto como insignificante. No se concentran en la parte de que el interés es compuesto cada mes y tampoco calculan cuál es el efecto en el largo plazo de esa acumulación de interés. Sin embargo, en una intervención que llevamos a cabo en Junín, Argentina, descubrimos que si replanteábamos la información para dejar claro que una deuda tributaria de $1000 tendría como resultado $268 adicionales en intereses al final del año, la gente empezaba a preocuparse y pagaba sus impuestos. Gracias a ese planteamiento, aumentamos el cumplimiento en casi un 10% en el grupo que recibió el mensaje en comparación con un grupo de control.

Otra perspectiva clave de Thaler es la importancia de la equidad para los consumidores. Una vez más, cuando se trata de impuestos, vemos que la decisión de las personas de pagar o no pagar está vinculada a su percepción de lo equitativo que es el sistema. Es decir, les importa si otros también pagan y si el gobierno hace buen uso del dinero que recauda. Por este motivo, informar a las personas de que sus conciudadanos cumplen con sus obligaciones tributarias y que el gobierno utiliza la recaudación para mejorar los servicios municipales, como hicimos en Junín, puede mejorar el cumplimiento.

El problema del autocontrol, de la tendencia de las personas a ceder a la tentación, es fundamental en la visión de Thaler. “Thaler también arrojó luz sobre el viejo tópico de que es difícil cumplir las resoluciones de Año Nuevo”, escribió la Academia Sueca. Las recompensas pueden ayudar a las personas a cumplir sus resoluciones en numerosos contextos. Pero no siempre ocurre así. Hay evidencia abundante que sugiere que si las recompensas no están bien diseñadas, funcionarán durante sólo un tiempo limitado o no funcionarán. Concretamente, hemos encontrado que las recompensas que apelan a la visión moral de las personas son más efectivas que aquellas que ofrecen sólo un incentivo monetario.

En estrecha relación con ese problema, observamos el hecho de que las personas no tienen en cuenta el largo plazo. No se detienen a pensar cómo su actuación en el presente les afectará en el futuro y, por ejemplo, no se preocupan de ahorrar para la jubilación. En el BID, hemos encontrado maneras de ayudar a las personas a tomar decisiones más inteligentes en materia de ahorro. Hemos promovido sistemas donde un cierto monto se deduce automáticamente para el ahorro del pago electrónico de los salarios y hemos promovido la educación que enseña conductas de ahorro a los niños, cuyos cerebros todavía se están desarrollando en el ámbito del control de los impulsos.

La Academia Sueca acertó al reconocer el carácter transformador de las ideas de Thaler. “Las contribuciones de Richard Thaler” han construido un puente entre el análisis económico y el psicológico de la toma de decisiones de los individuos”, escribió. En la medida en que hemos podido aplicar sus novedosas perspectivas en América Latina y el Caribe, lo hemos hecho sabiendo que puede marcar una gran diferencia para mejorar las vidas de las personas.

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El Autor

Carlos Scartascini

Carlos Scartascini

Carlos Scartascini es líder del Grupo de Economía del Comportamiento del BID y líder técnico principal del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo. Actualmente se enfoca en expandir el uso de la economía del comportamiento en el BID y en dirigir muchos experimentos de campo con gobiernos en América Latina y el Caribe. Su investigación actual se centra en el papel de los mensajes y los métodos de comunicación para afectar el comportamiento y la demanda de políticas públicas. Además de la economía del comportamiento, sus áreas de especialización incluyen economía política y finanzas públicas. Ha publicado siete libros y más de 35 artículos en volúmenes editados y revistas especializadas. Es editor asociado de la revista académica Economía. Un nativo de Argentina, el Carlos tiene un Ph.D. y un Máster en Economía de la Universidad George Mason.

3 Comments

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  1. ¡Excelente Articulo!

  2. Esas ideas deben llegar programáticamente a las escuelas, es igual que lo que indica sobre el ahorro, explicar esto, explicar economía en las escuelas, qué resultados tendría a largo plazo y no dejar el libro en las librerías, llevarlo a las escuelas en forma de conferencias buscando resultados a largo plazo, que de cada préstamo que hacen las corporaciones financieras, se dedique a divulgación que ayude a pensar, a pensar mejor a los jóvenes y a las comunidades…

  3. Maritza Esparza Baeza

    Muy interesante el articulo y la perspectiva de enfocar el autocontrol de los impulsos con educación, entendiendo que las decisiones individuales afectan el resultado del mercado, replanteando la información que se proporciona a los individuos y entregando soluciones que les permitan motivarse en mejorar sustancialmente su visión sobre el futuro y el presente.
    Se ha de esperar que soluciones practicas e innovadoras se puedan implementar en todos aquellos lugares donde el progreso y crecimiento sea una tarea constante.
    Saludos cordiales, desde Temuco, Chile.

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