Comercio exterior: ganadores y perdedores en el Norte y el Sur

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Tras el referéndum del Brexit y las elecciones en Estados Unidos, en todos lados los comentaristas han debatido quiénes son los ganadores y perdedores cuando se trata de comercio exterior. La mayoría de los economistas concuerdan en que un mayor intercambio comercial en general es bueno, pero que su impacto puede variar de forma dramática. La relación entre comercio exterior y desigualdad se vuelve entonces menos obvia.

Por empezar, los impactos del comercio exterior sobre la desigualdad pueden ser muy distintos en economías industrializadas y emergentes. En las primeras, donde la oferta de trabajo calificado es más abundante, el comercio exterior bien puede reducir aún más los salarios más bajos; pensemos en que más empleos no calificados sean desplazados a otros países donde el trabajo no calificado es más barato. Pero en las economías emergentes, donde el trabajo no calificado es más abundante, la demanda de trabajadores menos calificados podría aumentar, produciendo el efecto exactamente opuesto. Según esta visión, el comercio debería reducir la desigualdad en las economías emergentes. Por otro lado, nuevas teorías del comercio que se centran en la productividad de distintos tipos de firmas podrían apuntar a un aumento de la desigualdad como en los países más ricos.

Entonces, ¿qué sucedió en América Latina? En la gran liberalización comercial de los años 90, los salarios en industrias protegidas —muchas de las cuales empleaban gran cantidad de trabajadores de baja calificación— se redujeron para sobrevivir la competencia extranjera. También se crearon empleos nuevos con altos salarios. Un caso de estudio interesante es el impacto de NAFTA en México. La introducción del acuerdo de libre comercio destruyó algunos empleos manufactureros de bajo valor agregado en industrias que solían estar protegidas. Pero creó empleos con mejores salarios al conectar firmas mexicanas con sus pares norteamericanos. Además, impulsó las exportaciones, y probablemente produjo impactos positivos en general; hubo un aumento de los salarios y una significativa reducción de la pobreza.

La década de 2000 fue distinta. Los exportadores de materias primas, en particular en América del Sur, se beneficiaron con el auge sin precedentes de China. El país asiático creció a una tasa promedio de más de 10% anual durante 10 años y se convirtió en la segunda economía global, ¡similar a sumar una economía del tamaño aproximado de Argentina todos los años! Los cambios en distintas industrias y dentro de las mismas en América Latina en beneficio de los trabajares de baja calificación en momentos en que la región había adquirido mejores habilidades creó situaciones de escasez de trabajadores de baja calificación, e incrementó sus salarios. Pero claramente lo que estaba sucediendo iba mucho más allá de los cambios en el comercio exterior que favorecían reducciones de la desigualdad. Algunos países aprovecharon el crecimiento rápido para modificar regulaciones del mercado laboral (aumentando y endureciendo la aplicación del salario mínimo) y otros profundizaron redes de seguridad como transferencias condicionales de efectivo.

La relación entre comercio exterior, pobreza y desigualdad es compleja, y es posible que sea distinta en América Latina y el Caribe que en Estados Unidos y el Reino Unido. Siempre es probable que los cambios en el comercio exterior produzcan ganadores y perdedores a nivel microeconómico. Los gobiernos pueden implementar políticas para compensar a los perdedores y asegurarse de que quienes terminan desempleados tengan alternativas. Pueden brindar programas, por ejemplo, para que los trabajadores adquieran las habilidades que necesitan. La próxima edición del libro insignia del BID, Aprender mejor: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades, analiza qué políticas públicas funcionan, y cuáles no, para mejorar las habilidades de la fuerza laboral. Un mayor crecimiento podría generar recompensas para muchas personas en muchos países. Pero sus impactos potencialmente negativos sobre unos pocos que no se benefician deberían ser paliados.

El informe macroeconómico 2017 de América Latina y el Caribe del BID considera los aspectos positivos y negativos de la integración comercial en la región. También contiene una propuesta concreta sobre cómo debería avanzar la región, y encontrar un camino para crecer más en un escenario comercial global nuevo y muy incierto. Regístrese aquí para recibir un email cuando el informe esté disponible para ser descargado.

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The Author

Julián Messina

Julián Messina

Julián Messina is a Lead Research Economist at the research department of the Inter-American Development Bank (IDB). Prior to joining the IDB, he worked at the World Bank and the European Central Bank, and he has taught at the Universities of Barcelona GSE, Georgetown, Girona, Frankfurt and Mainz. His research interests include labor economics, applied macroeconomics and the economics of education. He is author of three books, including two World Bank Latin American Flagship Reports. His work has been published in academic journals including the American Economic Journal: Macroeconomics, Journal of Economic Perspectives, Economic Journal, Journal of the European Economic Association and Labour Economics, and he is often featured in popular blogs and media outlets including The Economist. He has extensive experience advising governments in Latin America, Europe and Asia. Dr. Messina obtained his PhD. in Economics at the European University Institute in 2002.

The Author

Andrew Powell

Andrew Powell

Andrew Powell is the Principal Advisor in the Research Department (RES). He holds a Ba, MPhil. and DPhil. (PhD) from the University of Oxford. Through 1994 he dedicated himself to academia in the United Kingdom as Prize Research Fellow at Nuffield College, Oxford and Associate Professor (Lecturer) at London University and the University of Warwick. In 1995, he joined the Central Bank of Argentina and was named Chief Economist in 1996. He represented Argentina as a G20/G22 deputy and as member of three G22 working groups (on crisis resolution, financial system strengthening and transparency) in the late 1990’s. In 2001, he returned to academia, joining the Universidad Torcuato Di Tella in Buenos Aires as Professor and Director of Graduate Programs in Finance. He has been a Visiting Scholar at the World Bank, IMF and Harvard University. He joined the IDB’s Research Department in 2005 as Lead Research Economist and in 2008 served as Regional Economic Advisor for the Caribbean Region until returning to the Research Department as the Principal Advisor. He has published numerous academic papers in leading economic journals in areas including commodity markets, risk management, the role of multilaterals, regulation, banking and international finance.

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