por Juan Pablo Severi.

En esta época del año que se habla mucho sobre el nacimiento, tuve la oportunidad de leer los resultados de una investigación poco común impulsada por colegas del Banco Interamericano de Desarrollo. El libro Asuntos de Familia, publicado recientemente, habla de una aproximación, a través de técnicas cualitativas, al proceso de toma de decisiones respecto a la atención del parto en 15 municipios de cinco países (México, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá) con alta predominancia de población indígena y mestiza de Chiapas y Centroamérica. 

Creo que la selección del tema, del público objetivo y la metodología utilizada constituyen aciertos destacables. En tal sentido, la atención institucional del parto ha sido por décadas una obsesión de los Programas de Salud Materno Infantil, por sus reconocidas consecuencias beneficiosas en reducir la mortalidad materna e infantil. A pesar de los avances en la materia, ciertos grupos (incluyendo los focales del estudio) evidencian mayores rezagos. Por otra parte, las metodologías de análisis cualitativo, al tiempo que sacrifican potencialidad para realizar inferencias, resultan en un paso previo inevitable para la renovación y construcción de nuevos marcos teóricos para entender la realidad.

El estudio apela a la teoría de las redes sociales para realizar la investigación. Las redes sociales, determinadas por niveles de intensidad en las relaciones de personas y entidades, revelan procesos decisionales a su interior donde distintos actores tienen mayor o menor protagonismo en las decisiones. Así, y como resultado del estudio, podemos identificar (más que identificar, sospechar, intuir, o incluso llegar a formular hipótesis preliminares más o menos firmes) varias “curiosidades”:

* En las comunidades estudiadas de Guatemala y Chiapas, el cónyuge de la embarazada primeriza es el principal tomador de decisión respecto al lugar del parto. Este, a su vez, recibe influencias muy fuertes (casi inapelables) de su madre (la suegra de la parturienta).

* En cambio, en las comunidades indígenas de Nicaragua, Honduras y en Guna Yala en Panamá, el tomador de decisión principal lo constituye el binomio conformado por la embarazada y su madre, teniendo el padre un protagonismo marginal.

* Sin embargo –y solamente para asomarnos a las complejidades del problema—en la comunidad de Emberá en el mismo Panamá las decisiones son tomadas predominantemente por la misma pareja.

Conforme avanzan las páginas, el lector se desliza entre novedades y evidencias sistematizadas, que van desde la influencia de parteras y líderes comunitarios, a la importancia diferencial que las comunidades dan a aspectos tales como la calidez y respeto en el trato ofrecido por los servicios de salud, la incorporación de técnicas de parto consuetudinarias y las facilidades ofrecidas a los acompañantes de la parturienta. Así, por ejemplo, puede ser un elemento decisivo para optar por el parto en casa, el acceso a comida caliente y abrigo, asociado a la creencia entre algunos indígenas que el frío en general y la comida fría en particular, podría traer importantes complicaciones posteriores para la salud.

Desde mi añejo compromiso con las políticas sociales, estoy convencido que el propósito de la investigación es la superación de asimetrías de bienestar entre grupos y que esta superación debe ser autosustentada para ser permanente. Tal orden de cosas supone mínimamente un cambio en actitud y comportamiento de los actores. Resulta así decisivo avanzar en el conocimiento de los valores, relaciones, normas y percepciones que hacen a las decisiones personales y grupales.

El libro que inspiró este artículo resulta un indudable aporte en el sentido correcto y, más sugestivo todavía, lo hace a partir de la metodología correcta.  Al decir de Einstein con total acierto, “es la teoría la que decide lo que se observa” y creo que, tanto o más importante que investigar rigurosamente según los dictámenes de la teoría, es poner a la misma teoría ante el desafío permanente de la realidad.

Debemos ensanchar las oportunidades que ofrecemos a la realidad para que nos cuente sus secretos. En la medida que develemos –aunque más no sea parcialmente—sus misterios, emergeremos en mejores condiciones para cumplir con nuestra vocación transformadora en orden a un bienestar crecientemente inclusivo.

¿En tu país se hacen investigaciones sobre este tipo de prácticas? ¿Cómo se usan los resultados? Cuéntanos en la sección de comentarios abajo o mencionando a @BIDgente en twitter.

Juan Pablo Severi es Especialista Líder en protección social en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Showing 2 comments
  • Silvia Bustamante
    Responder

    Muy interesante lo expuesto en este artículo. Soy Ginecóloga de profesión, Magister en Administración de Empresas de Salud, y he revisado muchas investigaciones al respecto pero es la primera vez que conozco de una metodología como la que aplicaron en el estudio que se comenta. Y, sin duda, los resultados nos ofrecen un acercamiento a la realidad de enorme importancia para orientar las estrategias que se podrían plantear en búsqueda de mejorar el acceso a una maternidad segura.
    Me encantaría poder aportar, desde mi posición, si hubiera alguna oportunidad para ello.

    • Cecilia Martinez Gomez
      BID - Blog
      Responder

      Muchas gracias por tu comentario, Silvia. Desde la División de Protección Social y Salud del BID tratamos de comprender las diferentes interacciones y necesidades culturales de los diferentes contextos sociales en America Latina y el Caribe. Te invitamos a seguir leyendo, comentando y compartiendo el material de este blog con tus contactos.
      Saludos cordiales y excelente año,
      Cecilia

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