por Carolina González Acero.

Los servicios socio-sanitarios, es decir la integración de los servicios de salud y los servicios  sociales, son cada vez más comunes en áreas como el desarrollo infantil, la atención de jóvenes en riesgo y de población en riesgo de exclusión o vulnerables. Sin embargo, aspectos como el envejecimiento de la población, el cambio del perfil epidemiológico entre otros aspectos, ponen de manifiesto la necesidad de avanzar en esta área que no solo debe responder a factores sociales sino también a diagnósticos clínicos. Aquí van 5 razones por las que se hace cada vez más imperativa esta integración:

1. Envejecimiento acelerado de la población: Según datos de la OMS la población mayor de 60 años entre el 2000 y 2050 pasará del 11% a representar casi el 22% a nivel  mundial, así para el 2050 existirán más de 2000 millones de adultos mayores.  Es decir, a futuro habrá menos niños y más adultos mayores que si bien reflejan un aumento en la esperanza de vida, implican nuevos retos como la seguridad económica en la vejez, la organización de los sistemas de atención a la salud y los sistemas de protección social, en especial aquellos de apoyo familiar.

2. Incremento de enfermedades crónicas: Si bien la carga generada por enfermedades transmisibles aún es considerable, hoy las enfermedades crónicas son responsables de un mayor número de muertes y de más discapacidad, en especial en la población adulta y mayor. En América Latina y el Caribe las enfermedades crónicas no transmisibles causan casi el 68% de la mortalidad Pero este no es un fenómeno regional, según el reporte World Population Ageing 2013 de las Naciones Unidas, en el 2008 el 85% de las muertes de personas mayores de 60 años a nivel mundial estaban asociadas a enfermedades no transmisibles.

3. Mayores casos de enfermedades mentales: Asociado a las enfermedades crónicas está el incremento de los casos de demencia o enfermedades mentales a nivel mundial, en el 2013 existían 44.4 millones de personas con demencia, para el 2030 se espera que sean 75.6 millones y para el 2050, 135.5 millones, con un mayor incremento en América Latina donde se espera un aumento del 100% de los casos. Esto sin pasar por alto que el riesgo de padecer demencia aumenta con la edad, por lo que la situación empeora si tenemos en cuenta el envejecimiento acelerado de la población. Las condiciones crónicas son enfermedades de larga duración que demandan atención permanente y por lo general cuidados y tratamientos diferentes a los curativos.

4. Aumento del número de personas dependientes: Ante el aumento significativo en la población mayor de 60 años para el 2050, también se prevé un aumento de la población mayor dependiente, que se estima se multiplicará por cuatro. Esta situación estará acompañada de más población mayor que demandará una rápida capacidad de respuesta así como mayor atención y cuidado permanente dadas sus limitaciones físicas y mentales. Según estimaciones de la CEPAL para el año 2000 la relación de dependencia de adultos mayores ([Población de 60 años y más/ población de 15-59]*100) en América latina era de 13.00 y para el 2050 se estima que llegue al 39.3.

5. Presiones importantes en el gasto en salud: El envejecimiento de la población está directamente asociado a una mayor prevalencia de enfermedades y demanda de los servicios de salud, lo cual se traduce en más gastos sanitarios, en muchos casos, por tiempos prolongados que se extienden desde el inicio de la enfermedad, pasando por la discapacidad y hasta la muerte. Muchas veces, estos gastos no son absorbidos por el sistema sino que se trasladan a la familia contribuyendo a la persistencia de un gasto de bolsillo elevado y a su empobrecimiento. Por ejemplo, se estima que enfermedades como la demencia tendrán un costo de US$604 millones a nivel mundial, equivalente al 1% de producto interno bruto del mundo, siendo esta una sola de las múltiples enfermedades que afectan con mayor prevalencia al adulto mayor.

Estos aspectos nos invitan a pensar en una nueva configuración de los servicios sanitarios y sociales en los que se redefinan aspectos como la atención de la salud y el bienestar de la población. No cabe duda que con el envejecimiento de la población y con un mayor número de enfermos crónicos nos enfrentamos a retos que van más allá de su sostenibilidad financiera, por lo que es importante avanzar en acciones integradas que permitan atender las dolencias y enfermedades de esta población pero a su vez garantizar los cuidados requeridos en su condición de discapacidad y dependencia, así como un mayor acompañamiento de sus familias en este proceso.

Países como España, Francia, Canadá, Australia, y Estados Unidos, a través de diferentes modelos y enfoques se han embarcado en el camino hacia la integración socio-sanitaria a través de la cual se han logrado flexibilizar ambos sistemas para hacer frente de manera coordinada a una realidad apremiante y de necesidades coincidentes desde el punto de vista social y sanitario, que solo la integración de los dos sistemas puede proveer, garantizar y mejorar.

¿Cómo funciona esta integración en tu país? ¿Puedes encontrar otras razones por las cuales se deban integrar ambos servicios? Comparte tus comentarios en la sección de abajo o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Carolina González es especialista en salud en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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Showing 8 comments
  • Danilo Fernandez
    Responder

    Felicitar a la autora por el abordaje del tema, muy actual y de debate, pero sobre todo muy requiriente de acciones y decisiones urgentes; porque las segmentaciones y fragmentaciones tal cual estan hoy, no seran sostenibles en el tiempo cada vez mas cercano a los grupos poblacionales actuales y por venir. Bastará la incidencia y las medidas tecnocraticas para que la reflexión acción se materialice en cambios??? Habrán caído en cuenta los funcionarios actuales que ellos serán parte de los grupos poblacionales aludidos en estos textos???

    • Carolina González Acero
      Responder

      Estimado Danilo,

      Muchas gracias por tu comentario. Comparto tus inquietudes y así como tú lo mencionas el tema requiere un abordaje urgente pues es un problema que ya estamos viviendo y cuyo impacto tiende a ser más severo en el corto plazo.

      En mi opinión, se requiere de más que medidas tecnocráticas para que las acciones sean reales y concretas, se requiere de un compromiso y de responsabilidad por parte de todos, en el que haya conciencia acerca de que hay muchas probabilidades en que todos lleguemos a convertirnos en adultos mayores y como tales demandaremos cuidados de calidad continuos y permanentes que solo la integración socio sanitaria pude proveer.

      Muchas gracias por seguirnos!

  • Dr Max Ramirez
    Responder

    Verdades de a puño, es una forma de decir usada en Panamá, para referirse a hechos consumados totalmente ciertos.
    Los países progresivamente estamos transitando hacia cambios en la composición de la población todo lo cual traerá cambios.
    A una acción se produce una reacción, estos estudios de cambios en la composición de la población traen aparejadas preguntas que deberán resolver las instituciones de salud y de seguridad social para establecer cambios a mediano y largo plazo, necesarios el financiamiento y en la organización de los servicios. Es necesario divulgar con suficiencia y penetración a la población estos estudios para que los conozca y acepte, de lo contrario solo se formaran convulsiones sociales cada cierto tiempo cuando los sistemas actuales o modificados no aguanten ese peso poblacional.

    • Carolina González Acero
      Responder

      Estimado Dr. Ramirez,
      Es un gusto saludarlo, muchas gracias por su comentario.
      Como usted lo dice y bien lo dicen las verdades de a puño, no podemos pasar por alto los cambios en la pirámide poblacional que requieren de cambios efectivos y sostenibles. Los estudios realizados en el tema deben ser más divulgados para generar un mayor impacto y así contribuir a que el tema pase a ser parte de nuestras prioridades en materia de políticas públicas cuanto antes.
      Muchas gracias por seguirnos!

  • silvia prieri
    Responder

    Coincido con las 5 razones y agrego una: la problemátca de consumo de drogas tanto (consumo indevido de drogas legales como consumo de drogas ilegales). Esta problemática es creciente en la región especialmente en adolescentes y si bien atraviesa todos los niveles de ingresos en los sectores mas bajos se vuelve mas complejo. El sector “tradicional” de captación de esta problemática son los servicios educativos pero con niveles de deserción escolar y la complejidad de la problemátca pareciera que se viene realizando un “corrimiento” hacia los servicios de salud.

    • Carolina González Acero
      Responder

      Estimada Silvia,

      Que buen punto el que mencionas, efectivamente son varias las razones por las cuales los servicios sociales y de salud se deben integrar y la que tu indicas es una razón muy válida y de gran preocupación. La sociedad hoy enfrenta diversos retos que ningún sector por sí solo puede controlar, los problemas a los que nos enfrentamos son cada vez más complejos y requieren de acciones integradas y coordinadas que deben ser manejadas como tal.

      Saludos

  • Josep Lluís Fernandez Roure
    Responder

    Excelente trabajo. Sin embargo creo que las 5 razones (y un poquito más, como sugiere Silvia Prieri) creo que podrían resumirse en 2:

    1.- Incremento de las personas con elevados niveles de dependencia, independientemente de su edad y motivos de esa dependencia, lo que condiciona una enorme vulnerabilidad de esas personas. Lo que se ha venido en llamar en algunos lugares, como en Cataluña y en España, “el paciente frágil”, auténtico reto para el sistema sanitario, a la hora de la “gestión y utilización de recursos” centrados en el paciente. En ese caso, el verdadero reto no es tanto como se utilizan los recursos sanitarios (lo que en general equivale a la utilización de múltiples fármacos) sino cuales son los recursos más eficientes que repercutirán en la mejora de la calidad de vida de las personas frágiles (adultos o niños). Esa “fragilidad” repercute de modo directo no solo en la persona, sino también, sobre todo, en su familia

    2.- La adecuación del tratamiento tiene que tener en cuenta factores como: 1) las metas de la atención prestada, 2) los objetivos del tratamiento pautado, 3) la esperanza y expectativa de vida del paciente, 4) el tiempo estimado del tratamiento pautado hasta que exista (si es que finalmente puede existir) un beneficio clínico significativo. Sin duda influyen factores biológicos, psicológicos, sociales y propios del sistema sanitario, por lo tanto el abordaje deberá tener en cuenta todos estos aspectos.

    Así pues la coordinación entre profesionales del ámbito sanitario y del ámbito social resulta imprescindible. Y queda claro, que ha de ser en el ámbito más cercano al paciente frágil y a su familia, donde deben desarrollarse esas estrategias de integración. Ese ámbito sin duda, a de ser el de la Comunidad y el recurso sociosanitario de mayor accesibilidad para la población, está en la Atención Primaria, trabajando en red con el resto de dispositivos territoriales (hospitales, servicios sociales territoriales,….)

  • Carolina Gonzalez Acero
    Responder

    Estimado Josep,

    Muchas gracias por el análisis. Tu comentario explica de manera muy precisa el concepto de la integración sociosanitaria así como varios de los elementos que deberían ser considerados.

    Entre varios de los importantes aspectos que mencionas, me gustaría resaltar la importancia de desarrollar la integración en el ámbito más cercano al paciente, aspecto fundamental si tenemos en cuenta que es aquí donde está la puerta de entrada al sistema y en donde la coordinación es clave para garantizar la provisión y continuidad de atención y cuidados necesarios, así como la referencia y contra referencia entre niveles de servicios. Como actores fundamentales del ámbito cercano al paciente, y como tu también lo indicas vale la pena destacar el papel de la familia y la comunidad. La familia como acudiente primario del “paciente frágil” en muchos casos asume el cuidado directo del paciente sin contar con el conocimiento y los medios físicos y económicos para hacerlo y la comunidad que en muchos casos pasa a ser la familia del paciente, deben jugar un papel activo como parte de este proceso de integración por ejemplo, la familia debe ser considerada en el proceso y educada para saber cómo manejar estos casos y saber a qué tiene derecho y qué puede exigir como parte de esta integración; de igual forma la comunidad debe recibir más apoyo y motivación para su organización ya que por su cercanía al paciente, en muchos casos se convierte en su voz y en un líder para sostener los cambios y promover la integración.

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