por Susan Kolodin.

Cartí, Guna Yala, Panamá– El salón de reuniones de la comunidad está construido con troncos, y el piso de tierra y techo de hojas de palmera.  En el centro del salón, cuatro líderes de la comunidad están sentados en hamacas, con un gran rótulo encima que dice “El pueblo que pierde sus tradiciones pierde su alma”.  Los ‘sailas’ o líderes de la comunidad están esperando a  la comisión que llega para conversar con ellos sobre el nuevo libro titulado Asuntos de Familia, un estudio cualitativo sobre las redes sociales durante el embarazo y parto en Mesoamérica .

Generalmente los técnicos llegamos hasta ese remoto lugar solicitando información para nuestras investigaciones e informes, sin embargo,  en esta ocasión  fue diferente, llegamos para “devolverles” la información. Queríamos discutir con ellos nuestros hallazgos en la investigación para asegurar que nuestras conclusiones concordaban con la realidad que viven las personas que más nos interesaban: los miembros de la comunidad.

Así que sin dudarlo, presentamos las conclusiones del estudio que analiza las redes de apoyo que tienen las mujeres embarazadas durante el embarazo y parto en cinco países de la región de Mesoamérica donde trabaja el BID y la Iniciativa que financió el estudio, Salud Mesoamérica 2015.

En Panamá, se realizó el estudio en las comunidades indígenas de las comarcas de Guna Yala y Emberá.  Entrevistamos a más de 100 miembros de las comunidades, así como a proveedores de servicios de salud incluyendo médicos y enfermeras de los centros de salud, y también parteras y médicos tradicionales.

El hallazgo principal del estudio rompe el esquema vigente en la medicina occidental que trata a la mujer embarazada como un actor autónomo e individualizado.  Lo que nosotros descubrimos es que existen redes sociales que apoyan a la mujer y también influyen en las decisiones que se toman respecto a su embarazo y parto.

Por ejemplo, en Emberá, la mujer embarazada, su cónyuge y su madre son las personas que más influyen en las decisiones. En Guna Yala, la mamá y la abuela de la mujer embarazada son las que más participan en las decisiones, especialmente cuando se trata de madres jóvenes y primerizas.  Y, aunque no participan directamente en las decisiones que se toman, los líderes de la comunidad (el ‘saila’) así como los médicos tradicionales (el ‘nele’) y los que manejan las hierbas (el ‘inaduled’) también tienen mucha influencia y sus opiniones son muy valoradas por los miembros de la comunidad.

En estas regiones, muchas familias todavía prefieren los partos en domicilio por la comodidad de estar en familia y la posibilidad de practicar sus ritos y ceremonias que acompañan un evento tan importante como es el nacimiento de un nuevo miembro de la comunidad.

Sin embargo, hay que destacar y poner sobre la mesa que el parto seguro –en un centro de salud que garantiza una atención adecuada y que cumple con estándares de calidad para la madre y el bebé–  permite reducir las altas tasas de mortalidad en las poblaciones más pobres y es uno de los objetivos primordiales de la Iniciativa Salud Mesoamérica 2015.

Los líderes tradicionales no comparten esta opinión, ya que temen la pérdida de su identidad y su cultura, y perciben que el parto institucional representa  una manera más en que la cultura  ‘occidental’ ha invadido sus espacios culturales tradicionales.

¿Cómo podemos responder a la prerrogativa de reducir la mortalidad sin perder la riqueza socio-cultural que nos define como región? Algunos médicos panameños del centro de salud en Cartí están trabajando en esta dirección. Invitan a los proveedores de medicina tradicional a acompañar a la mujer al centro de salud y a llevar a cabo sus ritos en la sala de partos.

En otros países se han hecho adecuaciones socio-culturales en los centros de salud y las salas de parto, y se han realizado capacitaciones a médicos y enfermeros sobre las culturas y costumbres tradicionales de sus comunidades.

Estos avances son muy importantes hacia la creación de verdaderos sistemas de salud interculturales; sin embargo, falta mucho para conseguir una mejora significativa de los servicios de acuerdo con las expectativas y requisitos de las personas que los utilicen.

Deberíamos seguir profundizando nuestro contacto con los miembros y líderes de las comunidades para asegurar que los servicios de salud que se les ofrece responden, no sólo con una calidad técnica, sino también con los aspectos socio-culturales. Sólo mejorando la salud intercultural lograremos una verdadera salud para el alma.

¿Dónde preferirías dar a luz, en casa o en el hospital? ¿Dónde paren generalmente las mujeres en tu país? ¿Son ellas las que deciden dónde hacerlo o lo hacen otros miembros de su familia por ellas? Cuéntanoslo y escríbenos un comentario. También puedes hacerlo a través de twitter nombrando nuestra cuenta @BIDgente en tu tweet.

Además, si quieres saber más sobre el tema te invitamos a que veas nuestro video y a que descargues gratuitamente nuestra publicación “Asuntos de familia. Estudio cualitativo sobre las redes sociales durante el embarazo y parto en Mesoamérica. Chiapas-México, Guatemala, Panamá, Honduras y Nicaragua. ¡Esperamos que te guste!

Susan Kolodin es la jefa de operaciones del BID en Nicaragua. Trabaja en el Banco Interamericano de Desarrollo desde el año 1997 en el diseño y supervisión de programas de desarrollo infantil temprano, educación, salud y desarrollo de pueblos indígenas.

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Showing 2 comments
  • Miguel Campos
    Responder

    En Nicaragua también en las zonas rurales y remotas las mujeres dan a luz en sus casas, hay parteras que son asistidas por parientes de la mujer embarazada, el riesgo que veo de tal práctica es una complicación del parto, por ejemplo la necesidad de practicar una cesárea, hay mucho riesgo en ello, así que no sólo se puede ver desde la óptica de las costumbres.

    Otra característica es que por lo general el hombre no participa, en otros lugares el hombre acompaña y asiste a la pareja, creo que sería una buena práctica, pero debido a construcciones sociales las parteras le dicen: “esto es cosa de mujeres, apártese y déjenos trabajar”.

  • Juan Zeledon
    Responder

    Muchas felicidades por todo este esfuerzo, que interesante entender toda la estructura social que intervienen en estos asuntos de familia.

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