por Rebecca Shillenn.

Mata aproximadamente a 6 millones de personas cada año y es responsable de la muerte de 1 de cada 10 adultos a nivel mundial; el consumo de tabaco sigue siendo uno de los mayores problemas de salud en el mundo. Y si estas cifras no son lo suficientemente alarmantes, hay que tener también en cuenta que los problemas de salud son más altos en los países de ingresos bajos y medios, donde vive el 80% de los fumadores y donde también la población está menos protegida contra las tácticas promocionales de la industria tabacalera.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el “Día mundial sin tabaco” desde hace más de 35 años con el fin de llamar la atención pública con respecto a dichos problemas. En este 31 de mayo de 2015, la OMS animará a los países a que colaboren para detener  el comercio ilícito de productos de tabaco y  hará público que tanto la industria tabacalera como los grupos criminales se benefician con este contrabando.

 

¿Por qué es importante poner nuestra atención sobre el contrabando?

Uno de cada 10 cigarrillos que se consumen alrededor del mundo es clandestino, sin contar la producción ilegal de tabaco de mascar, tabaco para pipas u otros productos afines. El comercio ilegal no solamente limita el éxito de las medidas sobre el control del tabaco, tales como los impuestos al mismo y las restricciones en la publicidad, sino que también despoja de ingresos impositivos a los gobiernos. En el año 2012, investigadores de la salud pública reportaron que el 19% de los cigarrillos vendidos en Latinoamérica eran ilícitos.

Muchos países latinoamericanos —como Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Honduras y Jamaica— lideran el control del tabaco y recientemente han promulgado leyes respecto a esto. Sin embargo, la industria continúa resistiéndose. De hecho, las compañías tabacaleras argumentan que las leyes de control del tabaco estimulan a que se produzca el contrabando. Además, suelen sobrestimar el efecto del comercio ilegal para lograr sus propias metas, a pesar de que existen evidencias de que las mismas compañías tabacaleras se han involucrado en el comercio ilícito.

Cabe destacar que, en el año 2000, la Comunidad Europea entabló acciones civiles contra Philip Morris International, RJ Reynolds y Japan Tobacco International, y acusó a dichas empresas de contrabandear cigarrillos, lavar capitales, etc. Tras las demandas judiciales, los índices de contrabando cayeron significativamente. Por otra parte, la industria tabacalera ha admitido su implicación en el comercio ilegal. De hecho, en el año 2008, algunas compañías tabacaleras se declararon culpables de facilitar el contrabando en Canadá y aceptaron pagar al gobierno más de mil millones de dólares en concepto de acuerdo extrajudicial.

La eliminación del comercio ilícito tiene que ser un objetivo fundamental de todos los países tanto para prevenir muertes como también enfermedades derivadas. Los gobiernos pueden influir sobre el contrabando si ratifican e implementan el Protocolo de la OMS para eliminar el comercio ilícito de productos de tabaco. También pueden ayudar a frenarlo si aplican sistemas de “localización y rastreo” a nivel mundial que sigan la cadena de producción y distribución  de productos de tabaco y así crear un archivo central de información dentro de la OMS. Actualmente, Nicaragua y Uruguay son los únicos países latinoamericanos que han ratificado el mencionado protocolo.

 

Más allá del comercio ilícito

Algunas de las Medidas de control “MPOWER” propuestas por la OMS para frenar contra el consumo y el contrabando de tabaco son:

1. Advertir sobre los peligros del consumo de tabaco

Las etiquetas de advertencia sobre la salud en los paquetes ayudan a informar al público sobre los perjuicios causados por los productos de tabaco. Un estudio del IGTC realizado recientemente en Brasil concluyó que el 68% de los niños de 5 y 6 años de edad podían identificar el logotipo de una marca de cigarrillos, lo cual, a juicio de los investigadores, hace que el hábito de fumar se perciba como algo normal. En contraste, este video muestra la manera en que los jóvenes reaccionaron a las etiquetas con advertencias para la salud en los paquetes. Los cigarrillos ilícitos pueden pasar por alto las leyes que exigen la inclusión de dichas etiquetas en los paquetes, eliminando así una advertencia crucial y permitiendo la producción de paquetes más atractivos.

2. Aumentar los impuestos al tabaco

Los impuestos aumentan el precio de los cigarrillos, lo cual desanima a los fumadores y ayuda a los gobiernos a recaudar ingresos impositivos. Cuando el tabaco no pasa por los canales legales, los gobiernos no pueden recaudar impuestos sobre el producto, lo cual posibilita la venta de cigarrillos más baratos y causa la pérdida de ingresos impositivos. Obtén más información sobre la importancia de los impuestos al tabaco, que fue el tema central del “Día mundial sin tabaco” el año pasado.

3. Ofrecer ayuda para dejar de fumar

Prestar ayuda a los fumadores  para que dejen de serlo salva vidas. A menudo los cigarrillos ilícitos son más baratos que los legales, por lo cual son más accesibles para los fumadores y constituyen un obstáculo para dejar el hábito. Las oportunidades de asistencia a los fumadores varían en cada país, pero aparentemente “el lunes” es un buen día para ofrecer ayuda. Las búsquedas de hispanohablantes en Internet para dejar de fumar aumenta el 25% los lunes.

La combinación de todos esos esfuerzos contribuye a salvar la vida de fumadores y no fumadores alrededor del mundo. Averigua lo que puedes hacer para apoyar el “Día mundial sin tabaco” en tu país; para ello, visita el sitio web de la Asociación Panamericana de la Salud.

Encuentra más información sobre el control del tabaco a escala mundial en el sitio globaltobaccocontrol.org.

¿Eres fumador? ¿Te planteas dejarlo? ¿Lo has intentado alguna vez? ¿Qué políticas tiene tu país en contra del tabaco y de su comercio ilegal? Cuéntanoslo aquí, en los comentarios, o en twitter.

 

Rebecca Shillenn es especialista en comunicación social del Instituto para el Control Mundial del Tabaco en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.). El instituto se fundó en 1998 con la misión de prevenir muertes y enfermedades causadas por los productos de tabaco al generar evidencia para sustentar intervenciones efectivas para el control del tabaco.

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Comments
  • Pedro Celestino Albero
    Responder

    Es mentira que los ciudadanos dejan de fumar cuando sube el precio del tabaco, solamente los desanimas, pero siguen consumiendo y reduciendo su poder adquisitivo de los productos de primera necesidad, enriqueciendo a los productores de drogas permitidas. No es verdad que suben el precio para a ayudar a que dejen de fumar, dejen ese cuento.

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