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por Veronika J. Wirtz

medico

Imagina visitar a un médico cuya clínica se encuentra dentro de una farmacia o al lado de una farmacia. Imagina también que ese médico te dice que el dueño de la farmacia es su patrón. También te informa que su salario consiste en una comisión por cada paciente que atiende y, en ciertos casos, también recibe como complemento un porcentaje de las ganancias por la venta de productos específicos. ¿Te preocuparía que el médico estuviera interesado en acortar la consulta para atender a tantos pacientes como sea posible? ¿Te preguntarías si los medicamentos que receta dicho médico benefician más a la farmacia que a tu salud como paciente?

En México, dichas clínicas en establecimientos comerciales dentro de las farmacias o junto a ellas se multiplicaron en todo el país durante los últimos cuatro años. En el año 2010 se prohibió la venta de antibióticos sin receta o como medicamento de venta libre. Desde entonces, las farmacias ampliaron los servicios que prestan a sus clientes al establecer un consultorio médico dentro de sus instalaciones o inmediatamente al lado de su edificio. De manera similar a las pequeñas clínicas independientes que atienden sin cita previa en centros comerciales de los Estados Unidos, comúnmente conocidas como “doctores en una casilla” (docs-in-a-box), estos “doctores en la farmacia” atienden al público en el mismo horario que su farmacia. Los pacientes pueden consultar a un médico por menos de 4 dólares, cantidad que equivale a aproximadamente la décima parte de lo que habitualmente pagarían al buscar atención de un médico que cobra por los servicios prestados. La consulta les proporcionaría la receta que necesitan para comprar los medicamentos en la farmacia.

Estos “doctores en la farmacia” han ganado mucha popularidad, particularmente con la clase media de las zonas urbanas. A diferencia de ello, la población de ingresos más bajos obtiene atención mayormente en dependencias de la Secretaría de Salud, mientras que la población de ingresos más altos recurre al sector privado. Los resultados del “Estudio Nacional de Grupos Familiares 2012” también revelan que los padres de menores, y adultos jóvenes en particular optan por recurrir a los “doctores en la farmacia”: más del 51% de los pacientes tienen entre 0 y 19 años de edad, y la mayoría de esos jóvenes pacientes padecen de infecciones respiratorias agudas.

Resulta menos sorprendente el hecho de que a las dos terceras partes de tales pacientes se les administran tres o más medicamentos. Eso es preocupante porque muchas infecciones respiratorias causadas por un virus no requieren medicamentos. Si se sospechara de una infección bacterial, se recetaría un antibiótico, quizás en conjunto con un antifebril. Como promedio, se prevería que el médico recete uno o dos medicamentos, y no más que eso.

¿Por qué son tan populares esos consultorios a pesar de que generan mayores gastos de bolsillo a las familias? A diferencia de lo que algunos considerarían un indicio de falta de cobertura de seguro y una necesidad de clínicas que cobran por los servicios prestados, en efecto, los dos tercios de los citados usuarios tienen seguro médico. Tal parece que esos “doctores en la farmacia” cubren una importante brecha en el lado de la oferta del servicio de salud en México. Los clientes mencionan las siguientes razones para acudir allí:

  • Ubicación conveniente
  • Breve tiempo de espera
  • Costo económico de la consulta
  • Horario prolongado de servicio

En los Estados Unidos y otros países son comunes las clínicas en establecimientos comerciales; sin embargo, lo que parece contrastar es el modelo de empleo y servicio de tales clínicas. En los Estados Unidos dichas clínicas por lo general ofrecen un conjunto definido de prácticas para tratar condiciones menores (ej.,  rinitis alérgica o gastritis) o de prevención (ej.,  vacuna antigripal); no obstante, en el modelo de los “doctores en la farmacia” de México, los servicios parecen tener menos restricciones e incluyen todas las prácticas de atención primaria que puedan prestarse dentro del espacio y la tecnología disponible en el local.

Para el ámbito de los Estados Unidos, la Asociación Médica Estadounidense ha publicado una serie de recomendaciones, y una de ellas consiste en recurrir al médico familiar para la continuidad de la atención primaria. Otras dos características distintivas del modelo estadounidense son:

  1. La mayoría de esas clínicas son atendidas por enfermeros especialistas o asistentes médicos
  2. Los pacientes pueden obtener un reembolso del costo de su visita a clínicas en establecimientos comerciales, lo cual implica, por un lado, la supervisión de la atención recibida y la aprobación de la compañía de seguros y, por otro lado, la protección de los pacientes contra altos gastos de bolsillo.

Escasean los datos sobre la calidad de la atención de los “doctores en la farmacia” en México. Al respecto, hay varias preguntas que merecen considerarse: ¿La atención prestada por los “doctores en la farmacia” es comparable a la de otras instituciones, incluyendo una continuidad garantizada de la atención? ¿De qué manera las organizaciones profesionales, los establecimientos comerciales, tales como las cadenas de farmacias, y los gobiernos garantizan la calidad de una atención que sea costeable, accesible y aceptable para los pacientes? Con el paso del tiempo, ¿cuáles son las experiencias de los pacientes al recurrir a una clínica en un establecimiento comercial o a los “doctores en la farmacia”?

Dinos lo que piensas sobre este modelo de clínicas en México. ¿Existen en tu país? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

Veronika J. Wirtz es profesora adjunta en el Departamento de Salud Mundial de la Facultad de Salud Pública en la Universidad de Boston.

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Showing 5 comments
  • I D
    Responder

    Muy bueno, la doctora es jubilada y tiene amplia experiencia. Al principio recurrimos a este servicio por emergencia médica, pero con muchas dudas. Ahora es nuestra primera opción.

    • Jose Raul Gudiel
      Responder

      En el Salvador funcionan desde algunos años atrás y es una alternativa que ha dado buenos resultados.

  • Liliana
    Responder

    En mi país también existen, y existen todo tipo de profesionales en estas boticas.

    La mayoría de estos profesionales concluye, por así decirlo, la formación en las casas de los laboratorios de productos farmacéuticos, que los invitan a cursos de actualización a profesionales que rara vez cuentan con recursos suficientes para su actualización profesional por sus propios medios.

    Es así que si el especialista no cuenta con una sólida formación, cosa que sucede con frecuencia en países como el mio, Perú, no siempre recibiremos una adecuada atención, sin sesgos en las recetas hacia determinados medicamentos.

    Ese es el problema,y así como señala el artículo sobre “La salud debe empezar en la escuela y no en el hospital”, así todo depende de la calidad de nuestros profesionales, su conocimiento, formación y principios que los gobiernan.

    Si bien esto sucede en todas partes del mundo, pero no en la misma proporción debido principalmente a su nivel formativo en valores y su conocimiento de la profesión.

    Sin embargo tengo la esperanza que mi país se supere y logremos mejorar los niveles de valores en las nuevas generaciones, ya que blogs como éste y otros que en estos tiempos se desarrollan, ayudan a las personas a reflexionar en temas tan importantes como la salud pública y otros tan ligados como la educación.

  • sandra trujillo lara
    Responder

    En Nicaragua las distribuidoras de medicamentos contratan medicos(as) generales para atender a los pacientes, promocionan consultas con especialistas desde internistas, neurologos, pediatras… en realidad son médicos generales, hacen examenes con reactivos con vencimiento cercano, al final el paciente no es tratado de forma integral ni siquiera tiene un expediente para llevar el control médico. Esta metodología es lucrativa solo para los dueños de las farmacias y de las distribuidoras de medicamentos, los(as) pacientes son los menos beneficiados.

  • lidia monroy
    Responder

    Buenos días, muy interesante articulo ya que siempre nos dicen que en EEUU no se permiten ese tipo de prácticas, como son los consultorios de farmacias. En México, hay en cada esquina y se preparan para abrir más. Iniciaron con Farmacias Similares que si bien tuvo mucha aceptación de la población por el costo de la consulta que otorgan, así como de los medicamentos, ahora ya hay otras farmacias que también ponen, consultorios con médicos. Los médicos de farmacias solo otorgan consulta externa y aplicación de inyecciones y no realizan ningún tipo de intervención medica. al igual que los comentarios que he leído aquí asisten los pacientes por comodidad de cercanía y la atención rápida y el costo que muchas veces los sacan inicialmente del problema, pero que luego llegan los pacientes con médicos que tiene consulta externa privada o publica y llegan complicados, así mismo, se menciona que hay excelentes médicos profesionales capacitados en algunas de ellas, y realmente si existen pero son la minoría, ya que si bien ellos llevan un sistema de supervisor, que no exigen a sus médicos la actualización medica continua ni mucho menos se la otorgan. Trabajan independiente de todo contacto medico, algunos médicos que trabajan en consultorios de farmacias son médicos jubilados que ya no les interesa la educación medica y por eso llegan a tener errores muchas veces en el diagnóstico o el tratamiento actualizado, por lo que los pacientes llegan ya complicados a hospitales o clínicas, y otro tipo de medico son los que salen de la carrera, aquí se ha detectado que muchos ni cuentan con cédula profesional y están ejerciendo, esto no es legal en el país, y los pocos médicos que se preocupan por su actualización muchas veces no tienen tiempo de asistir, porque tienen que estar mas de 12 horas continuas en el consultorio. Tengo la experiencia de varios compañeros que trabajan entre semana en la publica y fines de semana en las farmacias y en 2 días se llevan lo que sacan en la quincena del sector publico.
    Los médicos son mal pagados y muchos de los que inician son contratados eventualmente por contrato de 3 meses sin recibir prestaciones.
    Por mi parte pienso que no estudie una carrera de las más largas, humanitaria y de vocación para cobrar 30 pesos la consulta, si quiero otorgar consulta de servicio a la comunidad pues hay muchos modos de hacerlo con asociaciones que necesitan servicios médicos.
    Creo que es justo para toda la comunidad medica que se regulen los servicios de los médicos de farmacia, si no prontamente hasta las tiendas de conveniencia van a poner al lado una farmacia y a su medico, muy cómodo para los negocios en salud de la población pero no ético ni profesional para el medico ni el paciente.

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