© Blog Gente Saludable de la División de Protección Social y Salud del BID

por Guillermo Sequera Buzarquis

Los Centros Penitenciarios (CP) están pensados y estructurados para garantizar la seguridad pública en un concepto reducido. Sin embargo, los CP podrían también ser una oportunidad real o inicial, de acceso del recluso al sistema sanitario, o un punto esencial en la estrategia global de disminución de enfermedades transmisibles e inmunoprevenibles.

En vacunología, una estrategia esencial para conseguir coberturas óptimas e inclusive eliminar enfermedades, consiste en acceder activamente a bolsas de población susceptible a enfermedades inmunoprevenibles. Por lo tanto, el colectivo penitenciario debe ser considerado de altísimo interés sanitario por lo siguiente:

1.- La población tiene un alto riesgo  de adquirir enfermedades inmunoprevenibles: En términos generales, el recluso es un hombre joven de escaso nivel de estudios, de clase social menos favorecida, no utiliza los servicios sanitarios, sexualmente activo probablemente sin protección dentro del penal, con tatuajes hechos en el CP en condiciones inadecuadas (documentos en inglés) y que muy probablemente consumirá drogas ilícitas. En los CP hay una prevalencia de hasta 5 veces mayor que en la comunidad de enfermedades inmunoprevenibles como las Hepatitis A y B, así como brotes de gripe y sarampión. Hay una alta prevalencia de personas con  enfermedades crónicas como el HIV y la Hepatitis C en quienes el acceso a vacunaciones es imprescindible (documento en inglés) para evitar complicaciones graves.

2.- La población está en contacto con la comunidad: Además de los trabajadores del CP y las visitas, muchos CP dan permisos que permiten interaccionar a los reclusos con la comunidad.  La circulación de reclusos total por año (documento en inglés) puede ser 5 veces su población permanente.

3.- La población es susceptible y  accesible para vacunar: Al ser una población recluida, su acceso cómodo y sencillo, debería permitir alcanzar coberturas importantes sin dificultades.

A estos tres motivos se suma el fenómeno de la superpoblación penal, que tras reformas penales de carácter más cautelar acontecidas a nivel regional en los últimos 15 años, han disparado hasta 9 veces el índice de su crecimiento poblacional anual con respecto al de sus países,  sin ser acompañados por cambios estructurales físicos dentro del sistema penal.

También se suman precarias condiciones vinculadas al  hacinamiento, escasa ventilación de celdas, higiene de los sanitarios, alimentación; todos factores adicionales que hasta en ciertos casos  vulneran derechos humanos fundamentales. Todos estos motivos son esenciales para definir programas claros de salud integral y, por ende, de vacunación.

Existen guías y recomendaciones nacionales e internacionales sobre aspectos sanitarios de los CP,  pero las secciones sobre prevención de enfermedades transmisibles y vacunación son generalmente limitadas, no reflejan la importancia correspondiente y tampoco son aplicables al contexto real de una prisión.

Si la inmunización en prisión es concebida como una estrategia de intervención poblacional preventiva de enfoque de “alto riesgo”, debe contar con un esquema de vacunación permanente y activo. Se ha de priorizar  completar el calendario vacunal recomendado para los adultos y luego iniciar las inmunizaciones asociadas al riesgo intrínseco del penal. De esta manera, se posibilitaría la prevención de enfermedades transmisibles entre la población privada de libertad, los trabajadores del CP, sus familias y la comunidad,  beneficiando así a toda la sociedad con una intervención además, costo-efectiva.

Hoy en día es imprescindible buscar maneras de consensuar y de sistematizar guías de actuación  específicas en cuanto a la vacunación y a su gestión para centros penitenciarios; no como propuestas paquetes, sino integradas y articuladas a un plan regional de salud pública para controlar infecciones inmunoprevenibles.  De esta manera, ampliamos el concepto de seguridad pública desde la perspectiva sanitaria.

¿Sabes qué tipo de sistema de salud tienen los CP en tu comunidad?

Guillermo Sequera Buzarquis es uno de los finalistas del concurso de bloggers en salud de la división de protección social y salud del BID. Es paraguayo, graduado en Medicina y especializado en Medicina Interna en la Universidad Nacional de Asunción, es especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Barcelona y Master en Salud Pública por la Universidad Pompeu Fabra – Universidad Autónoma de Barcelona, España. Con experiencia en trabajos epidemiológicos operativos de enfoque integral e intercultural en su país, como también en Venezuela, Uruguay, Brasil y Mozambique. 

Articulos Recomendados

DÉJANOS TU COMENTARIO

Contáctanos

Si tienes dudas y comentarios acerca de este blog te puedes comunicar con nuestro equipo y con gusto te ayudaremos.

ESCRIBE Y PRESIONA ENTER PARA BUSCAR