Por Ian Mac Arthur

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En Alta Verapaz, departamento ubicado en el corazón de Guatemala, solamente el 40% de las mujeres acuden a los establecimientos de salud para dar a luz y el 60% a recibir atención prenatal adecuada. Como consecuencia, los casos de mortalidad materna son extremadamente altos y llegan a los 207 casos por cada 100.000 nacimientos, mientras esta tasa en los países con el mejor desempeño es menor que 10.

En este departamento, el 93% de la población es indígena. Sin embargo, hasta la actualidad el país no ha tenido experiencias duraderas en la adecuación cultural de servicios de salud materno infantil. Los factores culturales juegan un rol importante en los niveles de acceso a los servicios de salud más allá de las barreras de tipo económico, social y físico. La población de Alta Verapaz difiere de los proveedores de los servicios de salud en términos tan básicos como el idioma y concepción de los procesos salud-enfermedad y esto se ve especialmente agravado cuando el personal médico del hospital local desconoce las costumbres de la zona.

En enero de 2011, con apoyo del BID, se inició en el Hospital Regional de Cobán un Módulo de Atención Intercultural para aportar pertinencia cultural a las prácticas médicas. Se contrataron facilitadores o intermediarios culturales para brindar apoyo a la comunicación entre pacientes y el personal institucional, comadronas locales para acompañar y atender a mujeres durante el embarazo, parto y post parto y promotores infantiles para asistir a pacientes de pediatría. Así, se busca que los pacientes se sientan más seguros al ser atendidos en su propio idioma, que sus costumbres se vean respetadas dentro de la institución y evitar también posibles situaciones de maltrato o discriminación.

Un año después de la implementación de este nuevo servicio, se realizó un estudio donde se entrevistó a médicos, enfermeras, autoridades y pacientes para evaluar las percepciones sobre la implementación del Módulo de Atención Intercultural. De acuerdo a los resultados obtenidos, los facilitadores y comadronas mejoraron la experiencia hospitalaria del paciente y el cambio fue valorado por todos los actores institucionales. Para la mayoría de los pacientes, tener dentro del hospital “a alguien de la comunidad con quien hablar el mismo idioma”, fue un cambio muy positivo. Por su parte, los médicos y enfermeras valoraron contar con personal comunitario que pudiera explicar procedimientos, especialmente en el área pediátrica donde inyecciones, extracciones de sangre y otras prácticas médicas son difíciles de justificar frente a una madre que no las entiende.

El estudio también mostro áreas de mejora en esta experiencia pionera: es necesario definir mejor los roles y responsabilidades de este nuevo personal comunitario y aún no se han demostrado cambios significativos en la aceptación de costumbres locales, entre ellas el parto vertical, lo cual resalta la importancia de promover el reconocimiento de evidencias científicas que apoyen el uso de las formas tradicionales de atención indígena.

La mejora de la calidad de atención en los centros de salud ha traído otros efectos inesperados: al atraer un mayor número de pacientes, se vuelve necesario ampliar la oferta de la red de servicios. De hecho, en la actualidad el Hospital de Cobán tiene una sobredemanda constante que pudiera comprometer los logros alcanzados. Si bien muchos de estos primeros pasos para comenzar a adaptar la gestión hospitalaria a las necesidades de la comunidad son muy positivos, aún quedan varios retos por resolver.

(Leer más sobre el proyecto ATN/JO-10292-GU)

Ian Mac Arthur es especialista líder en Protección Social y Salud del BID. El artículo se publicó originalmente en la página web de salud del BID.

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