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Innovación financiera: ¿Qué puede aprender la banca tradicional de las Fintech?

La tecnología cambió la forma en que se consumen, producen y distribuyen los productos y servicios financieros. Nuevos jugadores como las empresas Fintech están impulsando la innovación en esta industria y las instituciones tradicionales –bancos minoristas y de inversión, microfinancieras, compañías de seguro y otras– deben adaptarse para no ser desplazadas. ¿Cuáles son los desafíos y el camino a seguir?

Las Fintech son empresas que ofrecen productos y servicios financieros a través de modelos de negocio basados en la tecnología y la innovación digital. El sector está formado por gigantes como Google, Amazon, Apple, Vodafone o Alibaba, así como por firmas de más reciente creación que operan en nichos específicos del negocio financiero, tales como pagos y transferencias (AliPay, Vemmo), préstamos (Kabbage), inversiones (Nutmeg), procesamiento de pagos (Adyen), análisis de riesgo (AlgoDynamix) y muchos otros segmentos de la cadena de valor de un banco (ver infografía). Según un informe del Citigroup, la inversión privada en este sector a nivel mundial experimentó un crecimiento explosivo durante el período 2013-2016 alcanzando la cifra récord de 20,9 mil millones de dólares en 2016, 16 mil millones más que en 2013.

Fuente: La revolución FinTech y el Futuro de la Banca
Fuente: La revolución Fintech y el Futuro de la Banca

América Latina y el Caribe se está convirtiendo en un terreno fértil para el crecimiento del sector Fintech debido a alta penetración de teléfonos celulares y el alto porcentaje de personas no bancarizadas o desatendidas por los bancos. Según la Asociación Latinoamericana de Capital de Riesgo (LAVCA), el sector atrajo el 40% del total invertido por fondos de capital privado latinoamericanos y extranjeros en tecnologías de información y telecomunicaciones durante el primer semestre de 2016, comparado con el 29% en 2015. Nombres como Nubank, Mercado Electrónico, Afluenta, Moneyme, GuiaBolso y BankFacil han recibido atención de inversionistas de Sillicon Valley. México se perfila como el centro regional de innovación Fintech más importante en América Latina, seguido por Brasil, Colombia y Chile.

Colaboración con las Fintech: 6 razones para hacerlo

Para evitar ser desplazadas por las Fintech, las instituciones financieras tradicionales necesitan salir al mercado con mejores productos y servicios, más personalizados y que sean distribuidos a través de canales digitales, especialmente móviles.

En industrias como la de las finanzas, donde la velocidad del cambio tecnológico es alta y los emprendedores independientes pueden producir innovaciones tan buenas o mejores que las grandes empresas, es eficiente innovar incorporando ideas del exterior y colaborando con otras empresas, lo que se conoce como innovación abierta. Grandes bancos como Citibank, Bank of America, Wells Fargo, Santander, Barclays, Capital One y BBVA, entre otros, han descubierto que pueden colaborar en vez de competir con las empresas Fintech y utilizan la innovación abierta para lograr varios objetivos:

1. Recortar su curva de aprendizaje. Trabajando con las empresas Fintech los bancos están aprendiendo en mucho menos tiempo sobre negocios que son fundamentalmente diferentes a los que ellos han manejado por años.

2. Atraer talento con potencial disruptivo. La colaboración con las Fintech permite que los bancos usen el talento que ellas tienen en abundancia, al mismo tiempo que invierten en formar el recurso humano que necesitan en diferentes áreas como análisis de datos, inteligencia artificial, diseño, seguridad cibernética, blockchain y otras.

3. Promover una cultura más innovadora y colaborativa dentro de la organización. Trabajar con las Fintech ayuda a cambiar la cultura organizacional de un banco, promoviendo el trabajo en equipo, la experimentación, el asumir riesgos y la agilidad en la implementación de ideas.

4. Reducir los costos y riesgos de salida al mercado con innovaciones propias. Salir al mercado con soluciones Fintech que ya han sido validadas por el mercado o que pueden ser validadas rápidamente en conjunto con los bancos es más barato y menos riesgoso que salir a probar innovaciones propias.

5. Identificar eficientemente nuevas oportunidades de negocios, financieros y no financieros. Las incubadoras y aceleradoras, así como las competencias y los hackatones son fórmulas utilizadas por los bancos para identificar empresas y tecnologías en nuevos verticales y mercados.

6. Explotar su tecnología propietaria a través de distintos mecanismos. Los bancos pueden licenciar o comercializar tecnologías desarrolladas sólos o en colaboración con las Fintech mediante empresas independientes y otras fórmulas.

Bancos como los ya mencionados y otros han incorporado a sus antiguos competidores a su cadena de valor y modelo de negocio de múltiples maneras. Otros bancos están creando ecosistemas propios que afilian a empresas Fintech y otras bajo modelos de negocio tipo plataforma, como es el caso del BBVA.

 

Los gobiernos tendrán mucho que decir sobre cómo se desarrollará el sector financiero en el futuro. Una de las mayores preocupaciones es permitir la innovación de las Fintech al mismo tiempo de proteger los intereses de los usuarios y preservar la estabilidad del sistema financiero. La colaboración con el sector Fintech puede promover la modernización de los bancos y otras instituciones financieras, pero deben existir regulaciones apropiadas que faciliten este relacionamiento, como se da en la Unión Europea y en el Reino Unido. Las regulaciones también pueden promover la inclusión financiera, lo que tendría efectos positivos muy poderosos para sectores desfavorecidos y para el desarrollo económico de muchos países emergentes.

Los bancos, las microfinancieras y otras empresas financieras de tamaño pequeño o mediano deberían imitar a los grandes bancos y colaborar con las Fintech, pero no lo hacen por temor a los riesgos —operacionales, legales, regulatorios y de reputación— de usar tecnologías y proveedores que no conocen. Parte del problema es que no han desarrollado la capacidad de analizar las soluciones existentes y de evaluar como ciertas Fintech podrían mejorar su oferta de productos y su eficiencia operativa. El costo de aprender a trabajar con las Fintech es bajo en comparación al costo de ser desplazados por ellas. Mientras más se demoren en actuar, más difícil les resultará permanecer en el nuevo escenario de las finanzas en la era digital.

Por Laura Rojas

Laura Rojas es investigadora y consultora independiente en los temas de innovación, emprendimiento y negocios internacionales. Tiene 30 años desarrollando proyectos con instituciones internacionales como el Banco Mundial, la Organización de los Estados Americanos, las Naciones Unidas (FAO, PNUD, UNOPS, FIDA) y la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional. Fue Viceministra de Comercio e Industrias, Presidente del Fondo de Financiamiento a la Tecnología y Vicepresidenta del Instituto de Comercio Exterior de su país, Venezuela. En 2001 se incorporó al Banco Interamericano de Desarrollo en Washington D.C. y de allí pasó al sector privado como presidente de Washington Consulting Corporation, donde manejó la práctica de negocios internacionales hasta su salida en 2015. En 2016 creó su propia empresa Nodum International. La Sra. Rojas es economista graduada de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela y posee una maestría en políticas públicas de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard.

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Autor Invitado

Este espacio está abierto para expertos de los sectores público, privado, académico y de organismos multilaterales para que enriquezcan la discusión con sus aportes.

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