Tres claves de la innovación en la movilidad urbana

América Latina y el Caribe es la segunda región más urbanizada del mundo. El 80% vive actualmente en zonas urbanas. La movilidad urbana se encuentra en un punto de inflexión. Esto genera enormes retos en la planificación y desarrollo urbano y convierte a la movilidad como un eje de acción central en la agenda pública.

¿Cómo pueden las ciudades idear medidas para poder garantizar una buena calidad de vida hacia esquemas de sostenibilidad y competitividad? Estas son tres claves para fomentar la innovación en la movilidad urbana:

(1) La tecnología como motor de innovación

La aceleración del uso de tecnologías de la comunicación e información (TIC) y los sistemas inteligentes de transporte (SIT) mejoran la planificación, aumentan la eficiencia operativa de los sistemas, y ofrecen soluciones dinámicas para los usuarios.

La introducción de plataformas colaborativas en el sector además de otras plataformas que promueven la intermodalidad y una mayor disponibilidad de información, amplían el acceso de los servicios de transporte.

El Centro de investigación de sostenibilidad de transporte de la Universidad de Berkeley, considera que estas nuevas plataformas generan impactos positivos sobre el uso del espacio público, la congestión en los centros urbanos, incluso en la estrategia de la industria automotriz, aunque también impone notables retos en cuanto a su regulación, implementación y operación.

(2) Los desafíos regulatorios

Los servicios de transporte innovadores como autos compartidos (car-sharing), bicicletas compartidas (bike-sharing) y el resto de plataformas colaborativas están cambiando radicalmente la movilidad de las ciudades, pero también plantean retos relacionados con la seguridad de los pasajeros y los conductores, la accesibilidad y la equidad.

Algunos estudios como este del Parlamento Europeo consideran la necesidad de disponer de una regulación “inteligente”, consistente y flexible teniendo en cuenta el dinamismo de estos nuevos servicios, que garantice condiciones de competencia y calidad del servicio, proteja al consumidor, genere estandarización y accesibilidad en el manejo de información e incentive la intermodalidad.

Lee también: ¿Cómo regular la presencia de las plataformas de movilidad compartida y asegurar una convivencia sostenible con los modelos tradicionales de transporte urbano?

(3) Movilidad como servicio, una nueva tendencia

La movilidad como servicio (Mobility as a Service – MaaS) es un modelo de distribución en el que las principales necesidades de transporte se satisfacen en una interfaz y son ofrecidos por un proveedor de servicios. Esta visión innovadora y disruptiva dio sus primeros pasos en Finlandia y otros países como Austria lo están ya aplicando.

Este nuevo enfoque no sería posible sin la exponencial expansión de los teléfonos inteligentes, que generan los datos necesarios para gestionar un sistema que combina una amplia variedad de opciones de transporte público y privado, y permiten a las empresas ofrecer e integrar la información y las tarifas de los servicios adquiridos a través de una misma aplicación.

La manera de concebir la movilidad urbana está cambiando hacia un modelo donde conviven de manera integrada las diferentes opciones de transporte público y los modos no motorizados, desincentivando la pertenencia del vehículo privado. Debe prevalecer el objetivo de innovar con el foco puesto en el ciudadano, para construir ciudades donde una movilización inteligente responda a las necesidades de todas las personas.

En próximos blogposts seguiremos ahondando sobre el tema.

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Innovación en la movilidad urbana” fue el tema central de la 6ª Reunión de la Red de Transporte de 2016 del BID, un encuentro con representantes de los países de América Latina y el Caribe y expertos del BID. Este link incluye la agenda y las presentaciones del evento.

3 Respuestas

  1. Aurelio

    Entiendo que las nuevas formas de ganarse la vida implican nuevos hábitos de vida que indefectiblemente incluyen los de movilidad y que consecuentemente impactan en los requerimientos del usuario o visto desde otro foco, de los modos de su prestación.

    Y los servicios de transporte público, en su esencia continúan siendo provistos acorde al patrón tradicional: para masas de usuarios con lugares de residencia diferentes y/o distantes a los lugares de trabajo, estudio, aprovisionamiento y esparcimiento (citando los principales) y con horarios comunes. Expresado sintéticamente esto: persisten los viajes estandarizados basados en infraestructuras>costos notables, que requieren grandes masas críticas de usuarios para su sostenimiento rentable.

    Por lo expuesto anteriormente, entiendo que para los mayores retos del urbanismo y su movilidad asociada a resolver, se ubican hoy más por la actualización de los medios que de los fines (asumiendo y afrontando obviamente los costos, sin transferirlos a sujetos ajenos)

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