Pequeñas vías, grandes impactos

Cinco beneficios palpables de los programas del BID en Perú de Rehabilitación de Vías y Caminos Vecinales

Usualmente los grandes impactos que se producen en una determinada población están asociados con una gran inversión en infraestructura.  Sin embargo, la experiencia del Perú con la implementación de sus Programas de Rehabilitación de Caminos Vecinales ha permitido mostrar que inversiones de pequeña escala y baja inversión han generado impactos positivos en la población y constituyen un instrumento muy importante para la lucha contra la pobreza. El último programa ejecutado ha intervenido en 86 provincias con los más altos niveles de pobreza como las localidades de Huanta y Huamanga en Ayacucho o la provincia de Cajamarca.

Cuando se realizan visitas de inspección de estos caminos es habitual que uno ponga especial énfasis en los aspectos técnicos y ambientales y en los avances financieros, entre otros puntos, para verificar que se vienen realizando las actividades previstas y plasmarlas en un reporte.  Sin embargo, es muy diferente cuando en dichas visitas uno se reúne con los beneficiarios de los proyectos para recoger sus impresiones respecto al estado de los caminos en cuestión.  Los conceptos son mucho más palpables respecto de lo que refleja un reporte o un documento oficial del proyecto.  Para los beneficiarios, la rehabilitación de un camino vecinal no sólo facilita el transporte y reduce los tiempos de viaje;  para ellos, la rehabilitación de un camino es una puerta a un conjunto de oportunidades: mejora el acceso a servicios de salud, educación, mercados, oportunidades de empleo, conexión entre productores y consumidores. En esas economías locales un camino vecinal se convierte en un “megaproyecto” de oportunidades.  Así, los caminos rurales se convierten en un instrumento de inclusión social para dichas poblaciones que tienen altos niveles de pobreza.

Si el camino es de tal relevancia para los beneficiarios es importante que estos también estén involucrados en las decisiones sobre el proyecto.  Así, en el diseño del programa se considera que la población debe tener una gran participación en las diversas fases. La población tiene voz en la decisión sobre la ejecución de los caminos ya que participa en la elaboración de los Planes Viales Provinciales Participativos que establece las prioridades correspondientes. Asimismo las empresas contratistas contratan temporalmente a personal de la zona para el desarrollo de las obras. Un elemento adicional en el que participa la población es el mantenimiento de las vías.  Los programas de caminos rurales han promovido la creación de “microempresas” de mantenimiento vial con pobladores de la zona.  El programa los ha capacitado en diversos aspectos para que puedan gestionar sus “microempresas” y puedan mantener adecuadamente los caminos.

Los impactos que generan estos proyectos no sólo son percepciones, estimaciones u opiniones aisladas de algunos beneficiarios.  Los resultados han sido cuantificados y medidos mediante evaluaciones de impacto que demuestran que la rehabilitación de los caminos sí ha tenido los siguientes impactos significativos. (Ver: Evaluación de impacto)

  • Reducción de la pobreza en un 7%. Referencia medida respecto de las necesidades básicas insatisfechas
  • Se han reducido los tiempos de viaje en aproximadamente 25% especialmente en el traslado hacia las escuelas y a los puntos de venta de los productores agropecuarios
  • Se ha incrementado en un 14% el número de matrículas escolares de niños de 12 a 18 años gracias a la reducción de tiempos de viaje y a que la carretera correspondiente está cerrada menos días al año que anteriormente
  • Se ha incremento en un 10% el uso de servicios de salud
  • Ha habido un aumento significativo de la superficie agrícola cultivada de aproximadamente 0.36 hectáreas

Estos impactos logrados permiten afirmar que estos proyectos de caminos rurales sí están mejorando vidas.

 

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