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Por Isidora Larraín de Andraca

La gestión patrimonial, sobre todo cuando implica obras, es una tarea ardua, tediosa, y con resultados de dudoso origen. Dado que en nuestras ciudades de América Latina hay muchos edificios patrimoniales listos “para el horno de la rehabilitación”  y tanto Ud. como yo queremos que las futuras generaciones puedan disfrutarlos, he aquí la receta para que no muera en el intento de acertar por dónde empezar “condimentando” nuestro patrimonio cultural con los sabores de hoy.

Ingredientes

  • Un edificio patrimonial picado a gusto
  • 1 kilo de problemática social real
  • Aliño a gusto
  • 2 Cucharadas colmadas de políticos con voluntad
  • Cantidades variables de profesionales flexibles
  • Una pizca de políticos contrarios al proyecto

Preparación:

Tome el edificio patrimonial elegido, que puede estar en pequeños pedacitos o bastante entero. Procure que el edificio tenga un ángulo fotogénico “tipo postal” (no hay receta mágica y no olvide que la comida entra por la vista).

Detecte exactamente un kilo de problemática urbano-social asociada a ese edificio. Recuerde, no todas las problemáticas caben en un kilo. Busque entre lo que tiene evidentemente a mano y abarque en cantidades razonables. De acuerdo a la problemática elegida, condimente con un aliño a gusto. Sí, sólo uno. ¿Sería pertinente que su proyecto tenga gusto a sustentabilidad ambiental? ¿Prefiere que su proyecto sea delicioso para la creciente tercera edad? ¿Busca que su proyecto huela a materiales de última tecnología? ¿Requiere que su proyecto tenga sabor a 100% autogestionado o “hecho en casa”? etc. etc. Recuerde: una selección pertinente, no cualquier condimento va con cualquier comida.

Cuando tenga su edificio previa y técnicamente aliñado, agréguele 2 cucharadas colmadas de políticos con voluntad. De aquellos que esperaran al pie del horno mientras el edificio se cocina a fuego lento, y que incluso se pondrán los guantes y ayudarán a darle la vuelta cuando fuera necesario.

Agregue a lo largo de todo el proceso cantidades variables de profesionales flexibles para obtener una mezcla heterogénea, pero revolver con suavidad.

Finalmente, como en toda receta (donde nadie sabe para qué sirve la pizca de sal) agregue una pizca de políticos contrarios al proyecto. Siempre los hay, y removerán la mezcla, ayudarán a replantearse cantidades o a lo menos a que el condimento se vuelva más fuerte.

 

Ahora le voy a ejemplificar esta receta en un ejemplo concreto: En Santiago de Chile el edificio elegido por la Municipalidad de Santiago fue Abate Molina 601, una pieza patrimonial medianamente entera, afectada por el terremoto de 2010, con una atractiva forma triangulada en planta y carácter victoriano.

El kilo de problemática social fue el déficit de vivienda social en el centro, particularmente en alquiler.  El aliño elegido fue especialmente para la tercera edad y accesibilidad universal. Exploramos los aliños de sustentabilidad ambiental, priorización de inmigrantes y otros, pero el presupuesto para comprar los ingredientes es siempre limitado y recuerde siempre a los italianos y sus pastas: no todos los ingredientes le vienen a todas las recetas.

Las cucharadas colmadas de políticos con voluntad fueron fundamentales (además de la municipalidad, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) y posteriormente el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) y permitieron que a partir de este caso, entre otros, Chile modificara su política de arriendo social en 2016[1]. Los políticos contrarios al proyecto también existieron, sobretodo en cargos medios, pero fueron un real aporte, tipo salsa agridulce.

El ingrediente fundamental fue el equipo flexible[2], que a lo largo del proceso ha ido adaptándose. Es una rica mezcla heterogénea en diversos colores (políticos), orígenes (profesionales) y tiempos (el relevo para seguir revolviendo es justo y necesario).

Este edificio “aun no sale del horno”, dicen que los mejores sabores se cocinan a fuego lento.

Seamos creativos, para innovar no es necesario partir de algo totalmente nuevo, sino repensar como valorizar lo que tenemos. Te invitamos a construir ciudades creativas incluyendo su patrimonio cultural y atreviéndonos a innovar con él, ¡súmate a nuestra comunidad!

 

 

[1] “El Ministerio de Vivienda y Urbanismo, a través de los Servicios de Vivienda y Urbanización, podrá otorgar subsidios de los Programas Habitacionales vigentes, a personas jurídicas de derecho público o privado, que tengan por objeto construir viviendas o transformarlas en residencias multifamiliares o mejorarlas o entregarlas en arriendo, las que serán destinadas en todos los casos al arrendamiento a amilias que cumplan con los requisitos del Programa regulado por el D.S. 52, (V. y U.), de 2013.” Fuente: http://www.dipres.gob.cl/595/articles-150518_doc_pdf.pdf

[2] Especial mención a Fundación Procultura y Mireya Danilo, entre otros valientes.

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