Una reflexión en la agenda educativa para el futuro que queremos

Una reflexión en la agenda educativa para el futuro que queremos

Emiliana Vegas 24 Enero 2017 Comentarios

El comienzo de un nuevo año es la oportunidad para analizar lo que hemos hecho hasta ahora y poner la mirada en el futuro. En educación, esto no podría ser más cierto: 2016 cerró con la publicación de los resultados de las pruebas PISA, un recordatorio de la urgencia con la que los sistemas educativos de la región deben acelerar los esfuerzos iniciados para mejorar la calidad de los aprendizajes. Ahora, la agenda de 2017 inicia con una mirada a futuro y un tiempo idóneo para reflexionar y preguntarnos: ¿cuál es el norte que guía los esfuerzos educativos de la región?

Esta pregunta ha sido precisamente el centro de una ambiciosa agenda de trabajo que los países de América Latina y el Caribe han establecido en el marco de conversaciones globales en torno al cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Este último, coloca a la educación como un instrumento fundamental para erradicar la pobreza y fomentar el desarrollo económico, pero también como un elemento esencial en la formación de ciudadanos preparados para construir una sociedad más justa e inclusiva.

En términos más prácticos, esta agenda traza una serie de metas para el año 2030 que incluyen áreas críticas de trabajo: la mejora de los procesos de planificación y financiamiento del sector educativo, la consolidación de los programas de primera infancia, el apoyo a los docentes y la adquisición de habilidades para una vida de aprendizajes y participación activa en la sociedad.

Estas metas entrelazan entre estos objetivos más específicos un énfasis en la necesidad de plantar en niños y jóvenes una conciencia sobre la importancia de no pocas cosas: derechos humanos, justicia social, diversidad cultural, lingüística y étnica, protección del medio ambiente y la responsabilidad y la rendición de cuentas compartidas. Todas ellas, esenciales para asegurar que todos puedan alcanzar su máximo potencial.

Es en este contexto de replantearse una educación para el futuro, que los ministros y ministras de educación de América Latina y el Caribe — así como una diversidad de actores comprometidos con esta agenda de trabajo — se reúnen esta semana en Buenos Aires en un encuentro denominado E2030: Educación y Habilidades para el Siglo 21. Este importante foro se perfila como un espacio idóneo para dar forma a los esfuerzos concretos que la región puede y debe articular para continuar avanzando hacia las metas establecidas hacia el 2030.

En 2017, América Latina y el Caribe tienen una oportunidad para tomar el liderazgo a nivel mundial y garantizar la puesta en práctica de una educación que vaya más allá de garantizar las habilidades cognitivas necesarias para ser exitosos en el siglo 21. Plantearnos el reto de educar para la paz y la tolerancia en una región del mundo que tanto necesita de estos valores se vuelve una causa prioritaria para alcanzar el pleno desarrollo de nuestras sociedades. Y es a través de foros y encuentros como el que ocurre esta semana en los que las metas y las buenas intenciones trascienden el papel para dar forma a estrategias concretas y hojas de ruta que todos los sectores de la sociedad civil pueden seguir y apoyar.

De igual manera, son espacios de encuentro que sirven para afianzar las buenas prácticas que ya están en marcha en varios países de nuestra región. Políticas que fortalezcan el desarrollo de mejores docentes, que fomenten sistemas de aseguramiento de la calidad y que busquen establecer una relación estrecha entre el sistema educativo y el mundo del trabajo, merecen continuidad y reconocimiento. Una educación que fomente la civilidad y la educación para la paz en una región que cada vez lo necesita más, también.

2030 puede parecer lejos, pero está más cerca de lo que pensamos. Hagamos de estas metas nuestro norte y apoyemos a los países de la región en sus esfuerzos por mantener esos compromisos en los años por venir. Las generaciones futuras nos lo agradecerán.

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