El Cerebro en Ejercicio

El Cerebro en Ejercicio

Aimee Verdisco 25 Junio 2012 Comentarios

Una avalancha de artículos recientes demuestra la relación beneficiosa entre el ejercicio y la fuerza cerebral. Lo que el ejercicio hace para los músculos, según parece, lo hace también para el cerebro, según nuevas investigaciones. Y cuanto mejor acondicionado esté el cerebro, mejor funciona.

La explicación básica, que se conoce desde la década de 1930, es más o menos la siguiente. El ejercicio aeróbico ayuda al corazón a bombear más sangre al cerebro y al cuerpo; más sangre significa más oxígeno, lo cual conduce a una mejor nutrición de las células del cerebro y a una mejor actividad cognitiva (Carmichael, 2007). Pero las relaciones subyacentes siguieron siendo un complejo misterio. ¿Dónde comienza todo? ¿En el cerebro? ¿En los músculos? ¿O quizás en algún otro lugar?

 

Con los avances en la bioquímica, las tecnologías de exploración del cerebro, la fisiología y la neurociencia, los científicos han logrado desenmarañar un poco el panorama. Lo que es interesante y nuevo en la investigación es que el detonador parece ser el ejercicio aeróbico. La relación entre el ejercicio y la cognición comienza en los músculos. El ejercicio hace más por mejorar el pensamiento, que el pensamiento mismo (Reynolds, 2012b), lo cual significa que usted logrará mucho más para poner su cerebro en forma si sale a correr o a nadar, que si simplemente juega sudoku u otro juego de ejercitación mental.

Las encimas responsables por estimular la reacción entran en el torrente sanguíneo cada vez que un músculo se flexiona, y luego viajan hasta el cerebro. Una vez que están ahí, disparan la producción de varias sustancias químicas (p.ej. el factor neurotrópico de derivación cerebral, BDNF [siglas en inglés]) y ocasionan el crecimiento de nuevas neuronas en el hipocampo, un área que controla el aprendizaje y la memoria. Con ejercicio regular, el cuerpo incrementa los niveles de BDNF y las células nerviosas del cerebro comienzan a ramificarse, a unirse y a comunicarse entre sí en nuevas formas. En otras palabras, el ejercicio regular mejora la fisiología que es necesaria para aprender. Los cerebros con bajo BDNF no son tan agudos o rápidos (Carmichael, 2007).

Los procesos inducidos por el ejercicio que crean BDNF y el crecimiento de nuevas neuronas funcionan en todas las edades. Es bien sabido que las neuronas se van muriendo con el envejecimiento. Pero parece que, en los ancianos, el ejercicio incrementa el tamaño de los lóbulos frontales del cerebro, la zona responsable por el funcionamiento ejecutivo y que favorece los patrones de pensamiento superior. Se ha mostrado que el caminar o andar en bicicleta durante seis meses a un año mejora la memoria y las destrezas de resolución de problemas en un 15 a 20%, y que incrementa el tamaño del hipocampo (que parece ser particularmente sensible al BDNF) en un 2%. Este es un efecto equivalente a revertir el envejecimiento del cerebro en 1 ó 2 años (Kramer, citado en Gray, 2012). Pero, como casi todas las cosas en la vida, la clave es el mantenimiento. Mientras que las nuevas neuronas y las conexiones entre ellas duran por años, su funcionamiento declina en cosa de un mes de inactividad (Carmichael, 2007).

Los efectos del ejercicio podrían ser aún mayores para los cerebros que están todavía en desarrollo. Las investigaciones sugieren que hay una relación entre el ejercicio y los volúmenes diferenciales de regiones cerebrales específicas involucradas en funciones cognitivas, y que esas diferencias pueden persistir a lo largo de toda la vida (ver Chaddock et al., 2011). Los niños con menor condición física tienen un volumen hipocámpico bilateral más pequeño —y por ende un desempeño y reconocimiento más bajo en las tareas de memoria relacional— que los niños de condición física alta. La diferencia en el tamaño del hipocampo puede ser de hasta un 12% entre los niños con y sin condición física. Parece suceder prácticamente lo mismo con el estrecho dorsal, una estructura importante para el control ejecutivo.

Los niños de mayor condición piensan más eficientemente y son mejores para el desempeño de tareas múltiples. En investigaciones dirigidas por Arthur Kramer, director del Instituto Beckman para Ciencias Avanzadas y Tecnología en la Universidad de Illinois (citado en Gray, 2012), los niños con mayor condición física eran mejores para cruzar la calle cuando estaban distraídos por la música o sostenían una conversación en un teléfono celular con “manos libres” que los niños con menor condición. Kramer descubrió que, mientras que los niños con condición física podían cruzar una carretera en una simulación virtual de la realidad con facilidad estando distraídos, los niños con menor condición tendían a caminar a la misma velocidad que los de mayor condición pero erraban al juzgar la velocidad y lejanía de los vehículos generados por la computadora. En la simulación, estas diferencias eran importantes: los niños con menor condición física con frecuencia terminaban con la pantalla en rojo, lo cual significaba que algún vehículo los había atropellado.

El ejercicio le ayuda al cerebro a desarrollarse bien. También impulsa al cuerpo y al cerebro para soportar los efectos del envejecimiento. Para cosechar sus beneficios al máximo, comience a hacer ejercicio cuando esté joven, y haga del ejercicio un hábito de toda la vida.

Fuentes:

Carmichael, Mary (2007). “Stronger, Faster, Smarter” [“Más fuerte, más rápido, más inteligente”].  The Daily Beast. En línea (en inglés) en: www.thedailybeast.com/newsweek/2007/03/25/stronger-faster-smarter.print.html

Chaddock, Laura, Matthew B. Pontifex, Charles H. Hillman, y Arthur Kramer (2001). “A Review of the Relation of Aerobic Fitness and Physical Activity to Brain Structure and Function in Children” [“Reseña de la relación entre el acondicionamiento aeróbico y la actividad física con la estructura y función cerebral en los niños”].  Journal of the International Neuropsychological Society 17:1-11. En línea (en inglés) en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22040896

Gray, Richard (2012). “Regular Exercise Can Improve Memory and Learning” [“El ejercicio regular puede mejorar la memoria y el aprendizaje”].  The Daily Telegraph. 19 de febrero. En línea (en inglés) en: http://www.telegraph.co.uk/health/healthnews/9090981/Regular-exercise-can-improve-memory-and-learning.html

Reynolds, Gretchen (2012a). “How Working the Muscles May Boost Brainpower” [“Cómo el ejercitar los músculos puede impulsar la fuerza cerebral”].  New York Times, 9 de mayo. En línea (en inglés) en:  http://well.blogs.nytimes.com

Reynolds, Gretchen (2012b). “How Exercise Could Lead to a Better Brain” [“Cómo el ejercicio podría conducir a tener un mejor cerebro”].  New York Times, 18 de abril. En línea (en inglés) en: http://well.blogs.nytimes.com

    4 comentarios en “El Cerebro en Ejercicio

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    2. rodrigo

      Cuando el cerebro funciona correctamente, el ser humano trabaja correctamente, como Docentes es nuestra labor permitir y propender que los cerebros de nuestros estudiantes funcionen de la mejor manera, permitiendoles la creatividad y la construccion de conocimientos.

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